Como una empresa de consultoría para la banca, nació a principios de este siglo OlimpIA, una firma del Grupo Colpatria. “Nacimos haciendo instalaciones de sistemas y core bancarios. Después evolucionamos a ser proveedores de tecnología con fabricantes internacionales. Luego avanzamos hacia servicios ciudadanos y hemos desarrollado una cantidad de soluciones que nos habilitan la prestación de estos servicios”, dice Simbad Ceballos, presidente de OlimpIA.
En este momento, agrega, también cuenta con servicios de validación de identidad y clientes en ciberseguridad, y han iniciado su desarrollo en inteligencia artificial.
Ceballos explica que, en servicios ciudadanos digitales, por ejemplo, manejan un consorcio que presta soluciones a Bogotá. “Todos los trámites de tránsito que se hacen en la ciudad se realizan en 19 sedes que forman parte de este consorcio. Adicionalmente, también le prestamos servicio al Ministerio de Transporte y tenemos cerca de 650 centros donde se hacen los trámites de vehículos en todo el país”.
Pero también tiene oferta para el sector privado: validación de identidad, ciberseguridad e inteligencia artificial.
OlimpIA cerrará este año con ingresos cercanos a los 140.000 millones de pesos. “Sin embargo, creo que hay otras métricas que son mucho más interesantes. Por ejemplo, somos la segunda compañía más rentable en la industria de tecnología en el país. Generamos 400 empleos directos y más de 2.000 indirectos. Y somos una de las compañías que más impuestos aporta”, afirma.
Advierte que la empresa está en una etapa de internacionalización, “incipiente” en México, como “parte del proceso de crecimiento en los próximos tres años. Estamos explorando otros mercados, siguiendo también la estrategia del Grupo Mercantil Colpatria”.
La visión es crecer de forma acelerada y rentable. “Nos vemos como una compañía con el doble de utilidades en los próximos tres años. Queremos ser una empresa que genere alrededor de 50.000 millones de pesos en utilidades. En términos de ingresos, eso debe ser básicamente unos 300.000 millones de pesos cerrando 2030”, aclara Ceballos.
Aunque ha iniciado un proceso de internacionalización, estas métricas de crecimiento, en principio, van a llegar mayoritariamente del mercado nacional. “Acabamos de pasar por un proceso de transición en donde vamos a enfocar nuestros esfuerzos en el país y estamos también dedicando gran parte de nuestro foco a atender servicios ciudadanos digitales. El Gobierno nacional está muy interesado en modernizar muchos de los trámites”.
Una industria nueva
Además, Ceballos resalta la validación de identidad como uno de los productos estrella. Explica que se trata de una industria nueva en Colombia y en la región. “Cuando las compañías entran al mundo digital, necesitan poder determinar si la persona que está al otro lado, en un celular o en un PC, es quien dice ser”.
Añade que gran parte del sector financiero utiliza sus servicios, al igual que compañías de telecomunicaciones, fintechs y cajas de compensación. “Es un negocio en pleno desarrollo y contamos con certificaciones de nivel global”, afirma Ceballos, y dice que OlimpIA es de las pocas compañías en América Latina que las tienen. “Ese es el futuro de la internacionalización de nuestros servicios”.
Por su participación en las juntas directivas de gremios del sector, como la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT), la Cámara Digital de la Andi y Fedesoft, Ceballos tiene una visión más amplia. Resalta la dinámica de esta industria en el país, con sectores como el desarrollo de software que, a su juicio, “han tenido un crecimiento espectacular”, como las dedicadas a las ERP y a los servicios ciudadanos y digitales.
Se identifica con los planes del Gobierno, en el sentido de no solo usar y apropiarse de la tecnología, sino producir para ser más eficientes, generar empleos y exportar.
“Acompañamos ese pensamiento. Creemos que está el talento y tenemos inversionistas importantes. Nosotros, por ejemplo, contamos con el respaldo de uno de los grupos económicos más grandes del país, que cree en esta industria y que está invirtiendo para que siga creciendo”, dice.
Advierte los riesgos y desafíos que tiene el desarrollo de la industria. Ratifica que el primero de todos es la inteligencia artificial. “Hay un reemplazo de las personas que están dedicadas a generar nuevas aplicaciones. Estamos viendo que ya no está creciendo tanto el empleo en la industria de desarrollo de software y más bien se está utilizando masivamente la inteligencia artificial. Eso, a la vez, es un reto, pero también una oportunidad para lograr una eficiencia mayor”, anticipa.
Para él, una de las tareas más relevantes es profesionalizar más el talento en el país. “Estamos trabajando con las universidades, con Fedesoft, con la Andi para buscar los pénsums más modernos, y que las universidades puedan prestar rápidamente cursos que aceleren la adquisición de conocimiento, específicamente en inteligencia artificial”.
Frente a la regulación en el país, el ejecutivo lamentó lo que llamó “una pausa importante en los temas de modernización del Estado. En el Gobierno pasado se presentaron cerca de 17 proyectos de ley con el propósito de restringir de alguna manera el uso de la inteligencia artificial. Y no había ninguno que promoviera su uso con el propósito de generar mayor productividad en la industria. Eso nos preocupa”.
También se pregunta sobre el futuro de la anunciada Agencia Nacional de Ciberseguridad, que se hizo en la administración anterior. “Hubo discusiones sobre dónde debería localizarse, de quién debería depender, pero Colombia sigue teniendo un riesgo altísimo en la protección de sus activos digitales, especialmente los estatales. Se ha perdido información y el acceso a ella, una cuestión clave para los colombianos”.
Y hace un llamado: “Ese riesgo no lo podemos seguir corriendo. Necesitamos que el nuevo Gobierno y el Congreso regulen rápidamente esos temas de inteligencia artificial y de ciberseguridad. El Gobierno tiene pendiente que el sector público pueda adquirir soluciones de ciberseguridad de una manera rápida, segura, bien probada, por medio de Colombia Compra Eficiente. Esa es una deuda”, concluye Ceballos.