En una industria obsesionada con rehacer clásicos y convertir la nostalgia en negocio, pocas veces una estrella de Hollywood decide frenar un proyecto millonario por respeto a una película original. Eso fue exactamente lo que ocurrió con Tom Hanks cuando Steven Spielberg le propuso protagonizar una nueva versión de Harvey, la película de 1950 protagonizada por James Stewart.
La respuesta del actor fue contundente: “Déjenla en paz. Es perfecta”. La frase, citada durante años en medios especializados estadounidenses, terminó convirtiéndose en una declaración de principios dentro de Hollywood.
Hanks, considerado una de las figuras más respetadas de la industria cinematográfica contemporánea, rechazó participar en el remake porque sentía que la película original ya había alcanzado un nivel imposible de replicar.
La historia resulta especialmente llamativa porque la propuesta venía de Steven Spielberg, uno de los directores más influyentes de todos los tiempos y colaborador frecuente de Hanks en proyectos como Saving Private Ryan, Catch Me If You Can, The Terminal, Bridge of Spies y las miniseries Band of Brothers y The Pacific.
Hanks es una leyenda viva del cine estadounidense. Ganador de dos Premios Óscar consecutivos como Mejor Actor por Philadelphia y Forrest Gump. Su filmografía incluye títulos fundamentales como Cast Away, Apollo 13, Big, Sleepless in Seattle, Toy Story, Captain Phillips y Saving Private Ryan.
Además de sus premios de la Academia, Hanks ha recibido Globos de Oro, premios Emmy como productor y la Medalla Presidencial de la Libertad, uno de los máximos reconocimientos civiles de Estados Unidos.
Harvey fue dirigida por Henry Koster y estrenada en 1950. Basada en la exitosa obra teatral escrita por Mary Chase, ganadora del Premio Pulitzer en 1945, la cinta se convirtió rápidamente en una de las comedias fantásticas más queridas del cine clásico estadounidense.
La historia sigue a Elwood P. Dowd, un hombre amable y excéntrico que asegura tener como mejor amigo a Harvey, un conejo invisible de casi dos metros de altura. Mientras su familia intenta internarlo en una institución psiquiátrica por considerar que ha perdido la razón, la película desarrolla una reflexión inesperadamente sensible sobre la imaginación, la soledad y la necesidad de aceptar aquello que no siempre puede explicarse racionalmente.
La actuación De James Stewart fue tan celebrada que recibió una nominación al Óscar como Mejor Actor. Aunque Harvey no fue un fenómeno masivo de taquilla en su estreno, con el paso de las décadas adquirió estatus de obra de culto.
La película también fue reconocida por el American Film Institute dentro de sus listas de grandes comedias clásicas y continúa siendo estudiada por su capacidad para mezclar fantasía y drama emocional sin caer en el sentimentalismo excesivo.
En 2009 comenzaron a circular rumores en medios como Variety y The Hollywood Reporter sobre el interés de Steven Spielberg en dirigir una nueva adaptación de Harvey. El proyecto estaba siendo desarrollado por DreamWorks y Universal Pictures, y Tom Hanks aparecía como el principal candidato para interpretar a Elwood P. Dowd.
Sin embargo, el proyecto nunca avanzó. Con el tiempo se conoció que Hanks no estaba convencido de rehacer una película que consideraba prácticamente intocable. Según versiones publicadas entonces por la prensa estadounidense, el actor sentía un profundo respeto por la interpretación original de Stewart y no veía sentido en competir con ella. La decisión terminó congelando el regreso de la película a la pantalla grande.