Aunque una de las principales responsabilidades de los dueños de cualquier mascota, perro o gato, es asegurar su bienestar, salud y felicidad con cuidados constantes y atención diaria, en ocasiones pueden pasar por alto ciertas señales que, pese a parecer inofensivas, podrían estar advirtiendo sobre problemas de salud más serios.

Un claro ejemplo de ello ocurre cuando un perro comienza a beber agua en exceso. Este comportamiento, que a simple vista puede parecer normal o incluso pasar desapercibido, merece una observación más cuidadosa.

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De acuerdo con diferentes sitios especializados como Zooplus Magazine, el aumento en el consumo de agua puede estar relacionado con cambios en el clima o la actividad física, pero también podría ser una señal de alerta sobre posibles afecciones que requieren atención veterinaria.

En este contexto, Juanjo, veterinario conocido por compartir contenido en redes sociales, explicó detalladamente lo que todos los dueños de perros deberían saber cuando su canino empieza a beber más agua de lo habitual.

A través de su cuenta de TikTok (@juanjovetmascotas), el experto explicó que cuando un perro bebe mucha agua “puede ser síntoma de enfermedades diferentes”, por lo que, dependiendo el caso, es necesario programar una visita lo más pronto posible con el veterinario.

Entre las causas más comunes, Juanjo menciona fallos renales, diabetes e hiperadrenocorticismo, enfermedades que pueden complicarse si no se actúa de forma inmediata.

Que un perro beba demasiada agua, conocido como polidipsia, suele ser un síntoma de problemas de salud. Foto: Getty Images

¿Cuándo preocuparse?

Para muchos dueños, determinar cuándo el consumo de agua de un perro supera lo habitual puede resultar todo un desafío. Sin embargo, existen ciertos factores que son claves para identificar este cambio sin fallar en el intento.

Entre ellos se deben tener en cuenta la raza, el tamaño, la edad y el nivel de actividad del perro, por lo que es fundamental prestar atención a los cambios repentinos en la conducta, así como los patrones diarios de consumo.

De acuerdo con la plataforma Purina, “los perros pueden beber agua en exceso cuando están aburridos, tienen calor, después de comer alimentos salados o simplemente porque están deshidratados”.

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No obstante, detrás de este cambio se pueden esconder otras causas como efectos secundarios de medicamentos o posibles enfermedades, que además se manifiestan a través de otros síntomas como pérdida de peso inexplicable, cambios en el apetito, letargo, aumento en la frecuencia o volumen de la orina, vómitos, diarrea o pelaje opaco.

Por eso, la recomendación es que al detectar cualquiera de estas señales, lo mejor es consultar con un veterinario, realizar los exámenes recomendados y actuar de forma oportuna para proteger su salud y bienestar.