El precio del dólar arrancó en Colombia este martes 15 de septiembre, moviéndose entre dos fuerzas: una revaluacionista, ante un precio del petróleo persistentemente por encima de los 100 dólares por barril; y una devaluacionista, ante la expectativa de una subida de la tasa de interés del banco central de Estados Unidos.
Como resultado, las negociaciones cambiarias iniciaron la jornada en 3.100 pesos, y en los primeros minutos se movieron entre un mínimo de 3.094 y un máximo de 3.100. El promedio es de 3.094, lo que muestra una leve baja de 15,3 pesos frente a la TRM vigente, que es 3.019,3.
Estos resultados se dan luego de que la tasa de cambio se depreciara el lunes 14 de septiembre en el 0,55 % frente al cierre del viernes, afectada por la revaluación del dólar DXY y el aumento de la prima de riesgo a 10 años de Colombia (0,61 %), a pesar de la fuerte alza de los precios del petróleo en los mercados internacionales.
“La demanda de dólares posiblemente provino de intermediarios del mercado cambiario y agentes del sector real, mientras que la oferta se habría reducido durante la jornada. Se transaron 989 millones de dólares, un monto inferior al promedio diario de los últimos doce meses (1.339,7 millones)”, señalaron en Davivienda Corredores.
El movimiento a la baja de la moneda colombiana fue compartido por otras monedas emergentes, que según el índice de Davivienda (DEMCI) se devaluaron el 0,4 %, debido al incremento de la aversión al riesgo global ante la volatilidad de las acciones tecnológicas.
La alta expectativa de una subida de la tasa de interés de la Reserva Federal en su reunión del 16 de septiembre ha servido para que la moneda estadounidense se fortalezca frente a sus pares. De hecho, en el departamento de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá estiman que la probabilidad de dicho aumento se consolidó por encima del 90 %.
Entretanto, el petróleo se mantiene al alza. El lunes 14 de septiembre cerró en 106 dólares por barril, confirmando así su tendencia alcista desde finales de agosto, luego del regreso de los ataques entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz y el cierre del oleoducto saudí que evita el paso por dicho estrecho.
¿Por qué no se siente más?
Paralelamente, un informe del equipo de Investigaciones Económicas del Grupo Cibest se dio a la tarea de explicar por qué la fuerte apreciación del peso frente al dólar ha contribuido a moderar algunos precios en Colombia, pero su efecto sobre la inflación total es limitado. Advierten que el traspaso de la tasa de cambio a los precios es mucho mayor cuando el peso se deprecia que cuando se fortalece.
La semana pasada, el dólar cerró en 3.085 pesos, con lo que la moneda colombiana acumuló una apreciación del 18 % en lo corrido del año. Aunque un dólar más barato reduce los costos de las importaciones, el impacto no se traslada en la misma proporción a los consumidores.
Según las estimaciones del Grupo Cibest, el principal efecto se observa en la inflación de bienes: por cada punto porcentual de apreciación del peso, su inflación anual disminuye 0,16 puntos porcentuales después de doce meses.
En la inflación total, sin embargo, el impacto es menor. Una depreciación del 1 % del peso aumenta la inflación anual en 0,12 puntos porcentuales en un año, mientras una apreciación de igual magnitud la reduce en máximo 0,04 puntos.
Para Cibest, esta asimetría implica un riesgo adicional: si el peso pierde parte de la fortaleza reciente, las empresas podrían trasladar los mayores costos a los precios con más rapidez de la que aplicaron las reducciones.
Por eso, aunque la revaluación ha ayudado a contener la inflación, en el Grupo Cibest consideran que su reducción seguirá dependiendo principalmente de factores internos y no del comportamiento del dólar.