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| 1/7/1985 12:00:00 AM

LA EXTINCION DE LAS MASAS

Nada detiene a los traficantes que ponen en peligro de extinción a animales como el elefante y el rinoceronte.

LA EXTINCION DE LAS MASAS LA EXTINCION DE LAS MASAS
Los grandes animales, con el rinoceronte a la cabeza, desaparecen y los ecólogos predicen angustiados su extinción definitiva. En Africa miles de elefantes son abatidos cada año por los traficantes de marfil y el rinoceronte, víctima de las presuntas virtudes afrodisíacas de su cuerno, está en extinción.
En el corazón de la sabana centroafricana aparecen los cuerpos de elefantes de todas las edades asesinados y mutilados, sin impactos de bala porque los cazadores-comerciantes han cambiado el MAS 36 y el G-3 por las lanzas. Con astucia consiguen aislar una de las bestias de la manada. Luego la acorralan, la pican, la asustan y maltratan hasta el pánico. En esas circunstancias el elefante, loco de dolor, prefiere suicidarse asfixiándose con su propia trompa. "La imagen del pequeño elefante moribundo sobre su madre muerta no se olvida nunca" señalaba un ecólogo conmovido ante las matanzas.
¿Cuántos matan al año? Entre 80.000 y 100.000. Sin embargo, las grandes asociaciones de protección de la fauna como la U.I.C.N. (Unión Internacional para la Conservación de La Naturaleza y sus Recursos) y el World Wildlife Fundation no saben con precisión el número y se calcula que son más de los que figuran oficialmente. Las calamidades naturales como la sequía en Tsavi (Kenya), que provocó la muerte de 20.000 elefantes, las presiones demográficas de la población humana siempre en crecimiento y en búsqueda de nuevas tierras, se suman a las razones del exterminio de elefantes.
Como ocurre con el rinoceronte negro que figura en los primeros lugares de la lista de los animales en vías de extinción, y como ocurrió con los leones y otras grandes fieras que eran comunes en Argelia y Marruecos, los hipopótamos, las jirafas y los elefantes se han convertido en curiosidades de zoológico. Porque la historia de la gran fauna africana no ha sido más que la de un lento declinamiento.
Las grandes masacres comenzaron a conocerse con la llegada de los colonos neerlandeses en 1635. Cebras, hipopótamos, elefantes... en poco tiempo no subsistía ningún animal al sur ni al norte de Zambia. La ola destructiva se dirigió hacia el Congo y el Africa Oriental con la complacencia de los administradores británicos y alemanes. Epoca grandiosa de los grandes safaris-conquista que permitían enorgullecerse a muchos cazadores, posando frente a decenas y decenas de trofeos de caza. En 1925, alrededor del lago Chad, un destacamento francés abrió fuego, sin razón, sobre 30 jirafas y las mató a todas. "Amables" hecatombes perpetradas con buena conciencia y la aprobación de una administración colonial indiferente.
Los pobres rinocerontes, sin duda han sido los más afectados. Había entre 400.000 y 600.000 dispersos por todo el continente africano. Hoy no pasan de 20.000 entre negros (los más perseguidos) y blancos (de carácter más pacífico). En cuanto a los elefantes, proliferan aún en Zimbawe y en Zaire, donde aún existen poblaciones considerables. En Kenya y Tanzania han disminuido en más del 50% en los últimos 15 años. En la zona centroafricana no quedan sino 15.000 cuando no hace mucho se calculaban en 80.000 cabezas. ¿Y en Africa del oeste? 40 tristes paquidermos es lo que queda en Mauritania, 250 en Senegal, 2.000 en Costa de Marfil.
Se dice que con la situación crítica del Africa: 470 millones de bocas para alimentar, déficit alimenticio crónico, hambre, sequía, el continente tiene otras prioridades y no hay tiempo para los elefantes. Sin embargo, la fauna es uno de los recursos esenciales del continente. Un patrimonio aprovechable. Los parques naturales atraen millones de turistas cada año. Al mismo tiempo los traficantes de marfil recorren todo el territorio ignorando fronteras y prohibiciones. Sólo se detienen en época de sequia, porque las mulas de carga se mueren de sed. Tráfico secular. Monopolio de los árabes del norte que desde hace un siglo controlan el comercio de "oro blanco". Los gobiernos sacan provecho y reclaman participación: Tambala, Raja-Wan, Khartoum es la mas reconocida vía de comercio de colmillos, la "Khartoum conection".
El gobierno de Sudán, presionado por la convención de Washington, creada para reglamentar el comercio de las especies amenazadas, asegura que desde el 30 de diciembre último las exportaciones de marfil bruto están suspendidas. Sin embargo, desde 1970 hasta ahora Sudán logra grandes ganancias en el mercado de marfil (180 toneladas fueron exportadas en 1983).
En Kenya, en 1974, el Presidente Jomo Kenyatta ordenó la misma medida. Un año más tarde, su cuarta esposa, Mama N'gina, y su hija Margarita, alcalde de Nairobi, fueron sorprendidas cuando intentaban exportar 5 toneladas y media de marfil. Hasta ahora Sabena, la compañía nacional de aviación belga, no ha tenido que suspender sus vuelos para transporte de marfil desde Burundi, una región que nunca ha tenido elefantes en su territorio pero que sirve de enlace. Las prohibiciones existen pero ninguna funciona. La prueba es que los elefantes abatidos son cada vez más jóvenes, según las denuncias de los organismos protectores de la fauna.
La única solución: que entre los mismos países africanos fijen cuotas de exportación restringida. Es la recomendación de los ecólogos internacionales. Pero el culto por objetos personales, estatuas y miniaturas de marfil que se practica especialmente en China y Japón, principales importadores del material y hoy exportadores exitosos de esos objetos a Occidente, no disminuye. Por el contrario, cada día hay más admiradores del marfil.
A esa costumbre ancestral, hoy comercializada, se suma otra: la veneración del cuerno del rinoceronte que le rinden las poblaciones del sudeste asiático y que explica las masacres de rinocerontes hasta su prácticamente inevitable extinción. Provoca una sonrisa saber que el rinoceronte es considerado el animal seductor y enamorado por excelencia. Las sesiones de amor de los rinocerontes con sus compañeras pueden prolongarse hasta 12 horas. Se sabe que el récord de amor de una pareja de rinocerontes fue de 80 horas. La radio y los periódicos del Asia se ocupan continuamente de este tipo de noticias. La fama de las proezas amorosas del rinoceronte se extiende y pasa las fronteras franqueando el Océano Indico. Desde 1840 los barcos de Zabzubar desembarcan en Bombay entre 6.000 y 8.000 kilos de cuernos de rinoceronte cada año.
En la India se atribuyen toda clase de virtudes afrodisiacas al polvo obtenido del cuerno, pero en otros lugares, como en la China, se cree que el rinoceronte ofrece más posibilidades curativas. Para problemas estomacales en Tailandia se recomienda una poción preparada a base de estómago de rinoceronte hervido. ¿Alerta cardiaca? En Corea del Sur recentan el "Chong Sin Hwan" que significa "medicina para modificar el corazón" a base de cuerno. A la orina del rinoceronte, de venta libre a la salida del zoológico de Calcuta, se le atribuyen propiedades para curar a los asmáticos.
Como fruto de todas esas creencias, el kilo de cuerno de rinoceronte se negocia actualmente en 16.000 dólares (1 millón 700.000 pesos) en Hong Kong y en 17.300 dólares en Kuala y Malasia.

EDICIÓN 1879

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