Tal como lo preveían los mercados financieros, el candidato del movimiento Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella, fue elegido nuevo presidente de Colombia, superando a su contendor Iván Cepeda en la segunda vuelta electoral.
Dado que su triunfo era lo que esperaban los analistas económicos, varios de ellos consideran que con esta decisión electoral se reducen parte de los riesgos económicos que enfrentaba el país, aunque no se eliminan por completo. Así lo advierte un análisis de la consultora británica Oxford Economics, según el cual esa expectativa ya se empezó a reflejar en activos como el dólar y los TES.
Desde la primera vuelta presidencial, el peso colombiano se ha fortalecido cerca de 7 %, hasta ubicarse alrededor de los 3.420 pesos por dólar, mientras que el rendimiento de los TES en moneda local a 10 años cayó 120 puntos básicos, hasta 11,6 %.
Oxford Economics espera que el nuevo Gobierno avance en una reducción del déficit fiscal, que este año estaría cerca del 7 % del PIB, con el objetivo de devolver la deuda pública a una senda sostenible. Sin embargo, ese ajuste también tendría efectos sobre la actividad económica, pues podría moderar el consumo de los hogares y el crecimiento del PIB. A su vez, una menor presión de demanda ayudaría a reducir la inflación y permitiría que el Banco de la República evite nuevas alzas en las tasas de interés.
La firma considera que el banco central mantendría estable su tasa hasta comienzos de 2027, cuando podría iniciar un nuevo ciclo de recortes. Este escenario se apoyaría en un peso más fuerte, menores incrementos del salario mínimo y una dinámica más moderada del consumo.
No obstante, el informe advierte que los riesgos siguen siendo significativos. De La Espriella no ha ocupado antes cargos de elección popular y no cuenta con una bancada propia fuerte en el Congreso. Aunque varios partidos lo respaldaron en la segunda vuelta, Oxford Economics señala que ese apoyo pudo estar más asociado al rechazo a Cepeda que a una adhesión plena a su programa.
Por eso, la consolidación fiscal podría ser lenta. La firma estima que el déficit solo bajaría a 3 % del PIB en 2030. Además, anticipa que los intentos de gobernar por decreto o mediante poderes de emergencia enfrentarían límites judiciales.
Otro frente de incertidumbre será la seguridad. De La Espriella ha prometido mano dura contra los grupos armados, pero aún no está claro hasta qué punto estos actores podrían afectar la actividad económica en distintas regiones del país.