Desde el pasado 8 de abril cualquier computador en el mundo que opere con Windows XP no contará con el habitual servicio de actualización en seguridad. Aunque la decisión se tomó hace un tiempo, se trata de una de las primeras pruebas de fuego del nuevo CEO de Microsoft, Satya Nadella. Abandonar a su suerte el XP significa que millones de equipos serán más vulnerables a los ataques de los hackers, pero también abre la puerta para que la gente se actualice con otro software. No obstante, y a pesar de los esfuerzos de la empresa para promover sus nuevos programas, la versión XP —con 13 años en el mercado— sigue siendo utilizada por 20% o 30% de los computadores que funcionan con Microsoft en el mundo.