El lapso que duró el terremoto del 10 de agosto (de 90 segundos a 2 minutos según el registro instrumental del Servicio Geológico Colombiano) no solo dejó casi 300 víctimas mortales, barrios enteros destruidos, una grave crisis humanitaria y al país con el corazón roto. El sismo también golpeó con fuerza al comercio exterior colombiano, que tiene en Buenaventura uno de sus principales nodos.

En el puerto sobre el Pacífico se mueve gran parte de la carga que entra y sale del país; por eso cualquier interrupción tiene graves consecuencias.

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Los primeros en levantar la mano fueron los cafeteros, que por esta vía despachan el 60 por ciento del grano que sale de Colombia. Debido al movimiento telúrico, las operaciones en Buenaventura, que cuenta con tres terminales —Agua Dulce, Sociedad Portuaria y TCBUEN—, estuvieron cerradas tres días, dado que era necesario revisar la infraestructura y atender la emergencia que estaban viviendo los bonaverenses, muchos de ellos trabajadores de los puertos.

Como resultado, la carga se represó y varios buques tuvieron que retrasar o modificar sus itinerarios, afectando a exportadores e importadores. No pudieron atender sus compromisos a tiempo, pese a que se activaron pólizas de cumplimiento ante un evento de fuerza mayor.

La vía Buga-Buenaventura ya presenta paso restringido después de estar taponada varios días. Foto: @ANI_Colombia

Buenaventura es el principal receptor de las compras que se traen del exterior y en particular de Asia. De los 31.300 millones de dólares que el país importó entre enero y mayo, 8.140 millones entraron por la aduana de ese municipio vallecaucano. Una empresaria que se dedica a importar mercancía desde China señaló que estos retrasos generan sobrecostos, pues, en la medida en que se demoran las entregas a sus clientes, también se postergan los pagos, lo que implica un mayor costo financiero.

Javier Díaz, presidente de Analdex, explicó que el problema no estuvo solo en los puertos, sino también en las vías de acceso a Buenaventura, afectadas por derrumbes, que se fueron despejando de manera gradual. “Hay que ver cómo se va a trabajar de aquí en adelante porque los camiones que iban hacia el puerto y quedaron detenidos no tienen claro cómo se van a enturnar. A eso se suma la dificultad para conseguir vehículos que viajen a Buenaventura, pues, ante la coyuntura, algunos transportadores prefieren dirigirse a otros destinos, lo que podría presionar al alza el valor de los fletes”.

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Carlos de la Roche, commercial manager de TCBUEN, puerto que pertenece a la multinacional APM Terminals, precisó que están recuperando las operaciones de manera gradual y bajo estrictas condiciones de seguridad. Aún no tiene una fecha exacta para el retorno al ciento por ciento, pero, a medida que vayan avanzando, lo irán comunicando a sus usuarios. Agregó que sus operaciones de café, azúcar y carga suelta ya están activas y esperan progresivamente movilizar los demás tipos de carga.

En la Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura informaron que las operaciones de carga contenerizada, carga general y granel líquido ya se encuentran operando al ciento por ciento. En cuanto a la carga sólida a granel, las operaciones continúan bajo un esquema especial de contingencia.

Puerto de Buenaventura. Foto: El País

En el Puerto Industrial Aguadulce indicaron que sus equipos se encuentran completamente operativos; sin embargo, mantienen una operación restringida y controlada debido a que parte de su personal continúa enfrentando dificultades personales, familiares y de movilidad derivadas de la emergencia.

Tres días después del terremoto, los cafeteros informaron que lograron retomar de manera fluida las exportaciones a través de los terminales marítimos del Caribe, en Cartagena y Santa Marta. No obstante, persisten las alertas: la recuperación del país exige que la actividad económica mantenga su ritmo y contribuya a financiar la reconstrucción después de esos devastadores segundos.