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| 12/2/2006 12:00:00 AM

¡Ala, mi chino!

Aprender mandarín está de moda en Bogotá. Universidades, colegios e institutos de idiomas ofrecen cursos para niños y adultos y es tal la demanda, que se tiene planeado traer profesores de China.

¡Ala, mi chino! Hasta hace un par de años, el estudio del mandarín era visto como una excentricidad
Ser profesor de mandarín se ha convertido en una de las profesiones más solicitadas hoy día en Bogotá. El furor por aprender este idioma ha generado una demanda inusitada de maestros en colegios, universidades e institutos de idiomas que se han visto a gatas para satisfacer el creciente interés de los bogotanos por estudiar chino.

El mercado se ha expandido a tal velocidad, que Camila Gómez Hormaza, una joven graduada de relaciones internacionales de la Universidad del Rosario, decidió combinar su carrera con la enseñanza del mandarín, idioma que aprendió durante su estancia de dos años en Beijing. "China es una potencia no sólo en Asia ,sino en el ámbito mundial. Hace 10 años la gente no sabía nada del país, pero ahora hay un gran interés en lo que se refiere a la parte comercial y cultural", señala Camila, quien no da abasto con el volumen de clases. Actualmente enseña en la Universidad Javeriana -donde van a comenzar el nivel 5- y en dos colegios privados donde dicta un curso introductorio de chino a niños de primaria y a jóvenes de bachillerato. Por problemas de horario, Camila tuvo que declinar la oferta de otros dos planteles educativos que la llamaron para ofrecerle trabajo y en su agenda ha tenido que abrirles espacio a los alumnos particulares y a las personas que la llaman pidiendo información, pues su nombre está registrado en la página de Internet de Colfuturo.

A diferencia del inglés o el francés, hasta hace un par de años el estudio del mandarín era visto más como una excentricidad que como una ventaja. Sin embargo, la apertura económica del gigante asiático ha modificado la percepción y ahora existe la creencia de que en el futuro la persona que no hable chino y no tenga relación con esta cultura, va a terminar rezagada y excluida del mercado mundial. Prueba de este interés son los 1.200 colombianos que viajaron a China el pasado mes de octubre para asistir a la feria de Cantón.

Universidades como la Javeriana, los Andes, el Rosario, la Tadeo, la Nacional, la Sergio Arboleda, la Salle, y colegios como el Nueva Granada, los Reyes Católicos, el English School, el Emilio Valenzuela y los Alcaparros, por citar algunos, ven en las clases de mandarín un valor agregado que les permitirá a sus egresados ocupar una mejor posición en un escenario internacional donde China juega un rol cada vez más importante.

"Muchas veces son los propios padres los que solicitan las clases de mandarín. Ellos quieren que sus hijos sean más competitivos y con el inglés ya no es suficiente. Incluso tenemos experiencias donde el niño comenzó a tomar el taller en el colegio y ahora toda la familia estudia mandarín con profesor particular", afirma Hayda de Amórtegui, responsable de las actividades extracurriculares del colegio The English School, que ya completa dos años ofreciendo cursos de chino para los estudiantes de primaria.

Una experiencia similar se presenta en el Centro Cultural y Educativo Español Reyes Católicos, que este año inició los cursos de mandarín, con la diferencia de que a los talleres también pueden asistir profesores y padres de familia. "La decisión de ofrecer el curso es de órdenes cultural, económico y humanista. China es una potencia económica con una cultura antiquísima y muy rica. Además, cerca de 900 millones de personas hablan mandarín, lo que lo hace una lengua deseable. En este momento tenemos 25 alumnos y hay lista de espera. Lo difícil es conseguir el profesor, ya que la persona no puede enseñar chino si no conoce bien el español. Es importante que domine las dos lenguas", sostiene Juan Rivero Corredera, director del colegio.

La búsqueda de maestros es toda una odisea, como les ocurrió a Carolina Ortega y Paulo César Neira, socios de Studio Mandarín www.studiomandarin.com, un instituto especializado en la enseñanza de chino. Su filosofía es trabajar exclusivamente con profesores nativos y para ello se dieron a la tarea de rastrear en las páginas blancas y las amarillas a cuanto ciudadano chino viviera en Bogotá. Llamaron a los restaurantes de comida china, a los almacenes orientales, a las asociaciones chinas, etc., hasta que por fin dieron con Kefu Liu, un joven profesor que llegó a Colombia cuando era niño.

El instituto cuenta hoy día con cuatro profesores nativos y se dictan cursos para niños y adultos. El programa dura un año y al finalizar, los estudiantes habrán alcanzado un nivel intermedio que les permitirá sostener conversaciones cotidianas y reconocer un mínimo de 500 palabras.

Al contrario de otros idiomas, el mandarín supone nuevos retos para el estudiante, debido a que tiene cuatro tonos y muchos sonidos no existen en español, lo que hace más difícil la fonética. A lo anterior se suma el aprendizaje de los caracteres (existen cerca de 50.000), ya que estas representaciones gráficas pueden ser palabras, ideas, sonidos, expresiones o números, lo que significa un gran esfuerzo de memorización.

Para facilitar el aprendizaje, algunos profesores han diseñado su propio método, como Zhang Huijing, de la Universidad de los Andes, quien está escribiendo un libro pensando en las necesidades de sus más de 100 estudiantes hispano parlantes ya que en la actualidad la mayoría del material que se consigue en el mercado es para enseñar mandarín con un método en inglés.

La solución a la escasez de maestros podría estar en manos de la Cámara de Comercio e Integración Colombo China, que acaba de firmar un convenio con la Universidad Shangai Zhongqiao College para traer profesores nativos que dicten mandarín y que hablen español. "En China la única manera de hacer negocios es en mandarín. Las negociaciones que no se hacen en ese idioma tienden a fracasar. El inglés no es masivo, así que se necesita intérprete y si esta persona es china, es lógico que prefiera el interés de su país. Necesitamos gente colombiana que hable mandarín y que colabore en la labor comercial con China para posicionar y vender nuestros productos", afirma Miguel Ángel Poveda, presidente de la asociación.

No hay duda de la motivación de los estudiantes y de las opciones de negocio para los centros educativos. La pregunta es si, efectivamente, el mandarín podrá desbancar al inglés como idioma universal.

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