Pagar los recibos a tiempo dejó de ser únicamente una obligación mensual. Con la transformación del sistema financiero colombiano y la llegada de nuevas reglas de finanzas abiertas, expertos aseguran que hábitos cotidianos como pagar puntualmente la luz, el agua, el celular o el internet comienzan a convertirse en herramientas que pueden mejorar el acceso al crédito y abrir la puerta a mejores condiciones financieras.

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La explicación está relacionada con un cambio silencioso que ocurre dentro del sistema financiero: cada vez importa menos únicamente tener una cuenta bancaria y cada vez gana mayor peso la manera en que las personas utilizan esos productos financieros.

Actualmente, según el Reporte de Inclusión Financiera con corte a 2024, 96,3% de los adultos colombianos ya cuenta con al menos un producto financiero, reflejando que el desafío ya no es tanto abrir cuentas, sino usarlas activamente.

Para Simón Pinilla, cofundador de la fintech DRUO los pagos recurrentes comienzan a jugar un papel cada vez más relevante porque dejan trazabilidad financiera. Cada factura pagada puntualmente desde cuentas bancarias, billeteras digitales o mecanismos electrónicos genera registros que, con el tiempo, pueden convertirse en señales positivas sobre comportamiento financiero

El efecto empieza a sentirse incluso fuera del sistema bancario tradicional: al incluir información proveniente de empresas de telefonía, comercio y otros actores no financieros, el acceso al crédito en Colombia aumentó hasta alcanzar al 50,5% de la población adulta, equivalente a cerca de 19,6 millones de personas.

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La discusión adquiere mayor importancia tras la entrada en vigencia del Decreto 0368 de 2026, que hizo obligatorias las finanzas abiertas u open finance. Bajo este esquema, las personas pueden autorizar compartir información financiera entre entidades, permitiendo que el historial de pagos y comportamiento financiero viaje con mayor facilidad dentro del ecosistema financiero.

Los pagos automáticos aparecen como herramienta para evitar olvidos y proteger reputación financiera. Foto: Getty Images

La tecnología también comienza a facilitar el proceso. El sistema de pagos inmediatos Bre-B acumulaba más de 782 millones de transacciones hasta mayo de 2026 y actualmente mueve cerca de cinco millones de operaciones diarias, reflejando cómo las transferencias inmediatas empiezan a modificar hábitos financieros cotidianos.

Expertos recomiendan aprovechar estas herramientas mediante automatización inteligente: concentrar pagos recurrentes en una sola cuenta, programar débitos automáticos después de recibir ingresos y revisar periódicamente movimientos financieros para evitar olvidos o retrasos.

Anuncian importante beneficio económico para millones de usuarios de servicios públicos

Sin embargo, advierten que automatizar pagos no reemplaza el presupuesto ni elimina problemas de liquidez: si no existe saldo suficiente, los incumplimientos también quedan registrados.

Más allá de las nuevas tecnologías, el mensaje parece sencillo, construir reputación financiera ya no depende exclusivamente de tener tarjetas, préstamos o productos complejos. Para millones de personas, el historial crediticio empieza a construirse también a partir de decisiones pequeñas y repetidas que ocurren cada mes desde casa.