Nueve de cada diez hogares colombianos compran en la tienda de barrio, un canal que, pese a la llegada de los hard discounters, las redes sociales y el comercio electrónico, mantiene su peso como uno de los principales motores del consumo masivo en el país.

De acuerdo con un estudio de NielsenIQ, las tiendas representan el 37 % de las ventas de productos de consumo masivo en Colombia y son visitadas por el 92 % de los colombianos. Además, sus ventas mensuales promedio han aumentado un 13,8 % en los últimos cuatro años. De acuerdo con P&G en su informe elaborado con motivo del Día del Tendero, este canal concentra el 44 % de la distribución del gasto de los hogares y tiene una penetración del 90 % en las familias.
La fortaleza de estos negocios está ligada a su cercanía y a su capacidad para adaptarse al bolsillo del consumidor. El 76 % de las ventas en tiendas corresponde a productos con desembolsos inferiores a $6.000, mientras que el 69 % de las unidades vendidas en el canal tradicional tienen un precio menor a $4.000. Además, las compras de menudeo y formatos pequeños representan el 28 % de las ventas.
El llamado “fiado” también mantiene su vigencia: está presente en el 36 % de las tiendas, según P&G. A esto se suman horarios flexibles, compras pequeñas y una relación de confianza con los clientes, factores que ayudan a explicar por qué este canal ha resistido mejor la competencia de los discounters.

En las tiendas se concentra, además, buena parte del consumo cotidiano. Según NielsenIQ, las bebidas representan el 63,5 % del valor de las ventas, seguidas por alimentos, con un 24,5 %, e higiene y cuidado del hogar y personal, con un 7,1 %. Solo cinco categorías (cervezas, gaseosas, leche, pasabocas y cigarrillos) reúnen la mitad de las ventas.
Por otro lado, estos comercios también se han modernizado. El 82 % de los tenderos recibe pagos por Nequi, el 44 % por Bancolombia y el 38 % por Daviplata. En establecimientos medianos, de entre 21 y 40 metros cuadrados, un tendero maneja en promedio 838 referencias, 291 marcas y 85 categorías.

La perspectiva de los comerciantes también refleja estabilidad: 40 % tiene una expectativa positiva sobre su negocio y un 45 % una neutral, mientras solo un 15 % es pesimista.
Con cientos de miles de establecimientos distribuidos por el país, la tienda de barrio conserva así un papel central en la economía cotidiana. Su capacidad para combinar cercanía, formatos pequeños, medios de pago digitales y conocimiento de sus clientes le ha permitido mantenerse como uno de los principales termómetros del consumo colombiano.
