Hay lugares donde la playa y la piscina parecen convertirse en una sola experiencia. Son las llamadas piscinas oceánicas, espacios naturales o construidos junto al mar que permiten disfrutar del agua salada en un entorno más tranquilo y controlado. Lonely Planet incluyó 10 de las más destacadas del planeta, y una de ellas se encuentra en Latinoamérica.

Se trata de las piscinas naturales de Porto de Galinhas, en Brasil, un destino ubicado al sur de Recife que destaca por sus aguas de tonos turquesa y aguamarina.
A diferencia de una piscina tradicional, estas formaciones aparecen entre arrecifes que protegen pequeños lagos o ríos y crean espacios ideales para bañarse cuando las condiciones del mar lo permiten.
Para llegar hasta ellas, los viajeros pueden tomar una jangada, una pequeña embarcación de vela triangular utilizada por pescadores locales. El recorrido atraviesa el arrecife protector hasta alcanzar las piscinas naturales, que se han convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Porto de Galinhas y en una imagen reconocida de la costa brasileña.

El sitio forma parte de una selección internacional que reúne piscinas oceánicas de características muy distintas. Algunas son construcciones hechas junto a los acantilados y otras son formaciones naturales creadas por el movimiento del mar.
Entre las elegidas también aparece Forty Foot, en Dublín, Irlanda, donde los habitantes llevan más de dos siglos lanzándose al frío mar del país. En Eleuthera, Bahamas, las Queen’s Baths ofrecen piscinas poco profundas calentadas por el sol y rodeadas por el Atlántico.
Italia aporta la Grotta della Poesia, un impresionante sumidero natural de unos 30 metros ubicado en Salento. En Inglaterra, Tunnels Beaches sorprende por sus túneles excavados a mano en los acantilados y una piscina que aparece durante determinadas horas de la marea.

Samoa también tiene su representante con To Sua, una piscina natural de 30 metros rodeada de vegetación selvática. El agua turquesa es tan transparente que permite observar los peces y está conectada con el océano mediante un túnel de lava submarino.
Australia aparece con la famosa Bondi Icebergs Pool, en Sídney, mientras Portugal lo hace con Piscinas das Marés, dos piscinas de agua salada diseñadas por el arquitecto Álvaro Siza Vieira e integradas en las rocas de la costa.

La lista se completa con el Sea Point Pavilion, en Ciudad del Cabo, y las Limu Pools de Niue, donde el agua dulce y salada se mezclan, creando un curioso efecto visual.
De esta manera, Porto de Galinhas sobresale como la única opción latinoamericana de esta selección de Lonely Planet, lo que la convierte en una alternativa para quienes buscan una experiencia diferente en la costa brasileña.
