La inteligencia artificial dejó de ser únicamente una herramienta de productividad para convertirse también en uno de los principales campos de batalla dentro de la ciberseguridad corporativa.

Tres errores que están impidiendo a las empresas aprovechar el verdadero potencial de la inteligencia artificial

Nuevos análisis del sector advierten que las organizaciones enfrentan un escenario donde los ataques son cada vez más automatizados, veloces y complejos, obligando a replantear cómo se protege la infraestructura digital empresarial.

Ese fue uno de los principales mensajes que dejó TrendAI Spark Colombia 2026, evento donde la compañía anunció su transformación global de Trend Micro hacia TrendAI, apostando por integrar inteligencia artificial dentro del núcleo de sus estrategias de defensa empresarial.

La empresa sostiene que el problema ya no consiste únicamente en proteger sistemas, sino en administrar riesgos generados por la propia adopción masiva de herramientas basadas en IA.

Uno de los mayores desafíos identificados aparece en la llamada “Shadow AI”, término utilizado para describir el uso de herramientas de inteligencia artificial no autorizadas dentro de las organizaciones.

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Según estudios presentados durante el encuentro, 84% de las empresas ya enfrenta riesgos asociados con este fenómeno, creando puntos ciegos que aumentan exposición operativa y vulnerabilidades digitales.

La velocidad de los ataques continúa ampliando presión sobre equipos de seguridad. Foto: TrendAI

La velocidad también comienza a jugar un papel determinante. Informes citados muestran que actualmente los atacantes pueden automatizar cadenas completas de intrusión en menos de 30 minutos, mientras las organizaciones apenas logran detectar entre 35% y 40% de las amenazas impulsadas por inteligencia artificial, ampliando la ventaja tecnológica de los ciberdelincuentes.

La discusión adquiere además una dimensión económica. Según datos presentados por Marsh (empresa consultora de riesgos y seguros aliada de TrendAI), solamente 26% de las empresas cuantifica el riesgo cibernético en términos monetarios, mientras 18% ni siquiera cuenta con metodologías claras de evaluación.

Sin embargo, el análisis muestra que las compañías que incorporan medición financiera del riesgo logran mayores niveles de aprobación presupuestal para invertir en seguridad tecnológica.

Las cifras también muestran impactos concretos. Estrategias de seguridad complementadas con inteligencia artificial pueden reducir hasta 34% el costo asociado con brechas de seguridad, reflejando cómo la inversión tecnológica comienza a verse menos como gasto y más como mecanismo de continuidad empresarial.

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Más allá del cambio de marca presentado por la compañía, el mensaje central del sector parece claro, la inteligencia artificial ya no solamente transforma la productividad empresarial.

También redefine las reglas de la seguridad digital, obligando a las empresas a adaptarse a un entorno donde la velocidad, automatización y capacidad predictiva comienzan a determinar quién logra proteger mejor sus activos críticos.