Independiente Santa Fe escribió en la presente semana una página dorada en su historia que se titula ‘eliminar a River Plate de Argentina en el estadio Más Monumental’.
Dicha gesta de los bogotanos la realizó en el marco de los octavos de final de Copa Sudamericana, donde por la vía de los penales sacó del camino a un multicampeón de Sudamérica. Weimar Asprilla y Franco Fagúndez fueron artífices de este logro.
Si bien una gran cantidad de reflectores se fueron con el portero por haber atajado y marcado en la serie final, también unos se reflejaron sobre el atacante uruguayo que está a préstamo en el león.
Fagúndez quien suele ingresar desde el banco de suplentes a darle un aire a Santa Fe en Argentina no decepcionó. Allí se encargó del penal en medio del partido para lograr el 1-1 y también de uno de los de la extensa tanda de 22 cobros.
Ambos compromisos desde los once pasos Franco los sorteó de manera adecuada; justo por eso al final del encuentro medios lo abordaron y allí fue donde relató que un año atrás vivía una situación compleja de salud mental.
“Tuve depresión”
En la charla que se generó en zona mixta con TyC Sports, el atacante no tuvo temor en contar: “Pensamientos feos. Me subía al auto y a veces tenía ganas de darme contra algo, viste. Yo pasé muchas cosas hace un año”.
Haber sido una de las figuras de la clasificación histórica de Santa Fe vs. River Plate lo llevó a reflexiones importantes sobre el fútbol y cómo este le dio su revancha.
“Tuve depresión, no fue un año bueno, me había roto la rodilla. Fue un año muy complicado. Y hoy pensaba en eso, viste, digo, cómo el fútbol es lindo a veces. A veces es cruel, pero a veces es lindo, te da estas cosas que... es eso mismo”, resaltó.
Para Fagúndez lo que pasó en el 2025 no solo fue algo deportivo, sino que tambien tuvo situaciones personales que hicieron más complejo el día a día.
“Nunca hablé así directamente, pero sí, pensamientos feos. Estaba pasando un mal momento futbolístico, justo había pasado también la muerte de un amigo. Fueron muchas cosas, muchas cosas, problemas familiares, todo mal, todo junto”, reconoció.
“Que hoy Dios me premie de esta manera y nunca dejar de darle las gracias y siempre confiando en él, la verdad que es muy lindo”, decía agradecido al saber que ahora todo era diferente.
Finalmente, dejó una reflexión importante sobre lo clave que es exteriorizar los sentimientos negativos y poder buscar ayudar profesional para la gestión de las emociones.
“Por un momento me hice el fuerte, que yo puedo con todo, yo me metí acá, yo fue feliz. Y la verdad que no es así. Entonces, sí, obvio, no, tenés que pedir ayuda, obviamente”, aconsejó a quien pueda pasar por un mal momento.
“Obviamente, uno nunca puede solo con los problemas y nada, agradecerle a Dios y a mi familia que nunca me soltó”, terminó.