Karen Lizarazo se ha convertido en una de las voces más representativas del vallenato contemporáneo. Con una trayectoria que la ha llevado a consolidarse como referente del vallenato femenino y a abrir nuevos espacios para las mujeres dentro de la industria, la artista colombiana presenta El Tiempo Perfecto, un álbum que mira hacia adelante sin perder de vista el lugar del que proviene.
El proyecto llega en un momento significativo de su carrera. Después de años explorando distintas posibilidades sonoras, la cantante decidió volver a la esencia del género que marcó sus primeros pasos en la música. Más que un ejercicio de nostalgia, se trata de una búsqueda de identidad que atraviesa cada una de las canciones del álbum.


En conversación con SEMANA, Lizarazo explicó que este regreso a las raíces representa también un reencuentro con su propia historia. “Encontré mi punto de partida. Encontré a esa niña que soñaba en el escenario y que se enamoró profundamente del vallenato mucho antes de pensar en una carrera artística. La música evoluciona y es maravilloso explorar nuevos sonidos, pero volver a las raíces me recordó quién soy y por qué empecé este camino”.
La reflexión no es menor en una época en la que buena parte de la industria musical latinoamericana está dominada por tendencias urbanas y formatos de consumo acelerado. En ese contexto, El Tiempo Perfecto se presenta como una reivindicación de las historias, las emociones y la narrativa tradicional que históricamente han caracterizado al vallenato.

Pero el álbum no solo mira hacia la tradición. También es una obra profundamente personal. A lo largo de sus doce canciones, Lizarazo aborda sentimientos como el amor, el dolor, la nostalgia y el crecimiento emocional desde una perspectiva íntima que pocas veces había explorado con tanta profundidad.

La artista reconoce que convertir experiencias propias en canciones fue uno de los mayores desafíos creativos del proyecto. “Fue un ejercicio de mucha honestidad. A veces uno como artista se acostumbra a interpretar historias, pero otra cosa muy distinta es abrir el corazón y permitir que las personas vean partes de tu propia vida. Hubo momentos en los que algunas canciones me hicieron llorar porque me conectaban con experiencias muy personales”.
Esa honestidad se percibe especialmente en canciones como Te Vas Pa’l Carajo o El Narcisista, temas en los que aparece una voz femenina más directa, consciente de su valor y capaz de expresar sus emociones sin filtros. Para Lizarazo, esta evolución también refleja transformaciones sociales que hoy atraviesan a muchas mujeres.


“Creo que representa una mujer que aprendió a poner límites, a valorarse y a hablar desde su verdad. Hoy siento que también tenemos derecho a expresar nuestra fuerza, nuestra independencia y nuestra manera de ver el amor”,afirma.
El lanzamiento de El Tiempo Perfecto coincide además con un momento relevante para la conversación sobre el papel de las mujeres dentro del vallenato. Aunque la presencia femenina ha ganado visibilidad en los últimos años, la artista considera que todavía existen desafíos importantes para alcanzar una verdadera igualdad de oportunidades. “Las mujeres seguimos teniendo que demostrar el doble para recibir las mismas oportunidades o el mismo reconocimiento”, afirma. Sin embargo, también observa señales de cambio en una industria que, poco a poco, comienza a valorar el talento más allá del género.

La propia carrera de Lizarazo es una muestra de esa transformación. Con el paso de los años, la cantante ha contribuido a fortalecer una nueva generación de intérpretes femeninas que buscan construir espacios dentro de un género históricamente dominado por hombres. Su trabajo artístico, además de consolidar una identidad propia, ha ayudado a ampliar las posibilidades narrativas para las mujeres dentro del vallenato contemporáneo.
Otro de los elementos que distinguen a El Tiempo Perfecto es la convivencia entre distintas generaciones de músicos. El álbum reúne nombres históricos del género con nuevos compositores y productores, una decisión que responde a una visión clara sobre el presente y el futuro del vallenato.
“Buscaba construir un puente. El vallenato tiene una historia maravillosa que debemos cuidar, pero también necesita nuevas voces y nuevas formas de contar las historias. Quise que este álbum fuera un encuentro entre la tradición y el presente”, revela.

Esa búsqueda encuentra uno de sus momentos más representativos en la colaboración con Farid Ortiz en La Pastillita, una participación que conecta el legado de una de las figuras tradicionales del género con la mirada de una artista que representa la renovación de la música vallenata.
Más allá de los logros comerciales, las giras o las nominaciones internacionales, Lizarazo asegura que seguir apostándole al vallenato tiene un significado que trasciende lo artístico. Para ella, defender el género es también una forma de preservar una parte fundamental de la identidad cultural colombiana. “Seguir apostándole al vallenato es demostrar que nuestras raíces siguen vivas y que todavía tienen mucho por decirle al mundo. Cada escenario, cada canción y cada logro lo vivo con gratitud, porque siento que no solo represento mi sueño, sino también el de muchas mujeres que aman este género y quieren verlo crecer”.
