Para muchos la idea de enviar a un familiar viejo a un hogar geriátrico es una locura. No sólo por la creencia de que son lugares lúgubres y fríos, sino porque sería algo parecido a abandonarlo a su suerte.
Entidades como la Asociación Colombiana de Residencias para Personas Mayores están luchando contra esa imagen. Según Adriana Benavides White, Directora del Hogar Geriátrico Abuelitos y Abuelitas, "nuestro concepto de cuidado choca contra todo lo que se cree que es un hogar geriátrico, somos un apoyo para la familia de personas que tienen alguna dependencia".
Lejos del ambiente hospitalario en el que eran concebidos estos lugares, los hogares para adultos mayores toman cada día mayor fuerza. No sólo por el hecho de que ofrecen apoyo y cuidados de calidad para los residentes, sino porque además son muchos los ancianos que deciden por su propia cuenta ingresar a ellos, bien sea por temporadas o para quedarse indefinidamente.
Este fenómeno se debe, según Marcela Carrillo, directora del Hogar Amor, Vida y Servicio, a que "los viejos están cada vez más solos en las casas. Si los hijos quieren viajar o simplemente no tienen tiempo para cuidarlos, los hogares son una excelente opción, porque allí no tienen que pensar en cocinar ni lavar, y en cambio hay personas que les dan amor y les facilitan la vida".
Estos hogares deben cumplir una serie de normas para poder funcionar, incluso la mayoría de estos lugares cuenta con un diseño especial -no tienen escaleras, por ejemplo-, además de estar dotados debidamente para atender a los residentes en necesidades médicas.
Para el caso de los ancianos dependientes, aquellos que tienen enfermedades que les impiden valerse por sí mismos, los hogares cuentan con personal capacitado no sólo en materia clínica, sino también sicológica.
Consuelo Avendaño, directora del Hogar Abuelitos, Nuevo Amanecer, explica: "Nuestro personal, además de estar preparado en el área clínica, cambia el pañal, limpia y viste al residente dependiente. También están en condición de manejar su parte emocional, los escuchan, los cuidan y los quieren" .
En casos como demencia o alzheimer, que los postran o los alejan de la realidad, la labor de los hogares geriátricos es fundamental para apoyar a las familias. Marcela Carrillo cuenta que su función principal con este tipo de residentes no sólo es servir de puente entre la familia y la EPS, sino además impedir que los ancianos lleguen al deterioro: "Vigilamos que su estado sea el mejor posible, se les trata con dignidad, se les levanta, se les apoya y se les saca de la casa, de la tristeza, de la soledad en la que la mayoría se sume".
Pero además de la parte física, los hogares geriátricos desarrollan otros ámbitos como el mental, el emocional y el social, que favorecen su calidad de vida. Los viejos funcionales participan activamente: salen, pasean, socializan y se divierten.
Algunas situaciones que llegan con la edad hacen necesarias algunas adaptaciones del entorno. Y considerando eso, varias empresas constructoras han pensado en los adultos mayores y sus necesidades. Tal es el caso de Vivenza, en Chía, Cundinamarca, un proyecto de vivienda para personas mayores de 55 años en uso de buen retiro.
Esta nueva alternativa cuenta con instalaciones totalmente dotadas y adecuadas para ellos, con la posibilidad de transitar por cualquier espacio del proyecto, en sillas de ruedas o caminadores, con calefacción en las zonas comunes, con pasamanos en los corredores, con manijas en las duchas y con pisos antideslizantes, entre otros elementos indispensables para quienes en un futuro serán ancianos.
HOGAR
Una casa para los mayores
La vivienda para los viejos es tan importante como el alimento, el vestido y la salud, pero debe tener características especiales que faciliten su vida.
Siga las noticias de SEMANA en Google Discover y manténgase informado
27 de noviembre de 2009, 7:00 p. m.
