Llegar a la meta de crecimiento del 6 por ciento prevista por el Gobierno nacional depende de la capacidad de atraer inversión, y la vivienda es un componente clave.

Tasa de interés alta es mala para financiar vivienda, pero necesaria para bajar inflación: gerente de BanRepública

Las posibilidades no son en absoluto lejanas, si se tiene en cuenta el caso de Bogotá, que fue expuesto por el alcalde Carlos Fernando Galán durante el Congreso de Camacol realizado en Cartagena. “Cada peso que se pone en vivienda tiene un efecto multiplicador de 1,8 pesos, casi el doble de la inversión”, afirmó.

De hecho, fue la capital la que evitó que se desplomara aún más ese componente de la actividad económica, que registró una caída en las ventas del 11,9 por ciento entre enero y septiembre de 2026.

La larga contracción de la vivienda tras los cambios al programa Mi Casa Ya, que había beneficiado a 380.000 familias, dejó un elevado costo económico. Según Guillermo Herrera, presidente de Camacol, el retroceso de las edificaciones llevó al sector a niveles de 2007, con una pérdida acumulada de 47 billones de pesos, equivalente al 2,5 por ciento del PIB.

Con una expectativa de crecimiento de apenas 2,4 por ciento para este año, la vivienda podría contribuir a reactivar la economía. Según Herrera, hay 1.424 proyectos que, de ponerse en marcha, sumarían 257.000 viviendas, movilizarían 98 billones de pesos y generarían 2,3 millones de empleos directos e indirectos.

Guillermo Herrera, presidente de Camacol. Foto: .

Esta actividad impulsa otras 56 ramas de la economía, pues demanda cemento, acero, acabados, transporte y servicios profesionales, entre otros. “El sector edificador es el llamado a reactivar el 50 por ciento de la economía”, argumentó el dirigente gremial.

Para lograrlo, es necesario eliminar obstáculos como las dificultades de acceso a la vivienda. Según los cálculos de Herrera, un hogar con ingresos equivalentes a dos salarios mínimos necesitaría ahorrar durante 16 años para reunir la cuota inicial de una propiedad. De ahí la importancia de los subsidios, sin los cuales apenas el 10 por ciento de las familias podría acceder a techo propio.

Aunque los constructores reconocen las restricciones fiscales y están dispuestos a esperar mientras se ordenan las finanzas públicas, un proceso que comenzó el Ministerio de Hacienda con el Presupuesto de 2027, reclaman señales claras sobre la disponibilidad de recursos para reactivar el sector y afrontar la reconstrucción tras el terremoto. El desafío es considerable: 51.800 viviendas quedaron completamente destruidas y otras 203.000 necesitan reparaciones.

La hoja de ruta que traza Camacol plantea sinergias. Desde lo público, sería ideal recuperar mecanismos de apoyo a los compradores y mejorar los incentivos tributarios. La coordinación de esfuerzos debe involucrar a las cajas de compensación, que también otorgan subsidios, al igual que una afinación de los mecanismos de crédito para atender la emergencia y reactivar la construcción formal.

“Petro sacó a la vivienda de la agenda de crecimiento”: Guillermo Herrera, presidente de Camacol

Desde el punto de vista del sector privado, la posición de Juan Esteban Calle, presidente del Grupo Argos, evidencia el ánimo que hay para ayudar a que se dé el engranaje requerido.

El directivo invitó al empresariado colombiano a acelerar decisiones de inversión como una contribución al crecimiento, al empleo y a la competitividad del país. De hecho, puso la estadística del grupo empresarial que lidera, el cual cuenta con un portafolio de iniciativas privadas de infraestructura cercano a 6.000 millones de dólares, con proyectos que permiten movilizar capital privado, complementar la inversión pública y ampliar la capacidad del país para ejecutar infraestructura estratégica. Es decir, las piezas están, solo falta unirlas.