Colombia continúa ubicada entre los países más complejos para hacer negocios, no por falta de interés de inversión, sino por la dificultad que enfrentan las empresas para operar en un entorno de reglas cambiantes, alta carga normativa y múltiples exigencias regulatorias.

Así lo explicó Cristhian Fresen, country head de TMF para Colombia, Venezuela y Ecuador, al analizar los resultados del Índice global de complejidad corporativa 2026 de la firma, el cual mide qué tan fácil o difícil es operar una empresa en 81 países. Según el directivo, el indicador no evalúa si un país es atractivo para los inversionistas, sino qué tan complejo resulta “jugar el juego” empresarial en cada mercado.

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En el caso colombiano, el país se mantiene en los primeros lugares de complejidad (pasó del quinto puesto en 2025 al sexto en 2026). De acuerdo con Fresen, Colombia ha estado históricamente en el top de los mercados más difíciles. Sin embargo, no es un problema exclusivo del gobierno de turno, sino una característica estructural: el constante cambio de las reglas de juego.

“El problema no es necesariamente que el juego sea complejo, sino que hoy se juega con unas reglas, mañana cambian y después vuelven a cambiar”, explicó. Para el directivo, esa incertidumbre normativa obliga a las empresas a ajustar de manera permanente sus procesos laborales, tributarios, societarios y de cumplimiento.

Países más complejos para hacer negocios. Foto: TMF

En los últimos años, el país ha enfrentado una sucesión de propuestas de reformas, decretos, suspensiones judiciales y cambios regulatorios que han elevado la percepción de dificultad. Fresen mencionó que el entorno laboral, pensional, tributario, las facultades de las superintendencias y los cambios en materia de transferencias hacen parte de los factores que aumentan la complejidad para operar.

Aunque el ciclo electoral puede sumar ruido al panorama, el informe no lo considera un factor determinante. Según Fresen, la medición toma una “foto” del entorno en un momento específico y analiza variables como estabilidad normativa, burocracia, procedimientos, reportes regulatorios, gobierno corporativo, fuerza laboral y digitalización. Por eso, los cambios de gobierno pueden incidir, pero no suelen explicar por sí solos un deterioro o mejora radical en la posición de un país.

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El directivo también diferenció este análisis de otros indicadores, como el antiguo Doing Business del Banco Mundial. Mientras ese tipo de reportes se centraba en describir reglas, tiempos y tarifas, TMF busca medir la complejidad real que enfrentan las empresas para cumplirlas, especialmente cuando esas normas cambian con frecuencia.

Los sectores más expuestos a esta complejidad son aquellos con alta dependencia de permisos, regulación o mano de obra intensiva. Fresen mencionó importaciones, exportaciones, zonas francas, construcción, petróleo, gas y energía como actividades particularmente sensibles al cambio normativo. En estos casos, la dificultad no está solo en cumplir una regla, sino en adaptarse a modificaciones permanentes que afectan costos, cadenas de suministro y decisiones de inversión.

Cristhian Fresen, Country Head para Colombia, Ecuador y Venezuela de TMF. Foto: TMF

Pese al diagnóstico, Fresen aclaró que Colombia conserva fortalezas relevantes para los inversionistas. Entre ellas destacó su ubicación geográfica, la calidad de sus instituciones, la apertura a la digitalización y el costo competitivo del talento humano. Estos factores, dijo, convierten al país en un destino atractivo para centros de servicios compartidos, hubs tecnológicos, data centers y servicios profesionales para la región.

Según el directivo, la fuerza laboral colombiana también es una ventaja, dado que está calificada por universidades reconocidas internacionalmente, lo que favorece la instalación de operaciones regionales.

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Desde TMF aclaran que ellos no plantean recomendaciones de política pública, pues su foco está en orientar a los inversionistas. A ellos les sugieren acompañarse de expertos locales, mapear la complejidad real y construir marcos sólidos de cumplimiento. Esto incluye calendarios regulatorios, matrices de control, digitalización de procesos y estandarización de operaciones cuando las empresas tienen presencia en varios países.

Para Fresen, el mensaje central es que Colombia sigue siendo un país con oportunidades, pero exige preparación. “No te asustes porque el juego es complejo; simplemente aprende a jugarlo”, resumió.