El Mundial 2026 no da tregua: va perfilando a los verdaderos favoritos al título del próximo 19 de julio en Nueva York. Los Ángeles, California, fue testigo de un auténtico monólogo de fútbol. La selección española selló su boleto a los octavos de final tras vencer con autoridad a una Austria muy pálida que, pese a que intentó mantener el orden, terminó sufriendo más de la cuenta para que no le hicieran más goles.
El ADN competitivo de España y el riguroso toque de pelota, más las transiciones rápidas para romper las líneas, fueron castigo para Austria, que estuvo lejos de detener el aire competitivo y las ganas de los españoles de meterse en la siguiente fase de la Copa del Mundo.
Con un juego fluido y una gran efectividad en la zona de ataque, los dirigidos por Luis de la Fuente demostraron un toque más de calidad luego de un complicado debut en la fase de grupos y la victoria por la mínima diferencia ante una Uruguay en crisis. Era el partido para despejar cualquier tipo de duda.
El partido se destrabó gracias a la profundidad por las bandas para romper la línea defensiva austriaca. El encargado de romper el hielo fue Mikel Oyarzabal, la figura del partido, quien se fue de doblete. El delantero de la Real Sociedad abrió el marcador sobre el minuto 36 y selló su festín al 88′.
Pedro Porro, volante del Tottenham, apareció con una proyección ofensiva impecable para batir las redes austriacas y poner el 2-0 parcial tras gran cabezazo. Lejos de replegarse, España mantuvo el control del balón y creó más opciones de gol. Al final, Oyarzabal sentenció la historia para concretar el pase con autoridad de los españoles a los 16 mejores del planeta.
España se postula para el título
Lo visto en Los Ángeles no es una casualidad: es la confirmación de un proceso sólido de De la Fuente. España no solo gana, sino que divierte incluso hasta en media máquina y convence, consolidándose como una gran candidata al título junto a Francia y Argentina.
El chip competitivo de este plantel comienza a asustar y emociona a una afición que sueña despierta con repetir la gloria de 2010. Viene de menos a más y los octavos de final ya esperan a una España que anhela dar una visión de juego mucho más compacta.