Cuánto tiempo puede durarle la rabieta a un niño? En condiciones normales un par de horas.
Pero en casos especiales un berrinche dura solo 15 segundos. En este tiempo algunos pequeños que saben
cómo manipular a sus padres dejan de respirar, se ponen morados, blanquean los ojos, caen
inconscientes y empiezan a convulsionar.
Esta pesadilla, denominada espasmo de sollozo, es padecida por miles de niños menores de cinco años en
todo el mundo. La cifra de pequeños con este problema ha aumentado tanto que en Internet hay un espacio
a través del cual se brinda información sobre el tema y se hacen consultas médicas.
La experiencia para un padre es aterradora porque los síntomas son similares a los de un niño que va a morir
o que ya está muerto: no hay respiración ni se sienten los latidos del corazón. Sin embargo no hay peligro
de que un menor fallezca en uno de estos episodios. En cambio el riesgo de que los progenitores se
traumaticen sicológica y emocionalmente es alto. "Cada vez que le da un espasmo a Carlos Felipe mi
mujer pierde 10 años de vida", dice un papá que ha vivido en carne propia esta situación.
De acuerdo con el neuropediatra Manuel Benítez del Hierro, el espasmo de sollozo es la retención de la
respiración durante el llanto por un corto período, que se acompaña de una pérdida de conciencia con o sin
movimientos compulsivos de corta duración. "Es un momento angustiante aun para los pediatras, que en
ocasiones me llaman alarmados para remitirme estos pacientes", afirma.
Desde el punto de vista sicológico este problema es el resultado de la intolerancia que tiene el menor
ante la frustración, o a un estímulo emocional negativo o a un simple dolor. Con el tiempo el niño aprende
que con este tipo de episodios puede manipular a sus padres, quienes procuran complacerlo en todo.
Según Benítez del Hierro, lo común es que aparezca hacia el séptimo mes de vida y se prolongue hasta los
cinco años. Solo en un 5 por ciento de los casos se presenta hasta los siete años, dependiendo de la
rapidez con que madure el organismo del niño y de que desarrolle otros recursos para desfogar su rabia,
como el lenguaje.
El origen de esta anomalía parece ser hereditario, a lo que hay que añadirle factores concomitantes como
la sobreprotección, los mimos y la ausencia de disciplina.
Gracias a los estudios se ha podido determinar que hay dos tipos de espasmo: el cianótico y el pálido. El
primero es el más común y es el caso del niño que ante una contrariedad lanza un llanto, se pone morado y
rígido, blanquea los ojos, se estira hacia atrás y cae desmayado. En el pálido, por el contrario, no hay llanto y
puede confundirse con una crisis compulsiva.
El espasmo de sollozo no es un episodio epiléptico ni el preámbulo para que se presente esta enfermedad. Así
mismo, la carencia de oxígeno es tan breve que no hay peligro de una lesión cerebral.
Los expertos afirman que la reacción de los adultos de satisfacer al niño para que no llore genera un círculo
vicioso que perpetúa el problema. Ante esto, los adultos deben tomar distancia emocional y no hacer nada
para evitar el espasmo, salvo acostar al niño para evitar que se golpee cuando se desmaye y dejarlo solo
hasta que le pase. Poco a poco el menor aprenderá que esta actitud no le representa ningún beneficio y
que, por el contrario, es algo que puede causar indiferencia y desaprobación.
EL ARTE DEL BERRINCHE
Para llamar la atención de sus padres muchos niños mueren y resucitan con cada rabieta.
Siga las noticias de SEMANA en Google Discover y manténgase informado
7 de marzo de 1999 a las 7:00 p. m.