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| 3/19/1984 12:00:00 AM

GUIA DEL ARRIBISTA SOCIAL

¿Cómo vestirse? ¿Qué sitios frecuentar? ¿A quién ver? Una colombiana, Viviane Ventura, responde a estas preguntas en un best seller publicado en Inglaterra

GUIA DEL ARRIBISTA SOCIAL GUIA DEL ARRIBISTA SOCIAL
El best-seller de la actualidad en Inglaterra se llama "Guía del arribista social" es increíble como suena, fue escrito por una colombiana. Viviane Ventura, que hace más de 20 años salió de Colombia para irse a vivir a Londres, se convirtió en uno de los personajes más conocidos del jet-set inglés, y acaba de publicar su libro de recomendaciones para todas las personas que aspiran a penetrar con éxito en ese medio. Practicando sus propios consejos Viviane ha logrado elaborar una sofisticada nómina de amigos íntimos, entre los cuales se cuentan Joan Collins, Anthony Queen, Rod Stewart, Peter O'Toole y Omar Sharif.
Con una generosa dósis de excelente humor, una cucharada de cinismo y algunas piscas de seriedad, su versión mejorada de la "Urbanidad de Carreño" pretende convertirse en la biblia de todos aquellos que tengan el coraje de aceptar que son arribistas sociales, o que por lo menos aspiran a llegar a serlo: ¿Cómo vestirse? ¿Qué sitios frecuentar? ¿Con quién es conveniente dejarse ver...? A las pocas semanas, en el mejor de los casos el arribista estará tratándose íntimamente con reyes y reinas de la farándula al estilo de Liz Taylor y Frank Sinatra. En el peor, habrá logrado que alguien rico y agradable (dos condiciones que no siempre, por desgracia, se dan juntas), esté pagando las elevadas cuentas que genera su diversión.
CATEGORIAS DE ARRIBISTAS
Según la autora, hay varias clases de arribistas sociales. ¿A cual pertenece usted?
· Arribistas pobres
· Arribistas ricos
· Arribistas de la farándula
· Arribistas intelectuales
Los arribistas pobres pueden ser de dos clases, aburridos o divertidos. Y ello hace una gran diferencia, pues según Viviane, ser pobre es una desgracia superable, pero ser además aburrido es un pecado mortal.
Entre los ricos también pueden darse ambas variedades de arribistas. A los ricos aburridos se les ve acompañados con frecuencia de arribistas pobres pero divertidos, a los que usan para animar sus desapacibles pero opulentas reuniones sociales. Los ricos divertidos son la mejor categoría de arribistas: No sólo tienen acceso a todo, sino que además saben disfrutarlo y compartirlo con cualquier otro tipo de arribista: pobre, rico, de la farandula o intelectual. Sus fortunas provienen de diversas fuentes: las han hecho directamente, las han robado o las han heredado. El origen no importa, lo que importa es como las inviertan.
Entre los arribistas de la farándula pueden distinguirse cuatro grupos: el de la realeza de la farándula, integrado por personajes como Elizabeth Taylor, Marlon Brando, Barbra Streisand, Frank Sinatra. El Grupo A, que conforman quienes están muy cerca de ingresar a la realeza: Roga Moore, Warren Beatty, Liza Minnelli, Jack Nicholson, Meryl Streep.
Luego viene el Grupo B, que es el más inseguro. Su inseguridad radica en que sus miembros no han podido ingresar al Grupo A y le tienen pánico a la posibilidad de caer en el Grupo C. (Sospechosamente, Viviane se abstiene de mencionar ejemplos de integrantes del Grupo B). Y por último está el Grupo C de los arribistas de la farándula, conformado por gente cuya cara todo el mundo conoce vagamente: son el tipo de personas que uno sabe que conoce pero difícilmente recuerda como se llaman. En este grupo se encuentran matriculados los lagartos y los periodistas.
Finalmente está la categoría del arribista intelectual, que es generalmente aceptado en los círculos sociales por su talento. Tiene el problema de que es poco atractivo físicamente, y por lo general se viste muy mal.
LA INDUMENTARIA DEL ARRIBISTA
Hay ciertas cosas que no pueder faltar en la indumentaria de un arribista profesional. Una de ellas es e reloj, accesorio fundamental. Se recomienda un sencillo y elegante Cartier, para utilizar en toda ocasión. Para los arribistas pobres se aconsejan las imitaciones Rolex "made in TaIwan": que desde lejos tienen grandes posibilidades de pasar como auténticas. Ojo: un buen arribista social debe abstenerse de usar un reloj Omega, considerado "de pipiripao" en los altos círculos sociales.
Nunca exagerar en las joyas que se llevan puestas, porque el exceso siempre protege la vulgaridad y la clase media. No usar imitaciones en recintos que están llenos de joyas auténticas: al arribista pobre siempre le quedará el recurso de inventar que fue atracado el día anterior...
Otro accesorio básico para un arribista es un par de anteojos. Fundamental en los aeropuertos (todo arribista debe viajar por lo menos una vez al año), y entre más oscuros sus lentes, mejor: la idea es dar la impresión de que se desea pasar inadvertido, de la manera más notoria que sea posible.
El equipaje de un arribista social habla por sí solo. Se recomiendan principalmente las maletas marca Louis Vuitton, que tienen la ventaja de que ya marcan exceso de equipaje (muy chic) antes de que uno haya empacado. Nunca hablar de "mi maleta", sino de "mi Vuitton". A los arribistas pobres les queda el recurso de adquirir unas regias imitaciones españolas o italianas.
Las maletas Gucci también funcionan. Pero cuidado con las Dior, que son las preferidas de las señoras de edad y de los nuevos ricos.
Los almacenes de ropa más aconsejables son las boutiques de diseñadores como Yalentino, Ives St. Laurent (donde se recomienda hablar inglés con acento extranjero so pena de ser ignorado). Dior (mucho cuidado: especialmente las arribistas jóvenes corren el riesgo de salir vestidas como sus mamás) o Armani. No importa que el arribista no tenga buen gusto (especialmente los ricos carecen de él): la vendedora le dirá qué comprar.
Para los arribistas pobres siempre es aconsejable utilizar hábilmente unos cuantos accesorios de marca, hacia los cuales se desviará la atención de quienes estén en posibilidad de descubrir la sencillez de las demás piezas de su atuendo: cinturones Gucci, pañoletas Hermés, zapatos Dior, carteras Cartier, sombreros Herbert Johnson y corbatas Saint Laurent.
En cuanto al arreglo corporal, un buen arribista social debe, ¡por favor! cuidarse del mal aliento, de los olores de los pies, del pelo grasoso y de la caspa, de los dientes negros y de las uñas sucias. Entre las marcas de shampoo más recomendables para los arribistas ricos están "Leonard" y "Phillip Kingsley". A los arribistas pobres se les recomienda el shampoo Johnson para niños, o los huevos mezclados con cerveza y demás elementos alimenticios. El truco, según Viviane, está en que lo que no se coma se unte...
En cuanto a las pieles, sólo los arribistas ricos están obligados a utilizarlas. A los pobres les queda el recurso de alegar razones ecológicas, pero el arribista que esgrima esta disculpa tendrá, por desgracia, que volverse vegetariano.
EL CARRO DEL ARRIBISTA
A menos que tenga una buena marca, es mejor que el arribista social tome taxi. Entre una mini automática año 1980 y un Ford Fiesta nuevo siempre debe preferirse el primero, pues mientras la mini tiene un "toque" personal, el Ford podría pasar por un automóvil de empresa.
El carro del arribista debe estar perfectamente polichado de lunes a viernes. Sábado y domingo, en cambio, debe permanecer embarrado, porque "obviamente" el arribista ha pasado el fin de semana en el campo.
Los automóviles deportivos van muy bien con los arribistas jóvenes, pero la marca que mejor impresión causa es un Mercedes Benz.
Los buses y busetas deben eludirse en todo momento, pero si un arribista es visto en el interior de alguno puede enterrar la cabeza dentro del periódico: después podrá alegar amnesia temporal. El arribista se abstendrá de participar en discusiones relacionadas con rutas de buses (podría parecer que sabe demasiado sobre transporte público), y siempre desconfiará de quien le hable de las ventajas de caminar: lo más probable es que no tenga delante a un deportista sino a un pobre corriente.
LOS ARRIBISTAS Y LOS ANIMALES
El perro es el animal más aconsejable para un arribista, siempre y cuando no muerda: recuerde que se trata es de ampliar su vida social, no de espantar las nuevas amistades. Los arribistas ricos tienen muchos perros: varios para la finca y uno para la ciudad, que por lo general es un Doberman que guardan en el cuarto de plancha, para que nadie nunca lo vea pero todos puedan oírlo. Los arribistas de la farándula prefieren los malteses o pomeranios, a los que les ponen exóticos nombres y cuelgan collares muy finos.
QUE LEE EL ARRIBISTA
Los arribistas no tienen tiempo para leer libros: están muy ocupados ascendiendo socialmente. Pero es imprescindible que lean revistas, y entre las más aconsejables están: Time, Newsweek, París Match, Life y Vogue.
El propósito es mantenerse lo suficientemente informado como para poder sostener una conversación amena en una comida o en un cocktail sobre temas claves como la moda, quien es quien, qué se está leyendo, viendo o escuchando. Ojo: los arribistas se deben abstener de leer las secciones deportivas.
EL ARRIBISTA Y EL CREDITO
Todo arribista debe tener por lo menor una tarjeta de crédito. dar seguridad. Si no se tiene un peso, por lo menos sirve para aparentar, y no hay que preocuparse por la cuenta hasta el mes siguiente. Las tarjetas de crédito más aconsejables para el arribista social son American Express y Diners, muy "chic". En cambio debe eludir la Mastercard, pues casi todo el mundo puede conseguir una. Visa es apenas aceptable, y la Gold Avis impresiona pero por desgracia sirve para casi nada.
LOS PRIMEROS PELDAÑOS
Si el lector ha llegado hasta aquí, tiene grandes posibilidades de convertirse en un arribista social adicto, pero no es suficiente con saber como debe vestirse. Ahora debe aprender a comportarse.
Lo primero que hay que hacer en esta etapa es conseguir un amigo lo más cercano posible a la categoría social a la que se desea ingresar. El procedimiento más sencillo es comenzar por un miembro del Grupo C de arribistas de la farándula, porque eventualmente a través de él será invitado a una fiesta dónde tendrá oportunidad de conocer al menos a un miembro del Grupo B, con quien debe trabar inmediatamente amistad, pues hay grandes posibilidades de que este, a su vez, le presente a alguien del Grupo A. Si logra llegar hasta aquí, sáfese inmediatamente de C y de B: ¿quién los necesita cuando se está tan cerca de la realeza de la farándula?
PROHIBIDO EQUIVOCARSE
Hay errores que un buen arribista social sencillamente no puede cometer. Estos son algunos de ellos:
· Pedirle al mesero un "whisky en las rocas" sin hielo.
· Comerse el limón o la cereza del cocktail: parecerá que está hambriento.
· Pedir champaña con jugo de naranja en lugar de "Buck's Fizz", vino blanco con soda en vez de "Spritzer", vino rojo con cassis en cambio de "Kir", u olvidar que el Kir Royal es Cassis con champaña.
· Usar los utencilios incorrectos para comer alimentos con los que no está familiarizado. Es preferible usar las manos que el cubierto equivocado, porque en últimas el arribista será considerado estrambótico en lugar de vulgar o poco sofisticado.
· Asear el baño de su cuarto de hotel. La servidumbre le perderá todo respeto.
· Soplar la sopa, aunque esté muy caliente. Es "chic", en cambio, soplar un abrigo de pieles para comprobar su calidad.
· Lanzar una exclamación de sorpresa cuando alguien remueve el corcho de una botella de champaña.
Podrían pensar que no la bebe a menudo
· Utilizar un abrigo de mink en el baile anual de la Sociedad Protectora de Animales.
· Mirar un cuadro de Picasso y exclamar: "Se verá muy bien cuando esté terminado..."
LOS ARRIBISTAS Y EL AMOR
Los arribistas sociales tienen sentimientos, como las demás personas, por lo que les puede llegar fácilmente el día en el que se enamoren. Ello no tiene nada de malo, siempre que lo hagan de la persona adecuada, que en ningún momento ponga en peligro su ascenso social.
Los arribistas sociales pobres siempre se casan por la iglesia. Las novias llevan vestido blanco y las damas de honor trajes alquilados, que casi nunca corresponden a sus tallas.
La recepción se lleva a cabo en salones privados de un restaurante o de un hotel de la ciudad. La madre de la novia siempre está llorosa. Los padres de los novios, por lo general, se sienten intimidados con los meseros, que tienen más roce social que ellos y se sienten más cómodos en la fiesta que los propios invitados.
Los matrimonios entre miembros de la farándula se hacen generalmente por lo civil: los novios se han casado tantas veces antes que ninguna iglesia aceptaría casarlos nuevamente. La recepción se hace en un restaurante de moda, y nadie se viste especialmente para la ocasión. La novia muy rara vez se casa de blanco y lleva, en cambio, un estrambótico vestido que ha mendigado, prestado o robado, y que los fotógrafos se desviven por fotografiar.
Los ricos, especialmente si son de sociedad, organizan fiestas de matrimonio francamente extravagantes.
Por lo general hacen primero un almuerzo o una cena formal, a la que invitan por lo menos a 200 de sus más "íntimos" amigos, y luego, a eso de la 9 p. m., llegan otros 200 invitados para el baile y el desayuno buffet. La novia cambia su vestido de matrimonio por un fabuloso traje de noche y a la una de la madrugada todos los invitados, sin excepción, estan ebrios. Este tipo de matrimonios se realiza preferiblemente en lugares remotos, para que los invitados tengan oportunidad de llegar en sus jets privados.
Los intelectuales --que nunca se enamoran, sólo asumen el papel--, celebran matrimonios en los que sólo está presente un reducido grupo de amigos.
Cinco minutos después de la ceremonia se enredan en profundas disquisiciones políticas y todos los presentes, incluyendo al novio y a la novia, se olvidan de que están celebrando la fiesta de matrimonio.
Todo buen arribista debe haberse divorciado por lo menos una vez, teniendo en cuenta siempre aquella canción que dice: "El amory el matrimonio van juntos como el caballo y la carreta", pero aceptando que hay momentos en los que es conveniente devolverle al cónyuge la carreta y salir galopando velozmente sobre el caballo.
Finalmente la autora termina su libro con una advertencia que considera fundamental: "No hay nada vergonzoso", dice, "en ser un arribista social. Lo vergonzoso consiste en no poder serlo bien".

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