De acuerdo con los datos del Dane sobre el mercado laboral, la tasa de desempleo en Colombia se ubicó en un 8,1 % en julio de 2026, una reducción de 0,7 puntos porcentuales frente al mismo mes del año anterior, cuando llegó a un 8,8 %. Aunque la cifra representa una señal positiva para el mercado laboral, la Andi llamó la atención sobre la calidad de los nuevos puestos de trabajo y el avance de la informalidad.

En el último año se crearon 578.000 nuevos empleos, con lo que el número de ocupados llegó a 24,5 millones. La reducción del desempleo respondió tanto a una caída de 160.000 personas en la población desocupada como, principalmente, a un aumento de 418.000 personas en la fuerza de trabajo.
Sin embargo, la mayor parte de los nuevos empleos se concentró en el trabajo por cuenta propia. Esta categoría sumó 413.000 personas, equivalentes al 72 % de los nuevos puestos generados. En total, hay 10,1 millones de ocupados bajo esta modalidad y, según la ANDI, cerca del 85 % no cuenta con derechos laborales como seguridad social.
Por sectores, administración pública, salud y educación lideraron la generación de empleo, con 404.000 nuevos puestos. Les siguieron comercio y reparación de vehículos, con 158.000, y construcción, con 156.000. En contraste, el empleo cayó en actividades agropecuarias, con 204.000 personas menos; transporte y almacenamiento, con 69.000 menos, y actividades financieras y de seguros, con una reducción de 39.000.

La organización empresarial también destacó el bajo crecimiento del empleo particular, que aumentó apenas en 39.000 personas, mientras que el número de empleadores creció en 150.000 y el empleo del Gobierno en 130.000.
Otro de los retos es la informalidad, que se mantuvo en un 54,5 % de los ocupados, equivalente a 13,4 millones de personas.
En cuanto a esto, Bruce Mac Master, presidente de la Andi, aseguró que “la reducción de la tasa de desempleo y su permanencia en niveles de un solo dígito durante varios meses constituye una señal positiva para el mercado laboral. Sin embargo, los resultados también evidencian que persisten desafíos importantes en materia de generación de empleo formal y de calidad. La creación de puestos de trabajo continúa concentrándose principalmente en el sector público y en el trabajo por cuenta propia, mientras que el empleo particular registra un crecimiento limitado”.

El panorama cobra especial relevancia por el terremoto de 7,4 grados registrado el 10 de agosto. La ANDI advirtió que la reconstrucción de las zonas afectadas puede convertirse en una oportunidad para generar empleo y dinamizar las economías locales, pero también existe el riesgo de que la pérdida de ingresos impulse la informalidad.
Por ello, el gremio pidió fortalecer las condiciones para que el sector privado aumente su capacidad de generar empleo formal y sostuvo que el crecimiento económico y la inversión serán claves para la recuperación productiva de las regiones afectadas.
