Jesús de Miguel Alameda, delantero del CD Tenerife, falleció este martes en la mañana después de sufrir un fuerte golpe en el duelo de LaLiga Hypermotion contra FC Andorra, uniéndose a una fatídica lista de jugadores que también perdieron la vida sobre el césped o por una acción ocurrida durante un partido.
En esta ocasión, el trágico desenlace se produjo después de que el portero del Andorra, Jesús Owono, impactara de forma violenta contra el delantero madrileño. El golpe le provocó la pérdida de conocimiento y convulsiones sobre el terreno de juego, requiriendo la práctica inmediata de maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) por parte de las asistencias sanitarias presentes en el estadio.
Jesús de Miguel logró recuperar el pulso y la respiración autónoma antes de ser introducido en la ambulancia con soporte vital para su traslado al centro hospitalario. Después, el club insular informó sobre el ingreso de urgencia de De Miguel en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, tras sufrir una parada cardiorrespiratoria provocada por el fuerte golpe. Y, de madrugada, el Tenerife avanzó que su estado de salud empeoró neurológicamente, antes de su muerte.
Antecedentes en el fútbol español
Esta no es la primera vez que un choque acaba provocando el fallecimiento de un jugador. En 2025, también en España, aunque en Tercera RFEF, el portero del Club Deportivo Colindres, Raúl Ramírez, recibió un golpe en la cabeza producto de un choque con un rival que le hizo entrar en paro cardiorrespiratorio. Y tras dos días en el Hospital de Valdecilla de Santander acabó perdiendo la vida.
Otro antecedente recordado es el de José Antonio Gallardo, arquero del Málaga, en la temporada 1985-1986. El portero sufrió en Balaídos, frente al RC Celta, un choque con Baltazar en un balón dividido, lo que le provocó una triple fisura en el parietal izquierdo. Con el paso de los días, su situación empeoró, entrando en coma unas semanas después y, posteriormente, falleciendo a los 26 años.
A estos tres casos se añade uno de los más mediáticos del fútbol español, el de Antonio Puerta. El sevillista se desplomó debido a un paro cardiorrespiratorio en el interior del área propia durante el partido de Liga entre el Sevilla y el Getafe en la temporada 2007-2008.
Logró recuperar el conocimiento y salió del campo por sus propios medios, pero sufrió varios paros cardíacos más en los vestuarios y fue trasladado de urgencia a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario Virgen del Rocío.
Allí, tras dos días, murió a los 22 años por una encefalopatía postanóxica y un fallo multiorgánico secundario provocados por una displasia arritmogénica del ventrículo derecho.
*Con información de Europa Press.