El sector frutícola de Colombia consolida su crecimiento dentro del comercio exterior y proyecta un nuevo récord para 2026.

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De acuerdo con cifras del DANE y análisis de Analdex, las exportaciones de frutas cerraron 2025 en US$2.193 millones, lo que representó un aumento del 20 % frente al año anterior.

Para este año, la meta es superar los US$2.400 millones, impulsada por la tecnificación del campo, mejoras en infraestructura y apertura de mercados internacionales.

El dinamismo del sector se da en un contexto en el que el agro gana protagonismo en la economía, compensando la desaceleración de otros sectores tradicionales.

En el primer bimestre de 2026, las exportaciones agropecuarias que incluyen frutas alcanzaron los US$2.681 millones, con un crecimiento del 17,5 %, lo que refleja un entorno favorable para la canasta no minera.

El crecimiento ha estado liderado por productos como el banano, el aguacate Hass, el plátano fresco y el limón Tahití, que continúan ampliando su presencia en mercados internacionales.

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A estos se suman frutas como la uchuva y exóticas como la gulupa, la granadilla y la fresa, que empiezan a consolidarse como apuestas estratégicas para diversificar la oferta exportable del país.

El mercado global exige mayor trazabilidad y calidad en los productos. Foto: nación berries

Para María Alejandra Madrid Ramírez, CEO de Agrilink, el potencial del país en este segmento es alto, gracias a su ubicación geográfica y capacidad de producción durante todo el año, lo que permite ofrecer una oferta constante y competitiva en mercados cada vez más exigentes.

El fortalecimiento del sector también ha estado respaldado por avances logísticos. El Puerto de Santa Marta se consolida como un punto estratégico para la exportación de frutas frescas, con un crecimiento del 27 % en exportaciones y del 19 % en la movilización de carga agroindustrial, mejorando las condiciones de transporte y conservación de los productos.

No obstante, el crecimiento convive con desafíos estructurales. Los costos logísticos internos pueden representar hasta el 35 % del valor final del producto, especialmente en el transporte desde las zonas productoras hasta los puertos, lo que impacta los márgenes de exportación.

A esto se suman las exigencias en certificaciones internacionales y requisitos fitosanitarios, que, si bien abren oportunidades en mercados de alto valor, también limitan el acceso de pequeños y medianos productores.

En este escenario, la necesidad de avanzar en tecnificación, trazabilidad y estandarización se vuelve clave para sostener el crecimiento.

El reto, según el sector, es lograr una mayor articulación entre productores, exportadores y demás actores de la cadena para responder de manera más eficiente a la demanda internacional.

Estos temas serán parte central de Nación Berries 2026, que se realizará el 20 y 21 de mayo en Bogotá, donde se abordarán aspectos como certificación, productividad, innovación y tendencias de consumo global.

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El evento busca fortalecer la competitividad del sector y consolidar a Colombia como un proveedor relevante en el mercado internacional de frutas.

En conjunto, el sector frutícola avanza con cifras positivas, pero enfrenta el desafío de convertir su potencial en crecimiento sostenible, en un mercado global cada vez más exigente y competitivo.