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| 8/1/2020 2:37:00 AM

"Llegan jóvenes sin saber que tienen comorbilidades y se mueren"

Coordinar la urgencia respiratoria del Hospital Universidad del Norte ha sido un gran reto para la enfermera jefe Lorena Daza Amador. Para ella, estos días han sido como una montaña rusa de emociones por ser testigo de muertes y recuperaciones, todo en muy corto tiempo.  

"Se mueren jóvenes que no sabían que tenían comorbilidades": enfermera jefe Lorena Daza Amador, coordinadora de la UCI respiratoria del Hospital Universidad del Norte, en Barranquilla. Foto: Archivo Particular

“Para mí la pandemia ha sido una experiencia de sentimientos encontrados. Por un lado, la tristeza por los pacientes fallecidos, y del otro, la alegría por todos los que han logrado recuperarse. Pero es imposible negar que hemos tenido días duros y casos muy fuertes que me han golpeado. Esta semana me dolió mucho el de Sandra, una paciente de 45 años, quien después de 10 días conectada a un ventilador y de 3 días más usando una máscara de no reinhalación para respirar, finalmente la pudimos pasar a zona de hospitalización. Se había mejorado.

La familia y todo el personal médico estábamos muy contentos con su recuperación, esperanzados en que había pasado lo peor para ella. Pero al tercer día de estar allí tuvo una recaída y sufrió un paro cardiorrespiratorio. La ayudamos otra vez y logramos estabilizarla. Sin embargo, 48 horas más tarde otro paro terminó llevándosela. Eso le duele a cualquiera. Ella estaba bajo un tratamiento de medicamentos psiquiátricos y sufría de hipertensión. A pesar de su juventud, no aguantó. Así se nos han muerto varias personas jóvenes a causa de la covid-19. Algunos de ellos llegaron al hospital sin saber que tenían otras comorbilidades. Nadie creía que podía suceder. Este virus no tiene edad.

Llegué a la UCI de adultos del Hospital de la Universidad del Norte en mayo, debido mi experiencia previa de 6 años en otro centro médico y a mis estudios de cuidado crítico. La idea era que ingresara a un cargo administrativo, pero por la emergencia me pidieron estar con los pacientes de coronavirus. Trabajo cuatro días seguidos en turnos de 12 horas por el día o por la noche, así nos vamos rotando. Es muy duro ver cuando las personas comienzan a tener dificultad respiratoria.

Al principio del pico de contagios y muertes cada día era un reto. Tener que decidir a quién atender primero o a qué paciente remitir a otro lado porque no alcanzábamos con la capacidad instalada. También la rutina del día a día con estos pacientes es muy exigente. Hay que ponerlos en posición decúbito prono (acostados boca abajo) y rotarlos cada dos horas para minimizar la aparición de escaras en la cara y otras partes del cuerpo, además de estar pendientes de sus cuidados especiales y de los medicamentos. Eso tiene una exigencia física para todo el equipo.

Aunque la ocupación de la UCI ha sido constante, sí hemos notado que ha bajado la cantidad de gente que llega al hospital por urgencias en los últimos días. Parece que las personas prefieren pasar la enfermedad en casa antes de ir a una clínica, como si estuvieran precavidos por la alta tasa de contagios. Es como miedo, y se entiende. Solo a los que realmente se sienten muy mal, o su familia se preocupa, los llevan al hospital, algo que muchas veces es contraproducente porque llegan con muchas complicaciones.

Yo misma tuve covid-19, pero me enteré cuando ya lo había pasado, porque mi mamá empezó a tener síntomas y al realizarle la prueba salió positiva. Igual que para todos, fue un momento de tensión y temor en la casa. Eso sí, aun sabiendo que fui yo quien la infectó, nadie me señaló o me hicieron sentir mal. Ella tiene 64 años y la aislamos en un cuarto; afortunadamente no le dio fuerte. Para prevenir estas situaciones, en el hospital nos realizan exámenes cada 15 días. El respaldo de la familia ha sido muy importante para sobrellevar la pandemia. Recuerdo que cuando todo empezaba mi mamá me preguntó si quería seguir trabajando o retirarme, que en cualquiera de los dos casos me apoyaría. Por su puesto que entendí que lo hacía por cuidarme, pero era mi responsabilidad, pues para esto he estudiado y me siento muy orgullosa del trabajo que hacemos.

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