SEMANA: Su nuevo sencillo nace de la frase “Comerse el cielo”...
Lucy Vives: Sí, esa frase siempre estuvo conmigo desde muy chiquita. Tuve mucha suerte con las personas que me criaron, que siempre me fomentaron mucho ese potencial infinito de decir: “Si piensas hasta aquí, puedes pensar mejor hasta allá”. Como que si quieres llegar hasta el techo, mejor traspasa el techo a ver qué pasa. Y la frase siempre era: “Vas a comerte el cielo, el cielo te lo puedes comer”. Entonces, creé una palabra para el sencillo que no terminara siendo la frase entera; por eso patentamos la palabra ‘Mascacielo’. Este es el primer sencillo, pero digamos que en el horizonte vemos tres más para 2026.
SEMANA: Hablando de figuras que marcaron su identidad, ¿cómo la inspiró su madre, Herlinda Gómez, una mujer que ha roto muchos estereotipos en la industria?
L.V.: Mi mamá me inspira mucho, siento que es una musa de nacimiento. Como se mueve, como habla, lo que dice, su manera de ver el mundo. Fui muy afortunada de tener una mamá como ella. A veces la pienso y la escribo, y suena como si ella fuera ficticia, como si ella no fuera verdad, y eso inspira mucho en una hija artista. La tengo muy presente en cada composición; ella está por alguna esquina y no fue a propósito; es decir, yo no me senté a decir: “Vamos a hacer este disco y que se trate de mi mamá”. Siento que terminé siendo, en cierto modo, una mini-me de esa rubia que es mi mamá y me siento muy afortunada porque es como una pequeña enciclopedia de referencias exóticas que nos dan mucha tela para cortar.
SEMANA: Sus raíces culturales son impresionantes: por un lado, Puerto Rico y, por el otro, Colombia...
L.V.: Siento que el honor más grande de mi identidad es ser una mujer caribeña porque es el ciento por ciento de lo que soy. Mucho tiempo en mi vida dudé sobre esa división de cuán colombiana soy, de cuán puertorriqueña, pero la realidad de tener estos dos lugares muy particulares dentro de mi identidad es un honor. Yo soy ciento por ciento caribeña y eso viene con algo de sazón chévere que no lo estoy incluyendo, ciento por ciento en la identidad del sonido, de la música, por lo menos en este primer disco.
Siento que este es un momento interesante para ver cómo también me ha entrado esa influencia un poquito más globalizada o más gringa, que fue algo que debatí mucho tiempo, y escaparle un poco a esa colonización que tengo de estar acá en la diáspora, pero hacer paz también con eso porque de aquí vine; es la música que me crió, a la vez que todas esas influencias pop latinas y pop hispanas. Entonces encontré un lugar en el medio que se siente muy mío y lo que late es nuestra lengua hispana; siempre voy a ser muy caribeña y detrás de toda esta música hay una mujer caribeña, y siento que eso está cabrón.
SEMANA: Siendo hija de dos grandes artistas, entre ellos Carlos Vives, ¿qué la lleva a decantarse inicialmente por la filosofía?
L.V.: La filosofía fue como una parálisis para mí. No te miento, porque llegas a un momento de considerar, de pensar y sobrepensar durante mucho tiempo y de no saber qué es qué, porque todo es posible y nada es importante. Entonces fue un momento interesante de mi vida. En esta carrera llegas a un punto donde solo hablas con tus profesores en esta jerga que es muy filosófica y donde estás viviendo fuera de una realidad. Amé mucho mi carrera, pero siento que escoger la música en este momento de mi vida fue como un aterrizaje para volver un poquito a tocar el piso, a hacer un poquito de grounding, a tocar la grama y a decir: “¿Qué tal si simplificamos un poquito todo?”.
SEMANA: A propósito del lanzamiento de Mascacielo, ¿qué le dijo su padre?
L.V.: Tuve la oportunidad de mostrarle la canción cuando la habíamos mezclado y entró a masterización, y cuando terminé el video, solo le mostré un pedacito, pero él se la gozó. Es complicado porque se trata de llegar a que le guste a él, siendo un crítico muy grande de la música. Él tiene esa comodidad de decirme exactamente lo que piensa porque soy su hija, algo que en tiempos previos me llenaba de un temor increíble porque, como cualquier hija, ¿quién no quiere que a los papás les guste lo que uno hace y quiere aprobación? Al principio, él me dijo una cosa cuando empecé mi trazo a la música hace como cinco años: “Es que no entiendo la música que estás haciendo”, y yo me quedé con eso y dije “bueno, pues nada, somos dos generaciones diferentes”. Pero con esta nueva canción fue otra cosa. Yo lo admiro mucho como artista, siento que él es muy completo, no tengo que decir nada, ya creo que como país y como hispanos, todos entendemos ese nivel al que él le llega a la gente. Entonces, claro que fue muy grande para mí tener esa aprobación de él para Mascacielo y otras canciones que vienen. Él todos los días me está dando una llamadita.
SEMANA: ¿Cuál fue el último consejo que le dio su papá?
L.V.: Solo por mencionar uno, recuerdo que después de su homenaje de persona del año de los Latin Grammys, le pregunté: “¿Qué palabras tienes? Dame un consejo después de lo que viste”. Y él se quedó mucho conmigo y me dijo: “Siempre sé fiel a tu intuición y a lo que tú quieres, porque no importa cuántos años pasen, va a venir un momento en el que tienes que mirar ese mismo proyecto y quieres poderte ver en todos esos videos, no quieres ver una idea que no sea tuya o con la cual no estés de acuerdo allá arriba en los 30 o en los 25 años de tu carrera. Ese momento donde dudaste va a durar para siempre”. Y hasta el son de hoy estoy de acuerdo con esas palabras.
SEMANA: A lo largo de su carrera artística, usted ha proyectado siempre tener una voz muy clara y fuerte sobre muchos temas sociales. ¿Cómo rompió ese miedo de hablar de temas incómodos siendo una figura pública?
L.V.: Siempre pasa que hay alguien que no va a estar de acuerdo y creo que es algo muy hermoso del debate, y eso lo traigo de mi carrera académica. Es entender que no importa la posición que lleves, somos muchos y todos tenemos nuestras maneras de pensar, y me parece muy hermoso que todos tengamos esa oportunidad de hablar y de vivir como nosotros sentimos; eso es muy genuino.
Me parece muy fuerte tener que pisar pasito por miedo a que alguien me diga algo o no esté de acuerdo porque, al final del día, para eso viven ellos; entonces, para lo mío, vivo yo. Amo mucho a mi comunidad, amo mucho a la gente que le incomoda lo que digo y que me pelea en redes por lo que digo y a los medios que les parece horrible como me expreso y como peleo por los derechos de las mujeres, de las chicas y chicos y chiques queers.
Creo que es importante que hablemos y que todos respetemos ese diálogo. En mi familia somos cuatro hijos, un papá, casi dos mamás, mi mamá y la mamá de mis hermanitos, entonces somos muchos y yo tengo mi posición en la familia y cuento con la bendición de tenerla.
SEMANA: Hablemos del amor hoy en su vida, ¿cómo está?
L.V.: Hay muchos amores en mi vida, soy muy rica, soy trillonaria de amor y eso es lo que me mantiene joven, es lo que me mantiene saludable. Tengo un amor en familia, es muy hermoso, tengo una familia escogida; también de amistades y de comunidad, y tengo una persona en mi vida que es mi pareja y que fue la directora creativa del video de Mascacielo. Ella fue mi mano derecha en todos los sentidos, con una creatividad muy exótica y a la que admiro muchísimo.
SEMANA: ¿Quiénes fueron sus figuras de representación queer durante su infancia? ¿En quién quisiera convertirse para las generaciones futuras?
L.V.: No quiero ponerme el pie en la boca y decir que durante nuestra generación no tuvimos mucha presentación queer, pero definitivamente no era mainstream. Las mujeres y la identidad queer para nosotras, como hispanas o latinas, no recuerdo ninguna. Dentro de la música, como mujeres sí tuvimos buenas mujeres muy increíbles en el pop, desde Paulina Rubio hasta Shakira, mujeres alternativas como Andrea, de Aterciopelados, pero las mujeres queer estuvieron como faltando un poquito.
Qué lindo pensar que hoy podamos romper un poco más ese techo de cristal y llegar más cerca al cielo para las generaciones que vienen y que no piensen dos veces en expresarse o en representarse. Me llena de mucho honor pensar que podamos causar eso en un futuro.