¡Los niños del sexo! Pornografía infantil en Internet

El cruel y desgarrador testimonio de un padre y su hija, de 13 años, utilizada para pornografía y abusada sexualmente en repetidas ocasiones, pone nuevamente al descubierto la falta de una adecuada reglamentación y control sobre el uso de Internet.

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John Munévar-Barranco*
12 de mayo de 2002 a las 7:00 p. m.

La Interpol, el FBI y autoridades en países latinoamericanos, especialmente en Argentina, Colombia, Brasil, Chile y Venezuela, realizan más esfuerzos para controlar el problema. Más de 280.000 casos al año de utilización de niños para pornografía en Internet, prostitución infantil, abuso sexual, venta de niños, práctica difundida y continuada del turismo sexual, se reportan solamente en Estados Unidos, pero el número de casos no reportados es aún mayor si se tiene en cuenta el número de niñas y niños latinoamericanos utilizados para este aberrante delito. Los menores tienen miedo de decirle a alguien lo sucedido y el proceso legal de verificar los informes es difícil, según el FBI, la Interpol y la Academia Americana de Psiquiatría del Niño y el Adolescente. American Academy of Child and Adolescent Psychiatry’ (Aacap) —por sus siglas en Inglés—. "Mi vida es un infierno desde que vi las fotos de lo que hacían con mi hija. Por estar trabajando perdimos a la niña y la familia", dijo *Carlos Julio, de 35 años, arquitecto, un supervisor de obreros de la construcción, radicado en Estados Unidos hace cinco años y padre de *María Isabel, de 13 años. La familia llegó inicialmente a Florida, con la esperanza de realizar el sueño americano: educar a sus hijos y salir adelante en un país lleno de oportunidades, pero a un costo muy alto. "Todo comenzó con un juego en un club de fotografía de un amigo que María Isabel conoció al llegar a Georgia. Charlie, de 16 años, hacía fotos cada vez más atrevidas, con el supuesto de ganar un concurso de la chica más bella y el chico más guapo. Concursaban a posar cada vez sin menos prendas frente su cámara, terminando desnudos por completo" declaró el padre a los investigadores. El gran negocio "Las sesiones en casa de Charlie se cumplen en el jardín, cerca a la piscina, en una especie de estudio adecuado, curiosamente, cuando los padres están de viaje. El preámbulo es una grata fiesta con los chicos que termina en una orgía plena de alcohol, marihuana —speedball, crack— y música, en donde se toman centenares de fotografías durante la tarde y la noche. Mi hija estaba enamorada de Charlie. Accedía a todo lo que le pedía hacer" agregó. Lo que nunca imaginó una niña de 13 años, inocente a todo hecho, ingenua, abrazada por la soledad, en un país en donde los excesos son extremos, era el oscuro y aberrante negocio que se tramaba tras ella. Los menores son animados a participar en las reuniones, se hacen las fotos que son entregadas a intermediarios compartimentadamente vía Internet, vale decir, nadie conoce a nadie. Todo opera bajo seudónimos. Luego, las fotografías son comercializadas en el tenebroso mercado de la pornografía infantil en Internet. Un set de 20 fotografías puede llegar a costar hasta 5.000 dólares. Los dueños del balón prefieren pornografía con niños y niñas de origen latino u oriental, son más apetecidas y mejor pagas por los comercializadores, quienes necesitan —up date— constantemente actualizarse. Los obreros de Carlos Julio se reunían después del trabajo a comer y tomar cerveza en una taquería. Se divertían con pornografía. Todos observaban, con la malicia propia del ‘machismo’, cuando se está entre ‘varones’. De repente alguien exclamó: ¡Mira, esta chamaca se parece a María Isabel, la hija del jefe! ¿Sí o no, compadre? Carlos Julio, al ver las fotos de su hija, no salía del asombro. Su expresión era de angustia y dolor. Le explicaron que habían sido obtenidas de Internet y que su hija andaba en malos pasos. ¿Dónde está el responsable? Los padres tienden, por diferentes razones, especialmente de carácter social, a callar, ocultar, negar, olvidar y, especialmente, evitar denunciar este tipo de hechos. Así que fue muy tarde cuando el arquitecto decidió poner en manos de las autoridades lo ocurrido. Toda evidencia fue deshecha como por arte de magia. Charlie se esfumó del mapa. La casa en donde funcionaba el supuesto estudio los fines de semana estaba rentada y fue devuelta a la agencia. En Estados Unidos una casa, un carro o cualquier otro artículo, se renta o se compra por Internet y sin importar de quién se trate, siempre y cuando se pague. Agentes especializados comenzaron una investigación y a las pocas semanas fue cerrada por falta de evidencias y la ausencia de personas adultas para vincular en el pleito. La ley no procesa a los menores de edad. Se trata de una gran red que opera hábilmente en Georgia, Florida y Latinoamérica. El FBI y la Interpol, en coordinación con los organismos de seguridad de países latinoamericanos, luchan en la identificación de las cabezas de este lucrativo negocio. Un daño irreparable María Isabel, al igual que cientos de niñas y niños vinculados inocentemente en este drama, abandonan sus hogares debido a los constantes maltratos y abusos y son introducidas al tráfico sexual por un conocido, casi siempre un amigo o un pariente, indicaron las fuentes. Según las autoridades en Estados Unidos la pornografía infantil es la reproducción sexualmente explícita de la imagen de un niño o niña. Se trata, en sí misma, de una forma de explotación sexual de los niños. Estimular, engañar o forzar a los niños a posar en fotografías o participar en videos pornográficos es ultrajante y supone un menosprecio de la dignidad y autoestima de los niños. Esto significa que el cuerpo de un niño o niña carece de valor y les demuestra que su cuerpo está a la venta y es calificado como un delito criminal. Un negocio más lucrativo que la droga Las autoridades en Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile, Venezuela, Ecuador, Panamá, Perú, Puerto Rico y Estados Unidos desarrollan conjuntamente una gran ofensiva para contrarrestar la pornografía infantil vía Internet, creciente de manera incontrolada pese a los esfuerzos de los gobiernos, ONG, organizaciones que defienden los derechos de los menores y empresas proveedoras de acceso a la red mundial que reciben de 5.000 a 6.000 denuncias mensuales sobre utilización del espacio cibernético para incentivar la pornografía infantil. Agentes especializados del FBI y la Interpol explicaron que esta relativa nueva e ilícita modalidad se ha convertido en un oscuro y global negocio, tan lucrativo como el de la droga, si se tiene en cuenta que opera con mafias y redes internacionales. Una página en Internet publicando pornografía infantil puede tener hasta 700.000 visitas en un año, ofrece tarifas desde 29 dólares por semana en promedio, protege la identidad del usuario y facilita el pago mediante tarjetas de crédito, débito, cuenta de banco o hasta con cargo a la cuenta del teléfono. Hay ofertas de pague por ver, presente un cliente y obtenga su servicio gratis, gane dinero enviándonos sus fotos, etc. Hay jugosas comisiones en metálico para intermediarios interesados en links o comercializar desde otras páginas, lo que hace del negocio una industria de crecimiento triangular. Las cifras Un informe del Departamento de Estado norteamericano revela que la oficina del Fiscal General del Estado recibe aproximadamente 200 quejas por mes relativas a maltratos y abuso sexual de personas menores de edad, relacionadas de una u otra manera con Internet. La investigación realizada por las autoridades indica que en 50 páginas —web sites— analizadas un 85 por ciento son de menores de edad. (60 por ciento niñas y 25 por ciento niños.) De acuerdo con el mismo informe, el 58,5 por ciento de las mujeres que denunciaron haber sido utilizadas en pornografía, abuso o explotación sexual son menores de 16 años. Igualmente se conoció que cada vez va en aumento la demanda de niñas que ingresan en el tráfico sexual a edad precoz (8 años). Este tipo de pornografía es el más cotizado dentro del mercado del sexo en Internet. Se calcula que en el planeta existen más de 400 páginas que comercializan pornografía con niños y niñas de edades entre los 2 y 17 años con un promedio de 300.000 visitas por año. Existen páginas que distribuyen fotografías pornográficas de menores gratuitamente, auspiciadas por lo general por mafiosos o sujetos con desequilibrios síquicos y serios traumas emocionales y sexuales. El acceso a Internet ha abierto nuevos canales de información para aquellos que buscan relaciones sexuales con niños. Cada día un número creciente de niños de todo el mundo son objeto de utilización en pornografía, explotación y abusos sexuales. Pocos tras las rejas Pese a la gravedad y el crecimiento triangular del delito en el ámbito global las autoridades en Latinoamérica aún no revelan cuentas claras sobre responsables, sindicados o procesados purgando penas en prisiones por la comisión de este delito. Solamente se conocen algunos casos puntuales de sacerdotes, políticos y maestros, entre otros. La policía brasileña arrestó al sacerdote Paulo Sergio Maya Barbosa mientras tenía relaciones sexuales con un menor de 15 años en Piracicaba, cerca de Sao Paulo, dentro de un automóvil propiedad de la arquidiócesis. También en Sao Paulo fue detenido un biólogo de 27 años tras ser identificado por la policía como el responsable de una página de pedofilia que recibió 92.800 visitantes desde septiembre de 1997. *Especial para Semana Atlanta. USA. johnmunevar@hotmail.com -Se reserva el derecho a divulgar los nombres propios de las personas para proteger la identidad de los afectados por tratarse de menores de edad y de acuerdo con la ley.