El fenómeno de El Niño es uno de los eventos climáticos que más preocupan a millones de colombianos. Este evento climático natural se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico, que causa cambios en las precipitaciones o las lluvias en determinadas zonas del mundo. En Colombia hay varios efectos generados por este evento.
Desde hace varios meses, el Ideam y los expertos en el clima han alertado por la llegada del fenómeno, que cada vez está más cerca y que afectaría fuertemente el suministro de energía eléctrica si no se toman medidas urgentes.
Hace algunas horas, Natalia Gutiérrez, presidente de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica, Acolgen, y del Consejo Gremial, elevó una alerta a través de su cuenta de X, en la que aseguró que el boletín energético publicado por XM, confirmó que el riesgo asociado a un Fenómeno de ‘El Niño’ 2026-2027 fuerte o muy fuerte ya no es una hipótesis remota, sino un escenario altamente probable que exige medidas desde ahora.
El Ideam detalló que existe una probabilidad superior al 95% de consolidación del fenómeno y del 63% de que alcance una intensidad “muy fuerte”, comparable con algunos de los eventos más severos registrados desde 1950.
“Por este diagnóstico es que Acolgen viene advirtiendo una preocupación de manera reiterada durante los últimos cuatro años, y tiene que ver con la necesidad de anticipar escenarios de estrechez en la oferta eléctrica y acelerar las decisiones que permitan preservar la confiabilidad del sistema”, indicó la dirigente gremial.
Detalló además que la demanda del sistema interconectado nacional sigue creciendo al 6% y que esto ha alcanzado máximos históricos si se analiza la energía y potencia. Además aseguró que la expansión de la oferta disponible en el sistema continúa rezagada.
“En consecuencia, los márgenes de maniobra del sistema son cada vez menores. XM señala que, para la vigencia actual, la demanda supera en 2,3% la energía firme disponible, una señal que refuerza la necesidad de incorporar nueva capacidad y remover barreras a los proyectos”, agregó.
Gutiérrez se refirió a los embalses, asegurando que al llegar al inicio del verano estos deberían estar con niveles superiores al 80% para mantener condiciones adecuadas de confiabilidad. En escenarios muy críticos, el embalse agregado podría descender hasta niveles cercanos al 19%, aumentando significativamente los riesgos para la atención continua de la demanda.
“El desafío no es únicamente de generación. El boletín reconoce riesgos asociados a infraestructura, combustibles y restricciones operativas, e incluso identifica condiciones actuales de riesgo de demanda no atendida (DNA)“, sentenció.