El sismo del 10 de agosto dejó afectaciones en 91 puentes vehiculares, 13 puentes peatonales y 468 vías en 16 departamentos, según la UNGRD con corte al 3 de septiembre. Mientras avanza la etapa de recuperación, el impacto del terremoto también abrió el debate sobre los estándares de diseño, los tiempos de ejecución y las alternativas para reconstruir la infraestructura afectada.

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Uno de los casos que ha llamado la atención es Armenia. De acuerdo con cifras de la Alcaldía, la ciudad registra 12.119 estructuras con algún nivel de afectación, pero presenta una de las cifras más bajas de fallecidos entre las capitales en alerta roja.

Juan Francisco Correal, profesor titular de Ingeniería Civil de la Universidad de los Andes, considera que parte de la explicación está en la experiencia de la ciudad tras el terremoto de 1999. Desde entonces, Armenia ha construido bajo criterios de sismoresistencia más exigentes.

El experto también se refirió al uso de elementos prefabricados en la reconstrucción. Según Correal, estos pueden ofrecer rapidez para atender emergencias de conectividad, además de permitir mayor trazabilidad y homogeneidad en los materiales, aunque cualquier solución debe ajustarse a la normativa vigente.

Armenia registra 12.119 estructuras con algún nivel de afectación, una magnitud de daño que iguala o supera a la de las demás capitales en alerta roja. Foto: Preansa

Vladímir Urzúa, ingeniero estructural y líder técnico de Preansa Colombia, destacó otro factor: la variabilidad de la ejecución en obra. A su juicio, fabricar elementos en planta permite reducir márgenes de error y favorecer un comportamiento más predecible de las estructuras ante una demanda sísmica. Urzúa añade que en otros países de la región, como México, las normativas de sismoresistencia han tenido que ser revisadas y mejoradas luego de sismos de gran magnitud ocurridos en ese territorio.

El reto, sin embargo, también es logístico. Claudio Rojas, gerente general de Preansa Colombia, señaló que será clave coordinar desde etapas tempranas a consorcios y entidades territoriales para definir qué soluciones pueden aplicarse en cada corredor.

Otro reto de la reconstrucción después del terremoto: formar el talento que hará falta

La industrialización aparece así como una de las alternativas que Colombia deberá evaluar durante la reconstrucción. Sin embargo, el transporte de piezas de gran formato hacia zonas donde las vías están afectadas representa uno de los desafíos. Por ello, herramientas como plantas móviles de producción también entran en la discusión.

El proceso deberá avanzar en paralelo con la hoja de ruta institucional que ya está en marcha, mientras el país define cómo recuperar la conectividad afectada y qué lecciones del sismo incorporar en sus futuras obras de infraestructura.