Si tiene un hijo en edad escolar, probablemente ha pasado por ese arduo proceso de encontrar un colegio que se ajuste a sus expectativas y su bolsillo. Puede que haya pensado en lo común: que enseñen inglés, que tenga reconocimiento y le vaya bien en las pruebas. Pero es no basta para hacer una buena elección.
Los nuevos enfoques pedagógicos cada vez pesan más a la hora de escoger un colegio. De hecho, ante la disminución en la demanda (por la inversión de la pirámide poblacional), más y más colegios buscan demostrar un valor agregado que atraiga a los papás con modelos pedagógicos novedosos.
FP le preguntó qué características debe tener una escuela transformadora del siglo XXI a Alberto Croce, un experto en la transformación escolar. Croce es director de la Fundación VOZ, que promueve acciones concretas de renovación en la escuela media en Argentina y uno de los abanderados del derecho a la educación en América Latina y estuvo en Colombia recientemente para el Segundo Foro Cali Ciudad del Aprendizaje.
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En su opinión, esto es lo que debe tener un colegio moderno para responder a las necesidades del siglo XXI, a una generación que piensa muy distinto por las facilidades de la tecnología y a un futuro laboral incierto (donde 47% de los oficios actuales van a mutar por culpa de la cuarta revolución industrial, según un reconocido estudio de la Universidad de Oxford):
- Fíjese en el rol del director y su equipo docente. Las escuelas del siglo XXI tienen que ser conducidas por equipos colectivos. La idea de que el rector es como el “dueño” del colegio y el protagonista de la transformación institucional está mandada a recoger. Es importante su rol como líder, sí, porque si no es el primero en apoyar las acciones transformadoras, no van a suceder. Pero el trabajo de equipo es fundamental para sostener proyectos educativos.
- Asegúrese de que entiendan la individualidad de los estudiantes. “Las escuelas tienen que acompañar las trayectorias educativas de los estudiantes, entendiendo que cada uno es un mundo propio y tiene su propio recorrido. Ya no sirven las escuelas que son iguales para todos. Los caminos hoy son personales, y esto reconocer la diversidad que tienen los estudiantes de pensamientos, sentimientos, maneras de aprender, sexualidades, etc.”, señala Croce.
- Es fácil dejarse llevar por los resultados de cada colegio en las pruebas Saber o su posicionamiento en los rankings, pero no olvide el componente artístico. Este cada vez es más importante por la promoción de la creatividad, la expresión de los sentimientos y la inteligencia emocional que tienen los estudiantes. Eso implica de alguna forma “desracionalizar” una parte de los procesos educativos para volverlos más racionales.
- No se deje deslumbrar por la tecnología, pregunte por cómo es su apropiación. “La inclusión de tecnologías es mucho más que la pantallización de la escuela. Ya no se trata de llenarla de computadores, sino de entender cómo cambia nuestra forma de pensar”, cuenta Croce. “Yo siempre hago un experimento con los estudiantes, les digo, "necesito el número de teléfono de la novia del número 7 de la Selección de Fútbol de Bolivia. ¿Creés que me lo podés conseguir? Todos dicen que sí. Ahora los jóvenes piensan diferente, piensan en red. Las escuelas tienen que potenciar eso”.
- Hoy es clave el trabajo por proyectos o problemas. La tendencia en las escuelas innovadoras ya no es trabajar con asignaturas desconectadas, sino tener currículos más integrados. Eso se hace generalmente con la metodología de aprendizaje por proyectos, donde los estudiantes trabajan a lo largo del año un mismo proyecto con distintos profesores, en varias asignaturas, para resolver un problema de forma interdisciplinaria y participativa
- Tenga en cuenta que la escuela moderna debe ser profundamente democrática, aconseja el experto argentino. Es importante la participación de docentes, familias, estudiantes. Hoy muchas escuelas tienen consejos de convivencia donde se dialogan las estrategias de las cosas que tienen que ver con vivir a dentro de la escuela.
- En ese mismo orden de ideas, participe lo más posible en los procesos de la institución. La escuela debe responder a las necesidades de la comunidad en la que está, pero la comunidad también debe involucrarse en los procesos educativos al interior de la escuela. Por ejemplo, Croce aconseja que las asociaciones de padres, que son quienes conocen el mercado laboral de la región, deberían orientar a los estudiantes sobre las necesidades particulares de cada profesión.
- Por último, pregunte cuánto tiempo tienen los maestros para aprender y colaborar entre sí. La concepción de proyectos pedagógicos innovadores exige horas destinadas a la formación, al debate, a la capacitación, y que no se le vaya todo el tiempo del profesor al frente de la clase o en labores administrativas.
