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| 5/17/2018 3:58:00 PM

“El espacio es muy grande para una vida tan corta”

Miquel Barceló es escritor español, ingeniero aeroespacial y una autoridad en el género de la ciencia ficción. En entrevista con SEMANA habló sobre los 50 años de ‘2001: Odisea en el espacio’, el panorama del género literario y su postura sobre la posible colonización espacial.

Entrevista Miquel Barceló García Ciencia Ficción "No me parece honesto huir una vez hemos empezado a destrozar nuestro propio planeta", dice el escritor español. Foto: Istock

SEMANA: ¿Cuál es la importancia de 2001: Odisea en el Espacio para la ciencia ficción?

Miquel Barceló: Cuando apareció fue una verdadera sorpresa. Los críticos de cine no entendían como un director reconocido, Stanley Kubrick (Paths of Glory, Spartacus, Lolita, Dr. Strangelove), hacía una película de ciencia ficción, una temática que, en el cine, parecía destinada (salvo honrosas excepciones) sólo a la “serie B” (o mejor, si hemos de ser honestos, a la “serie Z”...). El final abierto de Kubrick (que el mismo Arthur C. Clarke no aceptó en su novelización posterior), dejó a esos críticos sin entender casi nada y mostró la riqueza real de la buena ciencia ficción sobre todo en el campo intelectual. Y que conste que no era para tanto: cualquier lector acostumbrado a la ciencia ficción entendió ese final. Con 2001: Odisea en el Espacio, Kubrick demostró que la ciencia ficción tenía ideas sugerentes y capacidad para ser la temática de un cine de gran calidad.

SEMANA: ¿Qué obras, proyectos, inventos pudo haber inspirado?

M.B.: En el cine, hubo otros intentos semejantes, pero un éxito parecido al que obtuvo Kubrick en el cine de autor, lo logró, casi diez años más tarde, George Lucas con una space opera fresca y entretenida como La guerra de las galaxias (Star Wars). Ambas películas lanzaron la temática de ciencia ficción en el cine tanto en su aspecto más intelectual (Kubrick) como el más lúdico (Lucas). En la realidad, más que sugerir nuevos inventos y proyectos (eso no es un objetivo de la ciencia ficción), lo cierto es que 2001: Odisea del Espacio mostraba al gran público algunos de los proyectos reales ya existentes entonces en el ámbito de la exploración espacial.

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SEMANA: 50 años después ¿Cómo ve la visión futurista de la película? ¿Cree que Kubrick y Arthur C. Clarke le atinaron a cómo sería la exploración del espacio y la adaptación humana en él?

M.B.: Hay que decir que, no tanto Clarke como el verdadero asesor científico de la película, el ingeniero alemán Harry Lange que había trabajado para la NASA y otros muchos especialistas de la misma agencia, aportaron el saber real de lo que se estaba pensando, diseñando y haciendo en los proyectos de exploración del espacio. Una exploración del espacio que estuvo muy en boga en los años sesenta gracias a la promesa de Kennedy de poner un hombre en La Luna en esa década. Kennedy estaba preocupado, como tantos y tantos estadounidenses, por el éxito soviético del Sputnik y los diferentes vuelos orbitales conseguidos antes que los estadounidenses. Hay poco de predicción en 2001: Odisea del Espacio (aunque sí fuera muy novedosa para el gran público), básicamente se trata de mostrar el alcance de los proyectos de exploración del espacio guiados, eso sí, por la idea del relato corto “El centinela” de Clarke materializada con la presencia del monolito observando y en cierta forma controlando el avance de la humanidad.


Miquel Barceló ha escrito varios libros y artículos de divulgación científica. Su novela ‘Testimoni de Narom‘ (escrita conjuntamente con el físico canario Pedro Jorge Romero, y con versión castellana ampliada en El otoño de las estrellas) obtuvo, en 1998, el Premio Jules Verne en la Noche de las Letras y las Artes de Andorra. Foto: Cortesía. 

SEMANA: Para usted ¿hubo alguna cosa en la que acertó la película?

M.B.: Tal vez la escala en La Luna y poco más. En realidad uno de los grandes misterios (y tal vez la explicación de que la promesa de Kennedy tenía mucho más de política que de interés por la ciencia y la exploración del espacio...) es que, una vez terminado el programa Apollo, habiendo llevado al hombre a La Luna, prácticamente se abandonó el programa espacial estadounidense hasta hace pocos años en que ha “resucitado” con el proyecto de ir a Marte.

SEMANA: ¿Y en cuanto a la precisión científica de lo que sería la vida en el espacio?

M.B.: Evidentemente, hay detalles científicos importantes (que fueron novedad para el gran público pero no para los especialistas...) en 2001: Odisea del Espacio. Son detalles que reflejan la seriedad científico-técnica de la película: la pluma que “vuela” por falta de gravedad en el vuelo a la órbita, la forma no aerodinámica (¿para qué?) de las naves fuera de la atmósfera, las comunicaciones (pantalla incluida) entre la órbita y la Tierra, y un largo etcétera.

SEMANA: Jeff Bezos y Elon Musk han revivido la emoción por conquistar el espacio. ¿Cómo ve hoy en día el proyecto de colonizar el espacio? ¿Cercano, lejano?

M.B.: Simplemente no lo veo. En mi juventud estudié ingeniería aeronáutica y aeroespacial así como ingeniería nuclear: mi sueño de adolescente era participar en esa exploración espacial. Pero los años me han enseñado que viajar al espacio (pese a Hawking, Musk o Bezos...) va a ser casi imposible a menos de recurrir a “milagros” propios de la ciencia ficción: naves generacionales, criogenización, usar el “hiperespacio” (sea eso lo que sea...) o los agujeros de gusano, etc. Las distancias en el espacio son demasiado grandes para unas vidas tan cortas como las nuestras.

SEMANA: Para usted, entonces, ¿No  existe la posibilidad de que colonicemos otros planetas?

M.B.: Bueno, le pongo un ejemplo. Un experimento en el Eurolab de hace unos años mostró además que, en ausencia de gravedad, pequeños embriones de animales terrestres dejaban simplemente de ser viables. Y es lógico: estamos condicionados por cómo nos ha hecho la evolución natural, adaptándonos al entorno, del que una parte fundamental es la gravedad. Posiblemente fuera de ese entorno no seamos viables… Y si se trata de huir del planeta para colonizar otros planetas, además del viaje y su duración, cabe pensar que los disparates que hayamos hecho en la Tierra generando, por ejemplo, el calentamiento global (cambio climático) deberíamos arreglarlos en la Tierra. No me parece honesto huir una vez hemos empezado a destrozar nuestro propio planeta.

SEMANA: En 1968 Kubrick creía que en 2001 la humanidad habría logrado más avances espaciales de los que incluso existen hoy ¿Por qué no ha sido así?

M.B.: Bueno, los grandes proyectos no siempre llegan a buen término. Como ya he dicho antes, nadie imaginaba (ni el más loco autor de ciencia ficción...) eso de que, una vez puesto un hombre en La Luna, se abandonaría prácticamente todo intento de continuar la exploración espacial. Tal vez por ello no hayamos hecho más. Y también hay que tener en cuenta que la vida humana es muy compleja, que, por ejemplo, hay millones de personas que pasan hambre o que están sometidos a situaciones de guerra. Y, lógicamente, hay prioridades en los temas que hay que atender. La exploración del espacio (que proporciona muchos gadgets e inventos que luego usamos en la vida real) tal vez puede esperar ante el terrible panorama de que todavía gran parte del planeta no vive satisfactoriamente. No me parece mal que la ética y la equidad pasen por delante de la exploración espacial.

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SEMANA: ¿Qué avances, inventos, creen que transformarán el futuro próximo de la humanidad? Por ejemplo la inteligencia artificial, robots, impresión 3D,  etc.

M.B.: Es evidente que la informática y todos sus derivados (robots, ciborgs, inteligencias artificiales, redes de ordenadores, etc.) junto con las neurociencias, son hoy los campos del saber humano (científico y tecnológico) más proclives a nuevos hallazgos. Incluso van a aparecer hallazgos insospechados a priori como ha ocurrido en los últimos años con las redes sociales y el abandono del interés por la privacidad (Facebook, por ejemplo, vive de un negocio imposible hace sólo veinte años: vender los datos que sus usuarios les regalan).


SEMANA: ¿Por ejemplo qué? ¿Qué le llama especialmente la atención?

M.B.: Jeff Bezos tiene un proyecto casi loco y muy de ciencia ficción: hacer minería en los asteroides enviando una única nave dotada de una impresora 3D. La nave llaga al asteroide, obtiene materiales del mismo y con esos materiales y la impresora 3D “fabrica” una nueva nave que carga el resto de minerales obtenidos y vuelve a La Tierra. Si non e vero e ben trovato que se suele decir...

SEMANA: ¿Cómo definiría usted hoy a la rama de la literatura de ciencia ficción?

M.B.: El acelerado ritmo de cambio de la sociedad actual posiblemente se deba a las nuevas posibilidades que nos ofrecen la ciencia y la tecnología. Hace décadas, un autor y divulgador famoso como Isaac Asimov ya definía la ciencia ficción como “esa rama de la literatura que trata de la respuesta humana a los cambios en el nivel de la ciencia y la tecnología”. Esos cambios se reflejan en la ciencia ficción.

SEMANA: ¿Qué rasgos particulares identifican al género hoy en día?

M.B.: La realidad es que en los últimos años me parece reconocer dos rasgos generales en la ciencia ficción más moderna.  Por una parte cada vez hay más mujeres que escriben y publican ciencia ficción aportando una visión nueva y muy sugeridora que se hace patente en las obras de Ursula K. Le Guin, Sheri S. Tepper, Connie Willis, Octavia Butler, Nancy Kress, Lois McMaster Bujold, C.J. Cherryh, Elizabeth Moon o Ann Leckie y otras.

SEMANA: ¿Y cuál es la segunda?

M.B.:  Ese ritmo acelerado en lo que nos van aportando la ciencia y la tecnología, hace que pocos autores se atrevan a imaginar tramas galácticas como, por poner un ejemplo evidente, el de la serie de la Fundación de Asimov. Los autores se refugian en una especie de “futuro cercano” (near future) para no arriesgarse a imaginar algo que la realidad científico-tecnológica pueda dejar obsoleto en pocos años. Con eso se acercan algo más al thriller tecnológico basado en temas informáticos o biotecnológicos y, de pasada, encuentran un mayor número de lectores... aunque ello sea a costa de limitar la potencia imaginativa y especulativa de la buena ciencia ficción.


Recientemente, Barceló ha publicado "Ciencia Ficción: Nueva Guía de Lectura" (2015) y la novela "El tríptico de Dios" (2016), escrita también con el físico canario Pedro Jorge Romero. En la actualidad, prepara "Informática Ficción" sobre cómo la ciencia ficción ha imaginado un futuro con informática (ordenadores, redes, robots, cyborgs, inteligencias artificiales, entre otros aparatos). Foto: Cortersía. 

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