A LA GUILLOTINA CON GUSTAVO GÓMEZ

“No hay destierro por no seguir al Mesías”

El columnista Felipe Zuleta, ácido crítico del gobierno, habló sobre su regreso a Colombia.

GoogleSiga las noticias del mundo de la política en Discover y acceda a contenido exclusivo

3 de octubre de 2008 a las 7:00 p. m.
“Iguarán no se ha dado cuenta de que la sumisión es una mercancía mal pagada”
“Iguarán no se ha dado cuenta de que la sumisión es una mercancía mal pagada”

Felipe Zuletas Lleras, la más ácida de las plumas que critican al gobierno, está a punto de concluir el exilio que desde hace nueve años lo ha tenido entre Vancouver y Lima. Las amenazas lo sacaron de Colombia junto con su pareja, el periodista César Castro, pero han decidido regresar. Castro, que fue el cerebro del programa de chismes Sweet, ya tiene puesto en la campaña de Germán Vargas Lleras, y Zuleta regresa a seguir haciendo lo que más le gusta: acercar la guillotina al cuello de los uribistas.

GUSTAVO GÓMEZ: Como diría un uribista convencido, ¿y usted como para qué vuelve a Colombia?
FELIPE ZULETA: Porque tengo el derecho: es mi país. En Colombia nací, y nació mi padre y nació mi abuelo, pero, también, por la sencilla razón de que no existe la pena de destierro por no seguir al Mesías.

G.G.: En el país del ochenta-y-no-sé-cuánto-por-ciento de popularidad del Presidente, ¿qué tan popular puede ser un columnista que, como usted, ha sido de hierro con Uribe?
F.Z.: Ser crítico es impopular, pero mi tema no es buscar la popularidad, sino la verdad. ¿Acaso en Perú era popular hacerle oposición a Fujimori, que cayó con un 74 por ciento de favorabilidad?

G.G.: ¿Usted es un periodista de posición o de oposición?
F.Z.: Mi posición es rechazar el advenimiento del autoritarismo, por muy aplaudido que éste sea… hasta ahora. Me crié entre gente honesta, demócrata y apegada a las leyes. Todo lo contrario de lo que hoy impera, así que eso me convierte en periodista opositor.

G.G.: Pero esa gente honesta y demócrata, ¿no sería la que permitió que llegáramos a lo que hemos llegado? Supongo que está hablando de los políticos que lo criaron a usted y a los de su generación…
F.Z.: Se equivoca. Esa gente era la que luchaba contra el narcotráfico y la delincuencia, y muchos fueron asesinados: Galán, Guillermo Cano, los 11 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, entre otros. Y mientras ellos luchaban, el cartel organizaba su brazo 'legal' para acceder al poder.

G.G.: A los paisas no les gusta de a mucho que usted en su blog siga comparando al gobierno, lleno de antioqueños, con el cartel de Medellín. ¿No le parece que exagera y ofende?
F.Z.: No todos los paisas como Uribe, 'Popeye', 'Pinina', Guillermo León Valencia, el 'Titi', 'Berna' o José Obdulio cuentan con el afecto de antioqueños respetables como Juan Camilo Restrepo o Héctor Abad. Hay una gran diferencia entre los paisas y los antioqueños y en Antioquia hay más antioqueños que paisas.

G.G.: ¿Qué tanto le incomoda un tercer período de Uribe?
F.Z.: No es un problema de comodidad, sino de democracia. Más cómodo sería quedarme en Canadá, que es un país divinamente gobernado, mientras en Colombia se vienen imponiendo, desde el gobierno, los métodos típicos de la mafia.

G.G.: A los que comulgan con la idea de que usted es un antiuribista irreflexivo e insoportable, dígales tres cosas que le gusten mucho del presidente Uribe.
F.Z.: No cosas, sino funcionarios: Carolina Barco, Juan Lozano y Pacho Santos. Como en El cantar de mío Cid: "¡Qué buen vasallo, si tuviera buen señor!".

G.G.: Barco y Lozano podrían estar en los gozosos, pero Santos está más bien en los dolorosos…
F.Z.: Pacho se equivocó al aceptarle al señor Uribe la vicepresidencia. Y el señor Uribe ha sido desleal con Santos.

G.G.: Cada tanto usted publica unas columnas repletas de interrogantes para el presidente Uribe y sus ministros. ¿Se las han contestado?
F.Z.: Una la contestó José Obdulio Gaviria, por mano de su primo hermano Roberto Escobar, el 'Osito', y otra, el entonces secretario de prensa, Ricardo Galán, pero esa segunda respuesta incluía la frase "yo, como presidente". Por eso me quedé sin saber si la comunicación era resultado del delirio de grandeza de Galán o del cuadro esquizofrénico de Uribe.

G.G.: ¿Tiene algo personal contra Uribe?
F.Z.: No tengo tiempo para perder, vivo muy ocupado.

G.G.: A usted no le gusta el Ministro de Defensa como Ministro de Defensa, ¿pero le gustaría el Ministro de Defensa como presidente?
F.Z.: Me gustaría más que Santos leyera el tarot en su papel de Walter Mercado de la política nacional. Sería más creíble.
 
G.G.: ¿Quién es su candidato para 2010?
F.Z.: Votaré por el candidato del Partido Liberal.

G.G.: Con usted ha hecho carrera la idea de que Mario Iguarán es un fiscal de bolsillo. Pero el bolsillo debe estar muy revuelto, porque no de otra manera se explica la lejanía de Iguarán con el Presidente...
F.Z.: Iguarán no se ha dado cuenta de que la sumisión es una mercancía mal pagada. El amo la da por merecida y nunca la considera suficiente. Es inconcebible que tres ex congresistas estén en la cárcel, una ya condenada y otro llamado a juicio por el 'Yidisgate', y el Fiscal sólo persiga a la denunciante y ponga el caso en manos de su vicefiscal, que absuelve pillos. ¿Acaso no fue este vicefiscal el que proyectó la sentencia mediante la cual el fiscal Osorio absolvió al general Rito Alejo del Río?

G.G.: ¿Quién más está en ese bolsillo?
F.Z.: El Consejo Superior de la Judicatura, la Corte Constitucional (empezando por el hijo del embajador Fernando Cepeda), la mayor parte del Consejo de Estado, la Comisión Nacional de Televisión, próximamente la Junta del Banco de la República y no sigo porque me tocaría empezar con los colegas periodistas.

G.G.: Adelante, ¿qué periodistas?
F.Z.: ¿Hace cuánto que usted no ve el Noticiero RCN?

G.G.: ¿Se le ha ido la mano a la Corte Suprema?
F.Z.: La Corte Suprema está cumpliendo con su deber de investigar y juzgar a unos delincuentes, lo que pasa es que, por obra de un gobierno con pecado original, las cárceles se están convirtiendo en unos de los mayores centros de poder.

G.G.: Si fuera director de 'El Tiempo', ¿cómo habría titulado la puesta en libertad de Mario Uribe?
F.Z.: "En medio de la adjudicación del tercer canal, Fiscalía toma acertada decisión".

G.G.: ¿Y si dirigiera 'El Espectador'?
F.Z.: "Primó el primo".

G.G.: Después de que 'Elenco' reveló una sórdida historia que supuestamente habría comprometido a Marbelle con el hijo de Royne Chávez, usted fustigó a la familia Santos y cometió el mismo pecado que le fastidiaba de ellos: entró en la más profunda intimidad de los demás. ¿Se arrepiente?
F.Z.: No me arrepiento. Estaba haciendo una comparación hipotética para que la gente entendiera que la vida privada de la cantante de carrilera Marbelle no es menos sagrada que la de los encumbrados señores Santos. Ahora bien, soy más 'marbellista' que 'santista', porque repudio la doble moral.

G.G.: Usted es el exiliado con mejores posibilidades laborales en el exterior. ¿Calumnia o verdad?
F.Z.: Verdad.

G.G.: ¿Entonces para qué intentó vender las fotos de su matrimonio con César Castro? ¿O no es cierto?
F.Z.: Cierto, como es cierto que desde el comienzo dije que el comprador debía entregar el dinero a la Fundación Eudes, la misma a la que le doné mi finca, que hoy es un centro de recreo para cientos de niños con VIH. Finalmente decidimos no publicarlas, porque las dos ofertas que recibí no eran significativas para suplir siquiera una de las necesidades de la fundación y, en cambio, sí alimentaban el morbo de unos cuantos.

G.G.: ¿Las ofreció a SEMANA?
F.Z.: Sí.

G.G.: Una cosa es vivir con un hombre en Canadá y otra, muy distinta, hacerlo en Bogotá. ¿Qué diferencias prácticas hay?
F.Z.: Muchas. En Vancouver nadie me preguntaría lo que usted me está preguntando, porque Canadá es respetuoso de los derechos individuales. No pretendo hacer de mi vida privada una militancia. Soy feliz, pero no hago ningún tipo de proselitismo.

G.G.: A los que no se atreven a salir del clóset, ¿qué les dice?
F.Z.: En esa materia no doy consejos.

G.G.: ¿Cuándo vuelve con su esposo?
F.Z.: Pronto.

G.G.: ¿Y ya tiene puesto?
F.Z.: Sí.

G.G.: ¿Se ha planteado la idea de que la muerte lo puede estar esperando aquí?
F.Z.: Eso es algo que puede suceder y confieso que a veces tengo miedo, pero de Alberto Lleras aprendí que las obligaciones están por encima de los miedos. Y siento que mi obligación es buscar, por todos los medios legales, que el país no siga en manos del cartel de Medellín.