Aunque las micro, pequeñas y medianas empresas representan cerca del 95 % del tejido empresarial colombiano y aportan alrededor del 35 % del PIB, una gran parte sigue enfrentando problemas de liquidez asociados a los largos plazos de pago por parte de grandes compañías.

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En muchos casos, las mipymes deben esperar entre 60 y 90 días para recibir recursos por servicios o productos ya entregados, una situación que termina afectando su flujo de caja y capacidad de operación.

En ese escenario, Colgas anunció un modelo de pago a proveedores mipyme en un plazo de solo siete días, una medida que durante 2025 benefició a 1.419 empresas en distintas regiones del país.

Según la compañía, el esquema implicó una transformación operativa y tecnológica para agilizar procesos internos relacionados con facturación, validación de proveedores y seguimiento de pagos.

La iniciativa va más allá de lo establecido en la Ley de Pago en Plazos Justos, que fijó un máximo de 45 días para pagos a proveedores. A pesar de la regulación, distintos estudios han mostrado que las dificultades persisten.

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De acuerdo con Fedesarrollo, apenas el 51% de las 515 empresas consultadas conocía la ley, mientras que el 56,8% consideró que los tiempos de pago no habían mejorado significativamente tras su implementación.

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Para las mipymes, el problema tiene un impacto financiero directo. Cuando una empresa debe esperar varios meses para recibir pagos, termina financiando parte de su operación con capital propio o recurriendo a créditos de corto plazo para cubrir nómina, inventarios y funcionamiento.

Esto resulta especialmente complejo en un entorno de tasas de interés todavía elevadas y acceso limitado al crédito para pequeños negocios.

“Al acelerar los pagos, buscamos reducir la dependencia de financiamiento de corto plazo, dar mayor capacidad operativa a nuestros proveedores y construir relaciones comerciales más justas, sostenibles y de largo plazo”, señaló Luis Felipe Ocampo, gerente legal y de asuntos corporativos de Colgas.

Según la empresa, durante 2025 se gestionaron 24.337 facturas emitidas por micro, pequeños y medianos proveedores dentro del nuevo esquema de pago.

Para lograrlo, la compañía implementó ajustes en sus plataformas de recepción de facturas e indicadores de seguimiento para detectar retrasos y cuellos de botella en el proceso.

Expertos del sector empresarial han advertido que, en la práctica, muchas mipymes terminan asumiendo costos financieros que benefician indirectamente a compañías de mayor tamaño.

Más allá de un tema administrativo, el manejo de pagos empieza a verse como un factor clave dentro de las cadenas de suministro.

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Un flujo de caja más estable puede traducirse en mayor capacidad de inversión, contratación y crecimiento para los pequeños proveedores, especialmente en un momento en que las empresas enfrentan mayores presiones operativas y económicas.

El reto, sin embargo, sigue siendo ampliar este tipo de prácticas dentro del sector empresarial colombiano. Aunque existen avances regulatorios, buena parte de las mipymes continúa enfrentando dificultades relacionadas con liquidez y acceso oportuno a recursos, un problema que sigue limitando su capacidad de crecimiento y permanencia en el mercado.