El pasado 3 de octubre de 2025 se encendieron las alertas entre los fabricantes nacionales de cerámica (baldosas, revestimientos, porcelanatos, etcétera), un segmento que mueve más de 4,5 billones de pesos al año y que es clave para la construcción. Su preocupación nació porque en esa fecha, ante la Cámara de Comercio de Bogotá, se registró la empresa Acme Industrial Colombia S. A. S., con un capital suscrito y pagado de 1.380 millones de pesos.

Lo que preocupa a los fabricantes locales no es el tamaño de la nueva productora de cerámica, que tendrá su sede en el sector de Picaleña en Ibagué, sino que es de origen chino, lo que genera prevención debido a las cuestionadas prácticas de manufactura del gigante asiático.

Específicamente, hay temor de que en Colombia se repita lo mismo que ha ocurrido en Perú, Ecuador y México, donde compañías chinas montan plantas de cerámica con una escala muy superior a la habitual en América Latina, aumentando la oferta y tumbando los precios, lo que deja en la lona a los productores locales.

De acuerdo con Mariano Donadu, director de Revestimientos Latam del Grupo San Lorenzo (uno de los mayores fabricantes de la región), en promedio, los productores latinoamericanos utilizan hornos de unos 100 a 110 metros. Esto les permite fabricar alrededor de 10.000 metros cuadrados diarios de cerámica. En contraste, las plantas chinas pueden incorporar hornos de entre 300 y 400 metros y producir de 30.000 a 40.000 metros cuadrados al día. Como los hornos deben operar continuamente durante años, estas empresas se ven forzadas a poner grandes volúmenes en el mercado, lo que presiona los precios a la baja.

Mariano Donadu - Director de Revestimientos Latam, Grupo San Lorenzo. Foto: Grupo San Lorenzo.

El tema es que la demanda por este tipo de productos es poco sensible a las reducciones de precios. A diferencia de otros bienes de consumo, abaratar la cerámica no necesariamente hace que las familias compren más metros cuadrados, pues se trata de una adquisición ocasional y planificada. Por eso, una mayor oferta a bajo precio no amplía sustancialmente el mercado, sino que reduce el valor de las ventas y los márgenes de fabricantes, distribuidores y comerciantes.

En Perú, donde llegó una empresa china a la que bautizaron Porcelanato Latino, se produjo una reducción de precios de cerca de 40 por ciento, lo que llevó a San Lorenzo a cerrar una de sus líneas de producción y a disminuir en un tercio su personal, mientras que otra compañía local estaría evaluando salir del mercado. Donadu afirma que, luego de alcanzar el liderazgo en la categoría, la empresa china comenzó a subir los precios en el vecino país.

El año pasado ingresaron a Colombia unos 30 millones de metros cuadrados de revestimientos importados, principalmente porcelanatos y cerámicas rectificadas. Foto: ISTOCK

A esto se suman denuncias de la prensa peruana sobre presuntas irregularidades laborales en empresas chinas. Según esos reportes, algunas habrían llevado trabajadores desde China con visas de turista en lugar de permisos laborales, y los habrían alojado, junto con empleados locales, en barracas dentro de las plantas, sometidos a extensas jornadas. Una situación similar habría llevado al cierre de una fábrica china de cerámica en Ecuador.

Radiografía local

En Colombia, el mercado cerámico es de aproximadamente 115 millones de metros cuadrados anuales, de los cuales 30 millones son importados. Hay cinco fabricantes clave. El primero es Colcerámica, del grupo Corona. El segundo es el mexicano Grupo Lamosa, dueño de Cerámica San Lorenzo y con dos plantas en el país, una en Medellín y otra en Sopó. El número tres es Cerámica Italia, con fábrica en Cúcuta. El cuarto es Alfagres, con planta en Soacha, y el quinto es Cerámicas Castellón, ubicado en Barranquilla.

Pablo Barrera, presidente de la Junta Directiva del Comité Cerámico de la Andi, señala que ellos no se oponen a la inversión extranjera ni a la llegada de capital chino. Su posición es que cualquier nueva planta debe cumplir las mismas obligaciones legales, ambientales, laborales, urbanísticas y tributarias exigidas a los productores que operan en Colombia. La petición central es que la competencia se desarrolle con “la cancha nivelada”.

Pablo Barrera, presidente de la Junta Directiva del Comité Cerámico de la Andi. Foto: Corona

El gremio pide vigilancia preventiva. Su llamado es al Gobierno nacional y a las autoridades de Ibagué para que supervisen desde el comienzo la instalación de la nueva fábrica. Al momento de hablar con SEMANA, todavía estaban a la espera de respuestas oficiales.

Barrera afirma que en el terreno de Picaleña se estaría moviendo tierra y construyendo campamentos para trabajadores, aunque la licencia de construcción apenas habría sido solicitada. El dirigente no asegura que exista una infracción, pero pide revisar si las obras corresponden a actividades permitidas antes de la aprobación definitiva.

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Desde Cortolima, la autoridad ambiental del departamento, aseguraron que, el 10 de octubre de 2025, la Sociedad B6 El Arrayán S. A., la que le vendió el lote a Acme para el montaje de su planta, radicó una solicitud para talar 35 árboles. Pero como no cumplieron con todas las condiciones exigidas, el trámite se negó el 29 de abril de este año.

Olga Lucía Alfonso Iannini, directora de Cortolima, explica que los permisos ambientales para una planta de este tipo dependen de las características del ecosistema donde se proyecte construir, de los impactos que pueda generar y de la magnitud de la explotación. Si es muy grande, la solicitud se hace ante la Anla.

El mercado de las remodelaciones también es muy importante para los fabricantes de cerámica. Foto: Getty Images/iStockphoto

En lo que respecta al permiso negado, señala que los solicitantes presentaron un recurso de reposición, pero Cortolima confirmó su decisión y “hasta ahora no hemos recibido ninguna otra solicitud”.

En la Alcaldía de Ibagué también dicen que, por el momento, no los han contactado de la empresa china y también están “a la expectativa de conocer los detalles”.

SEMANA intentó comunicarse con la empresa Acme al teléfono y al correo electrónico de contacto que aparece en el registro de Cámara de Comercio, pero no recibió respuesta.

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Juan Carlos González, gerente del Grupo Innovar Colombia, compañía comercializadora de revestimientos cerámicos que justamente opera en el Tolima, señala que la entrada de Acme no solo afecta a los fabricantes, sino también a los comercializadores y a toda la cadena, en la medida en que se podrían tumbar los precios ante una competencia desigual.

Como otros actores del sector, considera que la instalación de una planta china en Ibagué responde a dos factores: el aumento de los aranceles a la cerámica importada desde países sin tratado de libre comercio vigente con Colombia —como China e India—, que pasaron del 15 al 25 por ciento, y la firma del plan de cooperación para la adhesión del país a la Nueva Ruta de la Seda, orientado, entre otros propósitos, a promover la inversión china en Colombia.

Juan Carlos González, gerente del Grupo Innovar Colombia. Foto: SUMINISTRADO A SEMANA API

“En América Latina ya hay referentes de lo que ha pasado con esas empresas de cerámica. Estudiar su experiencia nos puede ayudar, eventualmente, a evitar o a mitigar consecuencias similares en Colombia”, subraya González.