El sector industrial colombiano mantuvo una leve expansión durante marzo de 2026, aunque con señales claras de desaceleración y un entorno marcado por presiones inflacionarias y ajustes en el empleo, según el más reciente informe del índice PMI de Banco Davivienda elaborado con datos de S&P Global.
De acuerdo con el reporte, el Índice de Gestión de Compras (PMI) se ubicó en 51,4 puntos, por debajo de los 51,6 registrados en febrero, lo que indica una mejora moderada de las condiciones operativas, pero con menor dinamismo.
Uno de los principales factores detrás de esta moderación fue el comportamiento de la demanda. Aunque los nuevos pedidos continuaron creciendo, lo hicieron a un ritmo más lento, lo que también impactó la producción industrial, que si bien se mantuvo en terreno positivo, perdió impulso frente al mes anterior.
En paralelo, se advierte un aumento significativo en los costos de producción. La inflación de los insumos alcanzó uno de los niveles más altos de los últimos tres años, impulsada por el encarecimiento de materias primas como químicos, metales, alimentos, plásticos y textiles.
A esto se suman factores externos como tensiones internacionales que han presionado los precios globales.
Estas presiones se trasladaron a los precios finales, que registraron uno de los incrementos más altos desde finales de 2022, reflejando un entorno inflacionario persistente para la industria.
El impacto de los costos también se evidenció en el mercado laboral. El sector registró su tercer mes consecutivo de caída en el empleo, lo que refleja ajustes operativos por parte de las empresas ante el aumento de gastos y la incertidumbre económica.
A pesar de este panorama, las compañías aumentaron sus compras de insumos al ritmo más acelerado desde finales de 2025, anticipando nuevos incrementos en los precios. Sin embargo, también enfrentaron dificultades en el abastecimiento, con retrasos en las entregas y mayores tiempos logísticos.
Aunque los empresarios mantienen una expectativa positiva sobre la producción a futuro, el nivel de confianza cayó a su punto más bajo en casi dos años, reflejando un entorno más retador para la industria.
En conjunto, los resultados muestran una industria que sigue creciendo, pero bajo condiciones más exigentes, donde la inflación, los costos y la desaceleración de la demanda comienzan a marcar el ritmo del desempeño sectorial en 2026.