A raíz de la columna de Antonio Caballero (SEMANA #1333) referente a la propuesta de modificar el escudo nacional de Colombia, por sentirme aludido me permito hacer los siguientes comentarios a su respetable artículo, el cual no comparto, pero que merece respuesta no con el ánimo de polemizar, sino de dejar en claro muchos puntos de vista en cuanto a la terminología utilizada y que no encuentro ajustada a la realidad.
El RAE, Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, define en su vigésima segunda edición, “avispado”, con el significado de vivo –despierto– agudo, e “imbécil” como alelado– escaso de razón. Sin embargo, Caballero los hace sinónimos, o por lo menos calificativos propios de la misma persona; pero hace ya muchos años aprendimos que de una cosa no se puede decir que es y no al mismo tiempo.
También leí hace mucho tiempo sobre ‘dolor de bien ajeno’ esto, porque quien vive bajo el influjo próvido de papi-mami no concibe que un abogado paisano y pariente de Diógenes Arrieta (El Grande) y de Felipe Angulo Bustillo (ministro estrella de Núñez), desde el altar de la democracia, proponga para San Andrés y Providencia, por lo menos una “lambonería”.

Se me ocurre con la referencia que hace del presidente Chávez en su escrito, que debe respetar a nuestra República hermana de Venezuela y agradecer el gesto amistoso de su jefe de Estado, de contribuir a la paz de nuestra patria que usted parece no querer.

Dairo José Bustillo Gómez,
representante a la Cámara
Bogotá