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Esta es la vitamina que ayuda a combatir las arrugas y a producir colágeno natural

A partir de los 25 años el organismo disminuye la producción de esta proteína.


El colágeno ofrece flexibilidad a los tejidos del organismo, provocando que la piel se vuelva elástica y disminuyan las arrugas, de acuerdo con el Grupo Sanitas de España.

De hecho, el cuerpo produce esta sustancia a partir de la combinación de aminoácidos, que son nutrientes que están contenidos en los alimentos ricos en proteínas, junto con otros elementos como la vitamina C, el zinc y el cobre.

Asimismo, la revista Nature reveló un estudio que señala que la mejor la vitamina que ayuda a combatir las arrugas y a producir colágeno natural es la vitamina C, aunque las vitaminas D y E también son muy buenas para las arrugas.

De igual forma, el Grupo Sanitas también incluye la vitamina A, ya que ayuda a actuar como coadyuvante en la síntesis del colágeno.

Asimismo, el colágeno también se encuentra en numerosos alimentos y consumirlos favorece que el desgaste natural que sufre esta sustancia en el organismo sea más lento y entre el tipo de alimentos que contienen colágeno destacan los ácidos grasos, concretamente omega 3, 6 y 9, que ayudan a que las hormonas se regulen interviniendo en el proceso de producción del colágeno. Estos ácidos están presentes en alimentos como los frutos secos y el salmón.

Por su parte, la doctora Lorea Bagazgoitia, en su libro Lo que dice la ciencia sobre el cuidado de la piel, reveló que a medida que el tiempo avanza y, en especial desde los 25 años, el organismo disminuye la producción de colágeno, generando efectos colaterales en la piel, como la disminución del brillo e hidratación natural.

Arrugas
Una mala alimentación, la exposición al sol y fumar; pueden aumentar la aparición de arrugas prematuras. - Foto: Getty Images

Por ende, otros alimentos que son recomendados para mejorar la producción son: los huevos, verduras, carnes rojas, pollo; cítricos (pomelos/toronjas), bayas (frambuesas, arándanos y moras); frutas tropicales (mango, kiwi, piña y guayaba); ajo; hojas verdes (espinaca, col rizada, acelgas, brócoli y demás verduras de ensalada); tomates.

No obstante, hay otros alimentos que no contribuyen a mantener un buen nivel de colágeno, como el exceso de azúcar y los carbohidratos refinados, que pueden causar inflamación en el organismo y deteriorar el colágeno en el cuerpo, lo que también se ve reflejado en un deterioro en el estado de la piel, los huesos y los músculos. Por ende, se recomienda tener una dieta baja en azúcares y harinas refinadas, porque comer pan, galletas, caramelos, jugos artificiales, entre otros productos, contribuye al aumento de la glucosa en la sangre y el exceso de azúcar se engancha a algunas proteínas (elastina y colágeno entre ellas). Lo anterior hace que estas proteínas se vuelvan rígidas y las endurece, por un proceso denominado glicación.

Adicional, la nutricionista ecuatoriana Narcisa Zambrano recomienda que las mujeres inicien a tomar colágeno cuando se esté llegando a los 40 años o en la menopausia, mientras que los hombres lo pueden hacer cuando son mayores de 60 años.

Según explica la nutricionista Sophie Medlin, hay dos tipos de colágeno que se utilizan en los productos comestibles: el integral y el hidrolizado. El integral se descompone en péptidos (aminoácidos, los bloques a partir de los cuales construimos las proteínas) durante la digestión “como cualquier otra proteína”, mientras que el hidrolizado se descompone en partículas más pequeñas que se vuelven más fáciles de procesar.

Sin embargo, antes de consumir algún suplemento de colágeno es importante que se consulte a un experto y este guíe el proceso.

Sobre la misma línea, varios estudios han demostrado que los péptidos de colágeno o los suplementos que contienen colágeno contribuyen a retrasar el envejecimiento de la piel, especialmente en el caso de las mujeres.

Además, la ingesta de colágeno podría ayudar a prevenir el riesgo de enfermedades cardíacas, pues esta proteína colabora en la estructuración de las arterias y los vasos sanguíneos que transportan la sangre. Sin la proteína, las arterias podrían deteriorarse y volverse frágiles.