Tras extraer el crudo con válvulas ilegales, este se somete al fuego y con una temperatura alta se hace el proceso artesanal de destilado y condensación. El producto de ese proceso es llamado refinado. Luego entra a la otra cadena que conforma esta mafia, la de los fabricantes de cocaína que compran el combustible.
La preocupación para las autoridades está no solo en la extracción ilegal de hidrocarburos y el narcotráfico. También en el daño ambiental que se está generando, ya que las cuencas hídricas tienen agentes contaminantes que afectan la vegetación y la fauna.
