La inflación volvió a dar una señal incómoda para el Banco de la República. El Índice de Precios al Consumidor aumentó un 0,39 % en agosto, por encima de lo esperado por el mercado, y llevó la inflación anual del 6,03 % al 6,24 %. El resultado confirmó que la moderación observada en julio fue transitoria y, según distintos equipos de análisis, aumenta la probabilidad de que la Junta Directiva del Emisor tenga que subir nuevamente las tasas de interés.
El problema no está concentrado en un solo componente. La inflación de alimentos aumentó al 6,10 %, mientras que la inflación sin alimentos llegó al 6,28 %. Los servicios registraron una variación anual del 7,17 % y los regulados, una del 6,77 %. Incluso la inflación sin alimentos ni regulados, una de las mediciones que sigue de cerca el Banco de la República para evaluar las presiones más persistentes, subió al 6,12 %.
Ese comportamiento reduce el margen del Banco de la República en materia de tasas de interés. Oxford Economics señaló que el dato de agosto introduce riesgos al alza para su pronóstico de inflación al cierre de 2026, actualmente en el 6,4 %, y eleva la posibilidad de incrementos adicionales de la tasa de política monetaria. Antes del dato, la firma esperaba que el Banco mantuviera la tasa en el actual 12 % durante el resto del año. Ahora advierte que ese escenario enfrenta mayores riesgos.
La preocupación aumenta porque varias de las presiones podrían mantenerse o incluso intensificarse en los próximos meses. Oxford considera que el encarecimiento de los alimentos puede estar relacionado con problemas de oferta derivados del terremoto, pero también podría mostrar que los efectos de las condiciones más secas asociadas con El Niño están apareciendo antes de lo esperado. Los precios de la electricidad también registraron un fuerte incremento, en medio de unas menores condiciones para la generación hidroeléctrica.
Un análisis de Mariana Quinche, economista de BBVA Research para Colombia, es todavía más pesimista sobre el cierre del año. Proyecta que la inflación continuará aumentando en los próximos meses y terminará 2026 en un 7 %, debido a una combinación de los efectos del terremoto, la materialización de El Niño y el dinamismo de la demanda interna.
Los economistas del Banco de Bogotá, por su parte, calculan una inflación del 6,7 % al cierre del año y comparten la idea de que el dato de agosto complica particularmente la decisión que deberá tomar la Junta del Banco de la República. Su análisis resalta la persistencia de la inflación de servicios, afectada por la indexación y el ajuste salarial. Los servicios diferentes a los arrendamientos alcanzaron una inflación anual del 9,25 %, mientras que los alimentos subieron el 0,71 % solo en agosto, muy por encima del 0,3 % esperado.
La discusión dentro de la Junta ya venía inclinándose hacia una política monetaria más restrictiva. Según el Banco de Bogotá, en julio una minoría respaldó un aumento de tasas, en línea con la recomendación del equipo técnico. Sin embargo, al menos tres codirectores seguían favoreciendo mantenerlas estables. El nuevo dato de inflación fortalece los argumentos de quienes consideran necesario volver a subirlas, aunque el impacto económico del terremoto podría llevar a otros miembros a actuar con mayor cautela.
El desafío para el Emisor es que la inflación no solo permanece lejos de la meta del 3 %, sino que volvió a acelerarse y las presiones son generalizadas. Además, la indexación puede hacer que los aumentos actuales se transmitan a arriendos, servicios y otros precios durante los próximos meses. Para hogares y empresas, esto significa que la perspectiva de un alivio en el costo del crédito se aleja: si la inflación continúa subiendo hacia niveles cercanos al 7 %, el debate ya no será cuándo bajar las tasas, sino cuánto más tendrá que aumentarlas el Banco de la República para intentar contener el costo de vida.