Si en esta campaña electoral ha discutido con su prima o su vecino acerca de política y ha intentado persuadirlos de que las ideas de su candidato son mejores que las de los demás, no gaste más energía. Según algunos estudios científicos, la orientación política estaría determinada por la genética más que por la crianza, y por ello hacerlos "entrar en razón" sería "como pretender que esa persona no tenga ojos color café", dice John Alford, experto en política de la Universidad de Rice, en Estados Unidos.
Siempre se había creído que ser de ideología liberal o de derecha estaba determinado por la visión política de los padres y por las experiencias a las que un individuo se sometía hasta la adolescencia. De esta manera, un niño de padres godos educado en un colegio militar sería conservador y otro de padres progresistas y expuesto a ideas liberales se inclinaría más a agitar el trapo rojo. No obstante, una línea de investigación conocida como genopolítica ha cambiado la noción de que solo el ambiente incide en la ideología de la gente. Los estudios han encontrado que la reacción de los individuos a temas como el aborto, la pena de muerte, los impuestos, las políticas de defensa nacional, entre otras variables, está influenciada fuertemente por la herencia genética. "No hay un gen liberal ni un gen conservador pero sí existe una susceptibilidad genética para aceptar más unos argumentos que otros", señala Alford a SEMANA. Para él, es como ser zurdo o diestro. "Uno puede cambiar de parecer, pero no completamente", agrega.
Uno de los estudios pioneros fue hecho por Alford en 2005 a partir de un trabajo con 30.000 mellizos, hermanos nacidos en el mismo parto pero de óvulos diferentes, y gemelos idénticos, aquellos que comparten ciento por ciento la misma información genética. El científico evaluó sus respuestas frente a diversos temas políticos y encontró que las visiones de los gemelos eran iguales, mientras que las posiciones de los mellizos variaban. El estudio estableció que los genes son responsables hasta de un 50 por ciento de las orientaciones políticas de la gente. Esto no quiere decir que el ambiente no tenga una influencia, explicó a SEMANA John R. Hibbing, quien también participó en el trabajo. "La cultura es importante pero hay tendencias genéticas y biológicas que moldean el pensamiento político sin que la gente sea consciente de ello".
Según Alford, este estudio se ha replicado en diferentes países y con distintas metodologías y cada vez se obtiene el mismo resultado. Aun así, muchos no creen en el asunto y señalan ejemplos de hogares muy conservadores en los que hay un hijo liberal o viceversa. Para Alford, estos ejemplos solo le dan la razón y tiene una explicación científica: los genes son recesivos, y así como a veces se heredan características físicas de un abuelo, estos rasgos sociales también pueden saltarse una generación. "Hay que culpar a ese tío segundo que pensaba diferente a los demás miembros de la familia", dice. Su trabajo también explica la situación de los llamados tránsfugas que se van de un partido a otro. "La biología solo predispone, pero algunos eventos, mensajes o revelaciones pueden llevar a la gente a cambiar de color político. También es posible que los partidos cambien y que la gente lo haga también", señala Hibbing.
Otros estudios se han enfocado más en la personalidad que en la genética. John T. Jost, sicólogo de la Universidad de Nueva York, revisó 88 trabajos que incluían a más de 20.000 personas en 12 países para estudiar la asociación entre orientación política y rasgos de temperamento, algunos de los cuales tienen un componente hereditario. "En general la curiosidad, la creatividad, la tolerancia por la ambigüedad son más comunes en la izquierda política, mientras el orden, la conformidad, la conciencia y la obediencia son más de la derecha", dijo el investigador a SEMANA. También ha encontrado diferencias en la manera como se activan áreas del cerebro con la exposición a ciertos estímulos. Jost, junto con David Amodio, otro experto de la misma universidad, encontró que entre los de ideas liberales había una mayor actividad en la corteza singular anterior, un área involucrada en el procesamiento de ideas conflictivas y ambiguas. Según esto, la fisiología cerebral de los liberales sería diferente a la de los conservadores.
Algunos han ido más allá e incluso han encontrado genes que explicarían el comportamiento político de las personas. James Fowler, investigador político de la Universidad de California en San Diego, encontró que el gen conocido como Maoa, que controla los niveles de serotonina, sustancia que influye las áreas de confianza y sociabilidad en el cerebro, es más eficiente en aquellas personas que salen a votar. El trabajo, publicado en la revista Politics, fue el primero en relacionar un gen a la actividad política. Otro estudio realizado por Fowler entre gemelos para conocer por qué algunos son más activistas y se involucran en manifestaciones y marchas, mostró que había una gran base genética en los más activos y los más apáticos. "Una de las cosas que más me ha impresionado es ver lo fuerte que es la influencia de los genes en este tema", dijo el experto a SEMANA. Y aunque no cree que exista un gen liberal, Fowler encontró que quien tiene la variante del gen DRD4, que influencia las relaciones sociales y propicia las búsqueda de nuevas experiencias, y ha estado expuesto en la primera etapa de su vida a muchos amigos y a diferentes ideas, tiene más propensión a ser liberal. "Si tiene la variante pero no ha sido de muchos amigos, es más susceptible de ser conservador", aclara.
Aunque la evidencia que se ha construido desde 2005 es sólida, este campo de investigación es controversial. Algunos críticos argumentan que, en el caso de los estudios en gemelos, las similitudes entre hermanos obedecen a otros factores ambientales. Evan Charney, politólogo de la Universidad de Duke, señala, además, que los godos tienden a salir mal librados de estos estudios, que en su mayoría son hechos por académicos liberales con ganas de "encontrar patologías entre los conservadores". Alford opina que esta investigación ha servido para que la gente sea más tolerante. "Tal vez ayude a entender que los oponentes políticos no son ignorantes, sino que tienen unas características biológicas que les hacen ver el mundo de otra manera", señala Hibbing. Para Fowler, el alcance de los estudios es mayor si se tiene en cuenta que el sistema del cerebro involucrado en dicho comportamiento es objetivo de las drogas antidepresivas, como el prozac. "Una lección de este trabajo es que mejorar la salud mental podría incrementar el voto en la gente".
Alford cree que tener este tipo de diversidad tiene una explicación evolutiva pues las diversas visiones del mundo ayudan a la supervivencia de la raza. "Es bueno que no todos reaccionen de manera calmada ante una amenaza, pero también es bueno que no todos estén armando ejércitos ante cualquier incidente". Y agrega Fowler: "La naturaleza creó estas dos visiones para permitirnos sobrevivir en diferentes situaciones".
GENÉTICA
La política se hereda
Nuevas investigaciones sugieren que la afiliación a una corriente ideológica viene en gran medida en los genes.
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7 de mayo de 2010 a las 7:00 p. m.
