El colesterol es una sustancia parecida a la grasa que es necesaria para el cuerpo, pues con esta se producen hormonas, vitamina D y sustancias que le ayudan al cuerpo a digerir los alimentos, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.
No obstante, es importante tener niveles adecuados de colesterol, ya que si están elevados se puede aumentar el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca.
Así las cosas, el colesterol en la sangre se transporta en lipoproteínas y los diferentes tipos son:
- HDL significa lipoproteínas de alta densidad en inglés. En ocasiones se le llama colesterol “bueno”, porque transporta el colesterol de otras partes del cuerpo de vuelta al hígado y el hígado luego elimina el colesterol del cuerpo.

- LDL significa lipoproteínas de baja densidad en inglés. A veces se le llama colesterol “malo”, porque un nivel alto de LDL lleva a una acumulación de placa en las arterias
- Lipoproteína de muy baja densidad (VLDL en inglés). Algunos también la califican como colesterol “malo” porque contribuye a la acumulación de placa en las arterias, pero la lipoproteína de muy baja densidad y el LDL son diferentes; la lipoproteína de muy baja densidad transporta triglicéridos y el LDL principalmente lleva colesterol.

En consecuencia, la biblioteca señaló que los niveles de colesterol se miden en miligramos por decilitro (mg/dL) y estos son los niveles saludables de colesterol para mujeres de 20 años o mayores:
- Colesterol total: 125 a 200 mg/dL.
- No-HDL: Menos de 130 mg/dL
- LDL: Menos de 100 mg/dL
- HDL: 50 mg/dL o mayor

En el caso de los hombres de 20 años o mayores, la biblioteca señaló que los niveles son:
- Colesterol total: 125 a 200 mg/dL
- No-HDL: Menos de 130 mg/dL
- LDL: Menos de 100 mg/dL
- HDL: 40 mg/dL o mayor
Sobre la misma línea, para las personas de 19 años o menores los niveles deberían ser:
- Colesterol total: Menos de 170 mg/dL
- No-HDL: Menos de 120 mg/dL
- LDL: Menos de 100 mg/dL
- HDL: Más de 45 mg/dL

Hábitos para tener buenos niveles de colesterol
1. Tener una alimentación saludable: esta debe incluir al menos 400 g (o sea, cinco porciones) de frutas y hortalizas al día, menos del 10 % de la ingesta calórica total de azúcares libres, menos del 30 % de la ingesta calórica diaria procedente de grasas y menos de cinco gramos de sal (aproximadamente una cucharadita) al día y la sal debería ser yodada.
2. Hacer ejercicio: las nuevas directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad, y un promedio de 60 minutos al día para los niños y adolescentes.
3. Dejar de fumar:
- A los 20 minutos de haber dejado de fumar, la presión arterial y la frecuencia cardíaca se recuperan del pico inducido por el cigarrillo.

- A los tres meses de haber dejado de fumar, la circulación sanguínea y la función pulmonar comienzan a mejorar.
- Dentro de un año de haber dejado de fumar, el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca es la mitad que el de un fumador.
4. Beber alcohol con moderación: para los adultos sanos, esto significa hasta una copa por día para las mujeres de todas las edades y para los hombres mayores de 65 años, y hasta dos copas por día para los hombres menores de 65 años.
De todos modos, la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica y, por ello, lo primero que se debe hacer es consultar a un experto de la salud, para que sea este quien guíe el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona.
