Los conflictos armados, la polarización política y los disturbios civiles están empezando a convertirse en uno de los mayores factores de presión para las empresas y aseguradoras en el mundo, afectando cadenas de suministro, costos operativos, comercio internacional y estrategias de inversión en un entorno geopolítico cada vez más inestable.

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Un informe de Allianz Commercial, ‘Tendencias de violencia política y disturbios civiles 2026’ de Allianz Commercial, reveló que la guerra se convirtió por primera vez en el principal riesgo de violencia política para las compañías globales.

El 53 % de las empresas encuestadas identifica actualmente los conflictos armados como su mayor preocupación, mientras los disturbios civiles ocupan el segundo lugar con un 49 % y el terrorismo o sabotaje el tercero con un 46 %.

La percepción de riesgo es aún más alta en algunas regiones. Cerca del 60 % de las compañías de Europa y Asia-Pacífico considera la guerra como la principal amenaza para sus operaciones y activos empresariales.

El estudio advierte que los conflictos en Oriente Medio y Europa están alterando rutas comerciales, aumentando vulnerabilidades sobre infraestructura crítica y generando mayores riesgos para sectores dependientes de cadenas globales de abastecimiento.

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Según Allianz Research, la exposición de los activos empresariales a conflictos aumentó cerca de un 20 % durante los últimos cinco años.

La presión también se refleja en el crecimiento de protestas y disturbios civiles en todo el mundo. Se identificaron cerca de 250 eventos de huelgas, disturbios y conmoción civil durante los últimos cinco años, todos con participación superior a mil personas y duración mayor a un día.

Pakistán lideró el número de incidentes con 11 eventos, seguido por Indonesia, mientras países como Estados Unidos, Grecia, Túnez, Hungría, India e Irán también registraron altos niveles de movilización social.

Algunos de estos episodios ya generan pérdidas económicas importantes. Los disturbios registrados en Indonesia durante agosto de 2025 ocasionaron pérdidas aseguradas superiores a US$50 millones, mientras las protestas ocurridas en Nepal podrían superar los US$200 millones, incluso por encima de los daños asegurados tras el terremoto de 2015 en ese país.

También se alerta sobre el aumento de actos de sabotaje y ataques dirigidos contra infraestructura estratégica. Durante los últimos cuatro años crecieron los incidentes relacionados con cables submarinos, telecomunicaciones y sistemas críticos asociados con comercio y conectividad global.

En Colombia, Allianz señala que los riesgos continúan influenciados por la actividad de grupos armados ilegales, la polarización política y los bloqueos de vías, factores que afectan especialmente a sectores como minería, energía y agroindustria.

En Colombia persisten riesgos asociados a bloqueos de vías y grupos armados ilegales. Foto: Getty Images
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Las empresas también empiezan a modificar sus estrategias de operación frente a la incertidumbre internacional. Antes incluso del reciente conflicto entre Estados Unidos e Irán, el 49 % de las compañías ya buscaba diversificar proveedores y renegociar cadenas de suministro, mientras el 35 % exploraba modelos de nearshoring y el 32 % fortalecía almacenamiento e inventarios estratégicos.

Para Allianz, el crecimiento de los riesgos geopolíticos está obligando a las compañías a fortalecer estrategias de resiliencia y gestión de riesgo en un escenario donde la estabilidad política se convierte cada vez más en un factor determinante para la economía global.