Estratega esencial en la dinamización de las industrias culturales y creativas en Colombia y la región, Violeta Parra De Moya partió de una formación en Historia del Arte para labrar un camino notable en la gestión ejecutiva. Gracias a su mezcla interna de sensibilidades, intuiciones, intereses y visiones, ha amalgamado más de diez años de trayectoria ideando y viendo crecer plataformas resonantes a nivel continental. Algunas para las artes visuales y el cine, como el BAM, y otras para la música, como el BOmm (Bogotá Music Market), cuya edición 15 tiene lugar del 8 al 11 de septiembre.
Antes del que será un BOmm histórico, en el que este mercado musical abre sus fronteras a talentos extranjeros y sigue demostrándose una gran plataforma de conexión y posibilidades para los artistas locales, ARCADIA habló con su directora sobre su mirada, su camino, y este evento cuyo peso regional no hace más que crecer y hacerse más notable.
ARCADIA: ¿Qué cultura la define? ¿Hay libros, películas o manifestaciones artísticas que la hayan moldeado?
VIOLETA PARRA: El otro día alguien me preguntaba por mis hobbies y me di cuenta de que son netamente culturales. Ese es mi pasatiempo principal y, adicionalmente a eso, es mi trabajo. Soy historiadora del arte, así que originalmente empecé en las artes plásticas. Para una historiadora del arte es difícil decir qué obras la define, pero diría que me puede definir el arte contemporáneo colombiano (especialmente a partir de 1980) y la música tradicional colombiana: la del Pacífico y las demás músicas de raíz colombianas.
ARCADIA: ¿Qué implica para usted ser la jefa de Industrias Culturales y Creativas de la Cámara de Comercio de Bogotá?
V.P.: Primero, un gran honor y un privilegio. Sobre todo, por poder aportar a esto que la Cámara decidió hacer desde hace ya casi 23 años. La entidad entendió muy rápido todo el valor y la economía alrededor de la cultura, comprendiendo que hay todo un ecosistema que trabaja y que hay negocios detrás de ello.
Acompañar esa misión es un privilegio y, por otro lado, una gran responsabilidad porque son programas con una trayectoria larguísima, el BOmm ya cumple 15 años, y aportar a esa historia siempre es un reto. Qué decir, qué hacer, dónde encontrar la novedad... Hay que tratar de escuchar constantemente lo que necesitan la música, los profesionales y los artistas, para traer eso a la mesa, aportar y poder crear estrategias. Y esa es mi labor del día a día, soy una gran curadora de estrategias para la música y el audiovisual, y lograr que esas estrategias se implementen.
ARCADIA: En esa labor de mantener algo que ya está funcionando pero que también exige innovar y abrir nuevos espacios, ¿en cuántos lugares debe tener la cabeza?
V.P.: Tengo que ser una gran consumidora cultural. Tengo que ir a exposiciones de arte, tengo que asistir a eventos. En la música, que es tan grande y tan amplia, me enfoco mucho en las cosas que encuentro diferentes, que llaman mi atención o con las que tengo mucha afinidad. Me toca tener la cabeza en todas partes y estar viendo referentes constantemente. Y, como historiadora del arte, es justo lo que hacemos: buscar los referentes. Y eso me pone a pensar también en qué se hace en paralelo a lo que hacemos nosotros.
Debo decir que tengo un equipo maravilloso que respalda esta gestión completamente, de músicos, administradores, economistas, que son un gran soporte para lograr todo esto. Y soy tan curiosa y visual, y como los referentes visuales me son importantes, los traigo a la mesa, quiero que todo se alimente de expresiones diferentes.
ARCADIA: Frente al BOmm 2026 y su edición de 15 años, el evento trae proyectos internacionales por primera vez. ¿Qué dice esto de un encuentro que ya no solo mira hacia adentro, sino que convoca hacia afuera?
V.P.: El mercado empezó siendo un encuentro de nicho mediano, para lo que en ese momento era un sector que empezaba a crecer, con una capa emergiendo. Hoy en día ya somos un evento de más de 3.000 personas diarias, casi un evento masivo. Este año traemos novedades muy interesantes, como los proyectos y artistas internacionales, algo que no había pasado en el BOmm. La Cámara entendió muy rápidamente que hay que abrir el mercado y que Bogotá hoy no solamente es un espacio para encontrar talentos, también un destino para ofertar y demandar. Ahora no solo somos oferta, también demanda, y eso dinamizará muchísimo el evento.
Otra gran novedad es la curaduría general de las charlas. Como estamos celebrando los 15 años, estamos mirando hacia atrás, porque no somos el mismo sector de hace 15, 10 o 5 años. Y quisiéramos, en retrospectiva, rendir homenaje a todo lo que ha pasado en este 15 años. Y quiero destacar que, hoy, el sector profesional de la música en Colombia es impresionante.
Tenemos una industria desarrollada; somos seguramente el segundo mercado más importante de Latinoamérica después de México, que nos lleva unos años de trayectoria. Y, en talento, creo que somos el primero, abogo por eso porque tenemos la mezcla perfecta: un gran talento, una nueva generación y generaciones anteriores muy destacadas, y profesionales que llevan más de 20 años trabajando en red, colaborando y agremiándose, con un contacto muy clave con Miami, México, Argentina y Europa.
Finalmente, diría que le seguimos apostando a la escena electrónica. Podríamos emular lo que hizo Francia, que es especializar nuestras industrias. Y ahí tenemos una capacidad de crecimiento, de novedad y de tendencias, para seguir agrandando la capa media de la música, que es lo más importante.
ARCADIA: Entre los conferencistas, invitados y talentos de esta edición, ¿hay alguno que le emocione particularmente?
V.P.: A nivel de profesionales, en la sección de conferencias, quiero destacar que invitamos a Mauricio Ruiz, de origen colombiano, nacido en Canadá, que ha desarrollado su carrera como manager allá. Él llevó la carrera de Jessie Reyez y, a partir de su experiencia, hizo un podcast llamado The Manager’s Playbook, que es uno de los más importantes para la industria. Traer a Mauricio a entrevistar a managers colombianos sobre su experiencia me parece un gran acierto. Entre mis favoritos también está una conversación con el Grupo Niche, que va a ser muy emotiva. El BOmm siempre se ha enfocado en lo local, y me parece espectacular cómo acercamos lo más destacado con proyectos medianos y otros que empiezan. Y Carlos Vives hablará de su próxima gira por Colombia, inaugurando el mercado.
El año pasado le hablamos al sector independiente, pero este año me enorgullece que le hablamos a todas las capas de la música. En la parte profesional, traemos a más de 70 profesionales internacionales, en un lujo de encuentro; esa cantidad de expertos reunidos durante cuatro días en Bogotá es una burbuja en el tiempo que nadie se puede perder.
ARCADIA: ¿Y a nivel estrictamente musical?
V.P.: En la parte artística muchas cosas me emocionan. Y me gusta ver trayectorias que vuelven al BOmm, porque eso habla de que aquí encuentran posibilidades. En las conferencias de música, se suele decir que si los artistas repiten “falta novedad”, pero yo lo veo del lado opuesto. Si usted escoge al BOmm varias veces es porque es una muy buena ventana de visibilidad.
Tener de nuevo a la maestra Nidia Góngora es espectacular; y también a Jossman. De las novedades, me emociona SA!KORO, un chico colombiano jovencísimo que vive en Canadá, que quizá hace cosas que no entiendo pero con las que me conecto muchísimo. Viene una chica de Perú que se llama Greccia y otra chica, Sofía Campos, de Argentina. Y entre las apuestas más curadas me emociona Oblivion’s Mighty Trash, un chico que puede tener mucho futuro.
Y, les cuento que en el género urbano, más allá de solo reggaetón, entendido en un espectro muy amplio, el BOmm puede tener un gran futuro. Este año nos vamos a preguntar qué sigue, y puede ser por allá.
ARCADIA: Algunos ven a la cultura como un derecho y manifestación espiritual de la sociedad, otros como un motor económico. ¿Cuál es su visión sobre esta intersección? ¿Cómo hacer que la cultura brote, que llegue a todos y no pierda su valor?
V.P.: Los que trabajamos en este campo hemos tenido esta discusión hace un buen rato, y lo que creo, y no es por sonar políticamente correcta, es que la una se alimenta de la otra.
Una cosa es la cultura, que se puede hacer de muchas formas. Y es importante que el Estado respalde, proteja, acompañe y fomente esa cultura. Esa línea de fomento, de salvaguarda, tiene que existir siempre. Porque hay prácticas que no son sostenibles, la cultura no siempre lo es, como oficio o dedicación de tiempo completo para quien la ejerce. Y para eso está la política pública, acompañar, fomentar, promover.
Por otro lado, existen otras expresiones culturales que tienen mayor resonancia en lo mediano o lo masivo y eventualmente llegan al entretenimiento. Para que el entretenimiento y esa capa media existan, necesitan de esta otra esfera que requiere protección y fomento. Toda manifestación empezó siendo pequeña y de nicho en algún lugar. Y por eso deben estar protegidos eslabones más únicos y especiales, así no sean sostenibles: pequeños festivales, escenarios pequeños, los artistas que empiezan... Y la idea es que transiten el camino, y puedan llegar a una capa media o al entretenimiento.
El reguetón empezó moviéndose en casetes, con chicos mezclando en Panamá o Puerto Rico, y se convirtió en este fenómeno, en el estándar. Necesitábamos que en su momento eso pasara y ponerle atención. Ambas esferas tienen que coexistir.
Y a veces no se evidencia que hay todo un sector que trabaja para esto de trabajadores y profesionales. Hacer gestión y dirección de proyectos culturales es un oficio y una profesión real, y sin ese andamiaje de soporte, ni las manifestaciones ni los creadores podrían dedicarse exclusivamente a su práctica. ¡Nosotros nos encargamos de que estén en escena!
ARCADIA: Tras más de 10 años de trayectoria en espacios como la Feria del Millón, el Festival Centro y ahora la Cámara de Comercio con el BOmm y el BAmm, ¿cuáles han sido los mayores retos y las mayores satisfacciones en este camino?
V.P.: Hoy en día es mucho más fácil hablar de lo que hacemos y hacernos entender, sobre todo en un espacio como la CCB, que es el lugar idóneo para hacer un proyecto de industrias creativas y culturales como corresponde. Pero cuando empecé hace 10 años, hablar de esto era muy difícil. A quien quiere trabajar en esto, le digo que, en algún momento, tiene que hacer el camino del ‘público’ y el camino del ‘privado’, porque son mundos totalmente diferentes. Hay que entender el público, que es el que fomenta, se encarga de esa cultura. Ahí está toda esa gestión que protege y que luego deriva en lo privado.
El reto ha sido hacer entender que esto es un trabajo tan riguroso como el de cualquier otro sector económico (el farmacéutico, el de la construcción); esto un oficio como ser gerente de un banco o coordinador de nómina de una empresa. Ahora, los presupuestos no son los mismos de los que tiene un sector como la construcción, y eso es un reto, pero sí tenemos presupuestos mayores que antes. Al empezar fue difícil.
Las satisfacciones vienen del lado de que uno también es fan. Poder conocer y trabajar de cerca con algunos de tus artistas favoritos, sus mánagers y sus equipos es increíble. Cuando trabajaba en arte, en la Feria del Millón, recuerdo haber estado cerca de Óscar Muñoz (para mí, uno de los mejores artistas colombianos), de Wilson Díaz, eso fue muy especial. Ahora en la música, haber conocido al maestro Carmelo Torres, uno de los últimos juglares de la cumbia sabanera, es todo un privilegio. ¡Y poderle contar al mundo eso! Tener este año a Carlos Vives, un ícono de nuestra música que se hizo ícono del mundo, me llena de orgullo, y al Grupo Niche. El año pasado tuvimos una charla sobre los 30 años del disco El Dorado de Aterciopelados el año pasado. ¡Mi hija se llama como una de las canciones de ese álbum! Ese tipo de circunstancias, quizá más de fan, me hacen sentir muy orgullosa.
REVISTA ARCADIA: ¿Algún mensaje final para nuestros lectores?
V.P.: Quiero invitar a todas las personas a que consuman cultura, a que consuman lo que les guste: música, arte, literatura, cine, inclusive los contenidos digitales, todo lo que despierte en nosotros la creatividad y la curiosidad. Los invito a ser consumidores culturales muy ávidos y a buscar novedades de vez en cuando, porque los años pasan y uno se queda en lo mismo. Busquen cosas que no esperarían ver o escuchar.
*Más información en la página oficial, www.bogotamusicmarket.com y en las redes del evento.