La generación de empleo formal continúa siendo uno de los principales retos del mercado laboral colombiano, especialmente fuera de las grandes ciudades. Mientras la informalidad alcanzó el 54,7 % entre marzo y mayo de 2026, en los centros poblados y el rural disperso llegó al 82,9 %, según cifras del DANE.

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En este escenario, sectores como la industria maderera buscan consolidarse como generadores de oportunidades laborales en distintas regiones del país. La actividad, que según cifras del DANE recopiladas por Fedemaderas genera alrededor de 88.000 empleos, tiene potencial para contribuir a la formalización y al desarrollo de las economías locales.

La brecha territorial también se refleja al comparar las principales ciudades con las zonas rurales. Mientras la informalidad fue de 41,9 % en las 23 principales ciudades y áreas metropolitanas, en las áreas rurales la proporción prácticamente duplica esta cifra.

El tamaño de las empresas también marca diferencias. De acuerdo con el DANE, el 84,5 % de los ocupados en microempresas trabaja en la informalidad, frente al 5,2 % en empresas medianas y al 2,4 % en las grandes.

En este contexto, empresas del sector han apostado por ampliar su presencia regional. Central de Maderas, dedicada a la producción, recuperación y comercialización de estibas, reportó un crecimiento de 14 % durante 2025 y actualmente cuenta con más de 160 empleos directos y cerca de 150 indirectos.

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La compañía también señala que sus planes de expansión geográfica e inversión en tecnología para 2026 buscan aumentar su cobertura y generar nuevas oportunidades laborales. A esto se suman prácticas relacionadas con reforestación, madera certificada y economía circular.

El reto para la industria está en combinar crecimiento, formalización y sostenibilidad, de manera que la expansión de estas actividades contribuya a reducir las brechas laborales entre las principales ciudades y las regiones.