Laurel
El laurel es rico en potasio, magnesio y vitaminas B6, B9 y C. - Foto: Getty Images

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La planta que ayuda a combatir los cólicos y eliminar el exceso de gases

El laurel es rico en potasio, magnesio y vitaminas B6, B9 y C.

El laurel, además de proporcionarles un excelente sabor y aroma a las comidas, también es conocido por sus propiedades medicinales, puesto que en la medicina tradicional es utilizado para el tratamiento de problemas digestivos, infecciones, estrés o ansiedad.

Usualmente, las hojas de laurel, ya sean frescas o deshidratadas, son utilizadas en múltiples recetas, ya que de allí se extraen sustancias como taninos, flavonoides, alcaloides, linalol, eugenol, metilchavicol y antocianina, que contienen propiedades medicinales antiinflamatorias, diuréticas, antioxidantes, digestivas y antireumáticas.

Adquirir esta planta es muy sencillo, pues prácticamente se consigue en todos los mercados y en tiendas de productos naturales, hay que tener en cuenta que su uso medicinal debe estar siempre orientado por un médico u otro profesional con experiencia con el uso de plantas medicinales.

Usos del laurel

El té de laurel es rico en potasio, magnesio y vitaminas B6, B9 y C, además de funcionar como expectorante, antireumático, antiinflamatorio, digestiva, estimulante y antioxidante, por esta razón sus usos son bastante amplios.

Esta bebida, con la preparación correcta, ayuda en los siguientes aspectos:

  • Cólicos menstruales.
  • Inflamación en el hígado.
  • Exceso de gases.
  • Infecciones en la piel.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Reumatismo.
  • Artritis reumatoide.
  • Estrés y ansiedad.

Por otro lado, las hojas de laurel son capaces de regular los niveles de azúcar en la sangre, pudiendo ser utilizadas para ayudar en el tratamiento de la diabetes.

Otros usos que se le han otorgado a esta planta medicinal, han sido para tratar problemas de la piel como la dermatitis, siendo recomendado en este caso su uso tópico; no obstante, es importante que su uso sea indicado por el médico, puesto que puede desencadenar reacciones alérgicas.

¿Cómo preparar el té de laurel?

El té es una óptima alternativa para aprovechar todos los beneficios de las hojas de laurel, siendo considerado una buena opción para la mala digestión, ansiedad y estrés, por ejemplo.

Ingredientes:

  • 1 hoja de laurel seca.
  • 1 taza de agua hirviendo.

Modo de preparación:

Para preparar el té, se debe colocar la hoja de laurel en el agua hirviendo y dejar reposar alrededor de 10 minutos, e inmediatamente después beberlo. Este té puede ingerirse de 3 a 4 veces por día.

Para tener en cuenta

Hay que aclarar que el consumo de las hojas de laurel no se recomienda en: niños, mujeres que se encuentran en estado de lactancia y mujeres durante el embarazo, debido a que puede causar aborto. Además, el consumo de las hojas de laurel debe tomarse con precaución en personas con diabetes, ya que puede reducir los niveles de azúcar en la sangre.

También, hay que resaltar que no se debe ingerir la hoja de laurel, puesto que esta no será digerida por el sistema digestivo, permaneciendo intacta, pudiendo quedarse en la garganta o perforar el intestino.

Debido a que desacelera el sistema nervioso, se aconseja interrumpir el uso de laurel dos semanas antes de cualquier cirugía.

Si bien el uso de laurel es seguro el ámbito culinario o en tés, esta planta al ser consumidas en grandes cantidades o de forma excesiva, puede causar somnolencia, ya que esta planta posee un efecto calmante y es capaz de desacelerar el sistema nervioso, además de causar alteraciones gastrointestinales, como diarrea o cólicos abdominales, o dolor de cabeza.

Hay que tener en cuenta que debido a su capacidad de controlar los niveles de azúcar, el consumo excesivo de laurel también puede disminuir mucho los niveles de azúcar en la sangre, causando hipoglucemia.

Por esta razón, es importante que el consumo de las hojas de laurel se lleve a cabo de acuerdo a la orientación del nutricionista, médico o fitoterapeuta, para que sea indicada la cantidad ideal que no genere efectos secundarios como consecuencia.