La inversión inmobiliaria y la construcción plantearon una hoja de ruta con nueve apuestas para contribuir a la recuperación y al desarrollo de Colombia, en medio de los retos de reconstrucción de los territorios afectados por el reciente sismo y de la necesidad de generar condiciones que permitan atraer capital.
Las propuestas fueron presentadas durante el IV Congreso de Inversión y Desarrollo Inmobiliario, realizado el 2 de septiembre, en el que participaron representantes del Gobierno, autoridades territoriales, inversionistas, constructores y desarrolladores.
Uno de los principales puntos de la discusión fue la necesidad de recuperar la confianza de los inversionistas mediante estabilidad regulatoria, reglas claras y coordinación institucional, factores considerados relevantes para financiar proyectos de largo plazo.
“Colombia cuenta con capital, experiencia y capacidad de estructuración para impulsar proyectos que transformen ciudades y generen desarrollo regional”, señaló Daniela Sotello, gerente de la Cámara de Inversión Inmobiliaria de ColCapital.
El sector inmobiliario representado por la Cámara administra más de $ 45,5 billones en activos y concentra cerca de $ 48,4 billones en capital comprometido. Por su parte, la construcción y el desarrollo de vivienda movilizan anualmente más de $ 60,5 billones, con presencia en 32 departamentos. Además, la inversión en vivienda nueva creció un 14,6 % a mayo de 2026.
¿Cuáles son las propuestas?
Entre las nueve propuestas se encuentran movilizar capital privado hacia infraestructura social mediante APP, ampliar la participación de inversionistas institucionales, democratizar el acceso a la inversión inmobiliaria y atraer capital internacional.
La hoja de ruta también plantea promover la renovación urbana, impulsar el mercado de vivienda multifamiliar en renta, fortalecer la política nacional de vivienda y desarrollar un ordenamiento territorial con mayor seguridad jurídica.
Edwin Chiriví, gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca, afirmó que el desafío es generar confianza, reglas claras y articulación institucional para poner la capacidad técnica y empresarial del sector al servicio de la reconstrucción y el desarrollo regional.
La agenda incluyó además una mirada regional, con énfasis en territorios que enfrentan necesidades de infraestructura y conectividad, pero también oportunidades para desarrollar nuevos sectores productivos. El turismo fue identificado como un activo estratégico para el crecimiento regional por su capacidad de generar empleo y dinamizar las economías locales. También se abordaron las implicaciones de la nueva longevidad sobre la vivienda, los servicios y la infraestructura que requieren las ciudades.