Cantante, compositora, escritora y poeta, Camila Esguerra fue una de las voces de Ventino, uno de los grupos femeninos más importantes del pop colombiano de la última década. Tras el cierre del proyecto, ahora comienza una nueva etapa artística con un universo propio donde la música dialoga con la literatura, la moda y las artes visuales, y la intuición reemplaza las fórmulas que durante años marcaron buena parte de la industria musical. SEMANA habló con la artista.

Tras el fin de una década, el reto no era superar el éxito del grupo, sino encontrar razones para volver a intentarlo. Foto: Paula López - Semana

Tras el fin de una década, el reto no era superar el éxito del grupo, sino encontrar razones para volver a intentarlo. “Yo siento que en Ventino cumplí mis sueños más grandes y, cuando se acabó, yo decía: ‘Qué difícil haber cumplido un sueño y volver a intentarlo. No sé si la vida me dé la oportunidad dos veces’. Volver a empezar sola es mucho más retador. Pero, entre más me alejaba de la música, más me jalaba de vuelta”, señala Camila.

Durante meses buscó otros caminos. Se dedicó a proyectos que también la apasionaban, pero ninguno conseguía llenar el vacío que había dejado la música. Hasta que entendió que no se trataba únicamente de volver a cantar, sino de encontrar un espacio donde todas sus pasiones convivieran bajo un mismo lenguaje. Ese fue el verdadero origen de su carrera como solista en 2026.

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No hubo un plan cuidadosamente diseñado ni una estrategia de mercadeo. Tampoco un gran anuncio ni la búsqueda inmediata de una disquera. La decisión ha sido mucho más íntima. Camila, simplemente, volvió al estudio para descubrir si todavía existía esa conexión con la música que la había acompañado desde adolescente. “Fue una decisión energética”, explica. Quería abrir una puerta sin saber exactamente qué había detrás de ella. Poco a poco comenzaron a aparecer los colaboradores adecuados, las canciones y las certezas, que terminaron confirmándole que ese era el camino que quería recorrer.

Esguerra estrenó Braille y Ojos de gato, dos sencillos que, más allá de la historia que cuentan, marcan una declaración estética. Foto: Paula López - Semana

Lo que nació, entonces, no fue una continuación de Ventino ni un intento por repetir una fórmula exitosa. Fue el inicio de un proyecto profundamente autobiográfico, construido desde la libertad de decidir cada detalle. “Este proyecto sí soy yo”, resume.

Esa búsqueda comenzó con dos canciones que funcionan como carta de presentación de este nuevo universo: Braille y Ojos de gato, dos sencillos que, más allá de la historia que cuentan, marcan una declaración estética. “No quiero hacer música para TikTok. Estoy haciendo canciones que a mí me gustaría escuchar”, dice, sin rodeos, al explicar por qué decidió alejarse de las tendencias y experimentar con sonoridades que dialogan con el flamenco, el pop alternativo y otras influencias que han marcado su formación musical.

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La música como refugio

La decisión de emprender una carrera como solista no solo modificó el sonido de Esguerra, sino que también cambió la manera como entiende la creación artística. Después de años componiendo para un proyecto colectivo, descubrió que escribir desde una única voz implicaba exponerse como nunca antes.

“La mayoría de las canciones nacen a partir de un poema o de una experiencia. Siempre se van colando frases que ya han salido en mis libros. Antes escribíamos desde la perspectiva de cuatro mujeres; ahora estoy escribiendo desde mi corazón, desde mis ojos, desde mis experiencias y desde mi vida. Ha sido un proceso completamente autobiográfico”, afirma.

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La escritura ha acompañado a Esguerra mucho antes de este proyecto musical. Publicó libros, cultivó la poesía y encontró en la literatura un espacio para explorar una intimidad que pocas veces aparecía sobre los escenarios. Sin embargo, asegura que las canciones la han llevado todavía más lejos: a sanar.

“Este año no ha sido nada fácil”, reconoce. “Mi salvavidas y la manera más bonita de sanar han sido mis canciones. Escribo ciertas canciones y digo: ‘Ya entendí para qué viví esto’. Y si alguien puede escuchar esa canción y sanar gracias a algo que yo escribí, mi dolor adquiere una justificación muy especial e importante para mí”.

Ese proceso de sanación comenzó incluso antes de regresar a los estudios de grabación. Cuando Ventino terminó, Camila atravesó una profunda crisis de identidad que, según cuenta, vino acompañada de problemas de salud mental. La primera herramienta para salir de ese momento fue la escritura de una novela, un ejercicio de ficción en el que un personaje respondía las mismas preguntas que ella todavía no conseguía resolver.

Cuando Ventino terminó, Camila atravesó una profunda crisis de identidad que, según cuenta, vino acompañada de problemas de salud mental. Foto: Paula López - Semana

Más adelante descubrió que las canciones ofrecían algo diferente. “Poder convertir mis poemas, que normalmente se leen en soledad, en canciones que se comparten, que se cantan y que se bailan es como multiplicarlos. Es darle un eco muchísimo más grande a un trabajo que ya venía haciendo. Por eso digo que este proyecto es lo que realmente soy”.

Las heridas de la industria

Hablar del presente de Camila Esguerra implica regresar, inevitablemente, al final de Ventino. No porque su nueva carrera viva de la nostalgia, sino porque comprender este proyecto exige entender el proceso personal que atravesó después de despedirse del grupo que marcó casi una década de su vida.

Para ella, el cierre de Ventino no significó únicamente el fin de una agrupación musical. Fue la pérdida simultánea de una familia, de una rutina, de una identidad y del sueño que había acompañado su juventud.

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el cierre de Ventino no significó únicamente el fin de una agrupación musical. Fue la pérdida simultánea de una familia, de una rutina, de una identidad y del sueño que había acompañado su juventud. Foto: Paula López - Semana

“Ellas no eran simplemente mis compañeras de trabajo, eran mi familia. Duramos casi diez años juntas. No solamente estaba soltando un trabajo, estaba soltando a una familia. También estaba soltando a una identidad. Durante años fui ‘la pelirroja de Ventino’ y de repente pensé: ‘Si ya no soy la pelirroja de Ventino, entonces, ¿quién soy?’”.

Necesitaba sanar, no solo la ruptura con el grupo, sino también la relación que había construido con una industria que terminó dejándole heridas profundas. Recuerda que las integrantes comenzaron siendo adolescentes y crecieron dentro de un sistema en el que el éxito convivía con dinámicas que hoy considera inaceptables. “La industria es demasiado machista”, afirma sin titubeos.

Entre las experiencias más dolorosas que recuerda, aparece la presión constante sobre la imagen femenina. “Yo llevo muchos años en guerra con mi cuerpo por comentarios que me hicieron y por exigencias muy fuertes que tuve que enfrentar. Hay que entender que el cuerpo que uno tiene a los 17 años no es el mismo que tiene a los 27. Como mujeres, nuestro cuerpo cambia, pero pareciera que esperaban que siguiéramos viéndonos exactamente igual”.

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Con la madurez que traen los años, las experiencias y los duelos, Camila ha logrado un equilibrio creativo que dialoga con el público desde muchos lugares Foto: Paula López - Semana

Ese mismo proceso de reconstrucción personal también transformó su relación con la moda. Durante mucho tiempo, vestir de determinada manera fue solo un mecanismo para ocultar un cuerpo con el que no se sentía cómoda. Con los años, su relación con la ropa dejó de ser un escondite para convertirse en una declaración de identidad. “Hoy prefiero que digan que fui la mejor vestida o la peor vestida, pero no que alguien diga: ‘Camila estuvo en ese evento y ni la vi’”, afirma.

Con la madurez que traen los años, las experiencias y los duelos, Camila ha logrado un equilibrio creativo que dialoga con el público desde muchos lugares distintos: la música, la poesía, la literatura, la imagen y la libertad de interpretar la moda bajo su propia identidad.

Ese mismo espíritu atraviesa el futuro de su proyecto como solista. Hoy Camila pasa buena parte de sus días dentro del estudio de grabación, trabajando en nuevas canciones que formarán parte de un EP próximo a publicarse.