Única nación en ganar cinco veces la Copa del Mundo de fútbol y una de las potencias de este deporte, Brasil es ahora poseedor de un nuevo récord mundial, además de insólito y poco envidiable: 51 tarjetas rojas durante un partido que terminó en una batalla campal.
Según el Libro Guinness de los Récords, la marca anterior mostraba datos en el 2011, con 36 expulsiones durante un partido de quinta división argentina entre Claypole y Victoriano Arenas.
Imágenes del partido en Brasil muestran a miembros de ambos equipos intercambiando puñetazos, patadas y lanzamientos de objetos, lo cual tuvo serias repercusiones y castigos.
En el encuentro, Uberlandia recibió a Mamoré por la ida de las semifinales del campeonato regional Sub-20 de la segunda división del estado de Minas Gerais, donde sus clubes más representativos son Cruzeiro y el Atlético Mineiro, finalista de la Copa Sudamericana 2026.
La victoria 3-1 de los visitantes fue anecdótica y pasa a un segundo plano por el acto para el olvido que se vivió en la cancha. El árbitro Fernando Patrick sacó 51 tarjetas rojas, repartidas entre 43 jugadores y ocho miembros del cuerpo técnico de ambos equipos, según un informe oficial del juego.
Batalla campal en Brasil
Los primeros incidentes estallaron al inicio del segundo tiempo, tras la primera expulsión de un jugador de Uberlandia, que acababa de ver la segunda tarjeta amarilla después de un encontronazo con un adversario.
En su informe, Fernando Patrick relata que esto derivó en “una situación de presión extrema y de hostilidad hacia el equipo arbitral”.
“Varios directivos de Uberlandia invadieron el campo para insultarnos y amenazarnos”, explica el juez central.
“Te voy a dar unos puñetazos, vas a tener que salir escoltado”, declaró uno de ellos, según el informe. El árbitro afirma haber mostrado tarjetas rojas a dos directivos de Uberlandia vestidos con los colores del club, antes de constatar que no figuraban en el acta del partido.
51 tarjetas rojas en Brasil
El encuentro fue interrumpido durante 40 minutos y, al final del partido, la pelea general estalló tras la expulsión de un jugador de Mamoré por “gestos provocadores” e insultos dirigidos al banco rival durante la celebración del tercer gol de su equipo.
El árbitro precisó en su informe que 48 de las 51 tarjetas rojas tuvieron que notificarse posteriormente debido a los incidentes generalizados.
El club Uberlandia indicó en un comunicado que se había retirado del partido de vuelta “en un gesto de fair play”, ya que Mamoré no hubiese podido alinear el número suficiente de jugadores debido a las suspensiones.