La sensación de trabajar sin descanso, sin encontrar un propósito y con la percepción de que el esfuerzo nunca termina tiene un nombre: sisifemia, un fenómeno laboral emergente que especialistas diferencian del conocido síndrome de burnout.

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El concepto, introducido en 2022 por los catedráticos españoles Araceli López-Guillén y José Manuel Vicente, hace referencia al cuadro de agotamiento de quien se obliga a trabajar sistemáticamente por encima de sus umbrales de rendimiento.

Según Rosana Gluck, psiquiatra adscrita a Colsanitas, la sisifemia aparece cuando el trabajador percibe que sus tareas son interminables, repetitivas o carecen de sentido personal, pese a dedicarles un esfuerzo constante. Aunque todavía no está reconocida como un diagnóstico formal en los manuales psiquiátricos, los especialistas la identifican como una forma específica de sufrimiento laboral.

El cuadro es frecuente entre trabajadores independientes, freelancers y contratistas por resultados, quienes suelen asumir cargas excesivas de trabajo, extender la jornada al ámbito doméstico y caer en dinámicas de autoexplotación para responder a las exigencias de sus clientes.

El exceso de trabajo y la falta de propósito pueden favorecer la sisifemia. Foto: Colsanitas

Aunque comparte características con el burnout, ambos trastornos tienen diferencias. Mientras el burnout suele originarse por una sobrecarga laboral impuesta por la organización, la sisifemia está más relacionada con la falta de significado que la persona encuentra en su propio trabajo y con la autoexigencia permanente.

Viviana Zapateiro, psicóloga adscrita a Colsanitas, explica que ambos cuadros tienen en común la denominada “desesperanza aprendida”, un estado en el que la persona siente que, sin importar cuánto se esfuerce, nunca logrará alcanzar sus objetivos, lo que termina afectando su motivación.

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Las especialistas señalan que quienes desarrollan sisifemia suelen presentar rigidez mental, dificultad para abandonar proyectos que no funcionan y una autoestima ligada exclusivamente a la productividad. En estos casos, el valor personal depende de cuánto se produce, lo que dificulta poner límites a las exigencias laborales y reconocer los propios logros.

Además del impacto emocional, la sisifemia puede desencadenar problemas físicos. Ansiedad, insomnio y depresión pueden evolucionar hacia enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, obesidad, cefaleas tensionales y dolores musculares, entre otras afecciones.

La terapia y el autoconocimiento son claves para prevenir la sisifemia. Foto: Getty Images

Para prevenir este tipo de agotamiento, las expertas recomiendan mantener hábitos saludables como respetar las horas de sueño, realizar actividad física y hacer pausas durante la jornada laboral. Sin embargo, destacan que la terapia cognitivo-conductual es una de las herramientas más efectivas para reducir la necesidad de mantener una productividad extrema.

También consideran clave fortalecer el autoconocimiento, identificar las prioridades personales, reconocer fortalezas y debilidades y desarrollar mayor flexibilidad para afrontar los cambios y la incertidumbre sin que el trabajo se convierta en el eje exclusivo de la identidad.