SEMANA: ¿Dónde estaba usted el día del terremoto de 1985 en México?

Héctor Méndez: Yo soy contador público, maestro en Administración Pública y tengo doctorado. En esa época trabajaba con el presidente de la república en la atención a la demanda pública durante las giras presidenciales. Cuando vi que tembló, me fui inmediatamente a buscar a un hermano que vivía en donde se derrumbó un edificio en la Unidad Tlatelolco, en Ciudad de México. Al ver que mi hermano estaba bien, me metí a trabajar en los escombros y desde ese día para acá no he parado.

Tengo 41 años trabajando en esto. Nosotros existimos antes que la Protección Civil en mi país y existimos antes que el órgano INSARAG de la ONU, el cual se creó en 1990 con elementos tomados de los terremotos de México y Armenia. Nosotros existíamos cinco años antes de INSARAG, y hay un principio jurídico que dice: “Primero en tiempo, primero en derecho”.

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SEMANA: ¿Es decir que hoy Topos Aztecas no forma parte del Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG)?

H.M.: No, porque yo no me arrimo a la ONU. Es un órgano corrupto, obsoleto y obeso; es igual que la Fifa. Es una bola de burócratas corruptos que tienen sueldos millonarios, viajan en primera clase, llegan a hoteles de cinco estrellas y se dirigen al lugar del desastre en helicóptero. Es una casta divina de gente corrupta.

La normatividad de la ONU te establece que tienes que hacer cola y te dicta una serie de cosas que nosotros no compartimos. Por ejemplo, te piden equipo sumamente pesado y caro. En lo que los equipos de INSARAG se movilizan a un lugar, nosotros ya llevamos dos o tres días ahí. Como somos un equipo muy ligero y con mucha experiencia, llegamos antes que los grandes grupos, los cuales se tardan porque mueven toneladas de equipo. En lo que ellos te dicen que hay que apuntalar, montan el centro de comando y se ponen a planear; nosotros ya entramos, sacamos a la víctima y eso les encabrona.

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Héctor Méndez, el ‘Topo Mayor’, hace un balance de cuatro décadas entre escombros. Tras su reciente paso por Colombia y Venezuela, el histórico rescatista al frente de Topos Aztecas habla sobre vocación, rescates y su llegada a Nueva York para la conmemoración de los 25 años del atentado del 11 de septiembre. Foto: Nicolas Donoso ig:@firmadonoso

SEMANA: Entonces, ¿bajo qué estatutos o reglamentación se rigen hoy como rescatistas?

H.M.: Nosotros nos regimos por el sentido común, por el amor y por la solidaridad. Somos el pueblo. Somos el primer respondiente, y al primer respondiente lo impulsa a sacar a la gente de los escombros el amor y el instinto de conservación de la vida, de la especie humana.

SEMANA: ¿A qué lugares del mundo ha asistido Topos Aztecas como rescatistas?

H.M.: Empezamos en Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Brasil, Estados Unidos, Haití, las Bahamas, Jamaica, España, Italia, Marruecos, Egipto, Mozambique, Zimbabue, Turquía, Irán, Japón, Corea, Taiwán, India, Nepal, Indonesia y Nueva Zelanda.

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SEMANA: ¿Usted también ayudó en los atentados a las Torres Gemelas? ¿Cómo fue esa experiencia?

H.M.: Llegué en el primer vuelo de Aeroméxico el 15 de septiembre, porque el espacio aéreo en Estados Unidos estaba cerrado. Llegamos de madrugada y nos fuimos en taxi a la esquina de la avenida Broadway y Canal para intentar entrar, pero no lo logramos. Estuvimos toda la noche intentando hasta que lo logramos. El 19 de septiembre en la noche llegó otro grupo de seis mexicanos.

El primer resto que recuperamos fue el brazo de un bombero. Lo querían recoger con una pala, pero me quité los guantes y lo tomé a mano limpia. Les dije a los presentes que era nuestro hermano y no podíamos recogerlo con una pala. Enseguida encontramos el cadáver de un civil al que le faltaba la cabeza y un brazo; tenía su acreditación, lo embolsamos y lo entregamos. Luego nos enviaron a trabajar con el grupo de bomberos del Sur de la Florida, donde había personal de origen cubano y puertorriqueño que hablaba español.

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El 20 de septiembre por la mañana fui a la Estación 10 de bomberos, ubicada cerca del hotel Hilton y de un panteón. Querían sacar el cadáver de un bombero utilizando una barra de acero y una pala. Les pedí que me dejaran hacerlo a mí, me quité los guantes y cuando me preguntaron por qué me los quitaba, les dije: “Porque él es mi hermano y no lo voy a sacar con palas ni barras”. Me criticaron mucho argumentando que infringía las normativas de la OMS y de la OCHA, pero lo hice a mano limpia para honrar al hermano muerto.

Héctor Méndez, el ‘Topo Mayor’, hace un balance de cuatro décadas entre escombros. Tras su reciente paso por Colombia y Venezuela, el histórico rescatista al frente de Topos Aztecas habla sobre vocación, rescates y su llegada a Nueva York para la conmemoración de los 25 años del atentado del 11 de septiembre. Foto: Nicolas Donoso ig:@firmadonoso

SEMANA: Adicional a la conmemoración en Nueva York, este año se cumplen 41 años del gran terremoto de México de 1985. ¿Va a asistir a los actos oficiales?

H.M.: A mí no me importa que me inviten. Hay un monumento a la solidaridad y todo el mundo piensa que los Topos Aztecas vamos a ir a montarnos ahí, pero no voy a ir ni al monumento ni al Zócalo con la presidenta de la República. Claudia Sheinbaum me conoce muy bien; en 1985 ella era rescatista y formaba parte del grupo de rescate de la Facultad de Ciencias de la UNAM, y la veía trabajar allá. Ella me conoce bien, así que no necesito ir a buscarla.

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SEMANA: Ser rescatista voluntario implica muchos gastos de transporte y logística. ¿Cómo han logrado usted y los Topos Aztecas financiar su labor durante 41 años?

H.M.: A mí me mueve la fuerza del amor, que es lo que mueve todo en el universo. Para ir a Colombia nos apoyó la aerolínea Copa Airlines, un empresario millonario de su país y un hotel grande que nos ofreció habitaciones. En otros casos, lo cubro con recursos propios. Trabajé como director de Atención a la Demanda Pública en giras presidenciales durante 20 años; tenía un sueldo bastante cómodo y mis padres me enseñaron desde pequeño a guardar dinero para cuando hubiera necesidad.

Para mí, un desastre humanitario es una necesidad porque la humanidad es mi familia. A muchos de mis compañeros les daba de mi propio dinero para que les dejaran a sus familias antes de viajar. Cuando fuimos a Irán, viajé por Lufthansa y la encargada me otorgó un 90 por ciento de descuento en los boletos, los cuales pagué con los dólares que tenía ahorrados. La vida te enseña a ahorrar.

En Nueva York me conoce todo el mundo; no gasto en comida ni en hospedaje porque la gente me abre las puertas de su casa. Lo único en lo que gasto es en el boleto del metro, porque ese sí te lo cobran a huevo. Nosotros solo pedimos apoyo cuando viajamos fuera; cuando estamos en México, cada quien se rasca con sus propias uñas y trabaja en sus respectivos oficios.

¿Por qué hay polémica por la llegada de los topos mexicanos para apoyar las labores de rescate en Colombia?
Héctor Méndez, el ‘Topo Mayor’, hace un balance de cuatro décadas entre escombros. Tras su reciente paso por Colombia y Venezuela, el histórico rescatista al frente de Topos Aztecas habla sobre vocación, rescates y su llegada a Nueva York para la conmemoración de los 25 años del atentado del 11 de septiembre. Foto: Nicolas Donoso ig:@firmadonoso

SEMANA: ¿Cuántos integrantes de Topos Aztecas han fallecido o resultaron heridos gravemente en labores de rescate?

H.M.: En 41 años nadie ha muerto ni ha salido gravemente herido. A lo mucho, alguna cortada pequeña, un golpe en la rodilla o raspones por entrar en los túneles de escombros. Somos extremadamente cuidadosos en la operación.

SEMANA: ¿Qué les diría a las personas que critican la labor de los Topos Aztecas y sus métodos de trabajo?

H.M.: Con todo respeto al público, a esas personas que me critican, les digo simple y sencillamente que se vayan a chingar a su madre. Lo que digan no me afecta ni me importa.

Héctor Méndez, el ‘Topo Mayor’, hace un balance de cuatro décadas entre escombros. Tras su reciente paso por Colombia y Venezuela, el histórico rescatista al frente de Topos Aztecas habla sobre vocación, rescates y su llegada a Nueva York para la conmemoración de los 25 años del atentado del 11 de septiembre. Foto: Nicolas Donoso ig:@firmadonoso

SEMANA: Para cerrar, tras 41 años de experiencia, ¿cuál es el mejor consejo que le da a un ciudadano común para sobrevivir a un terremoto?

H.M.: En México existe el lema oficial de “no corro, no empujo, no grito”, pero yo les digo: corre por tu vida, y si alguien se te atraviesa, dale un empujón y dile “quítate”. Corre, grita y empuja por tu vida.

Si tienes la oportunidad de salir del inmueble, hazlo inmediatamente hacia la mitad de la calle; no te quedes en el marco de la puerta porque es un terremoto, no una lluvia. Si estás en un piso alto y no puedes bajar, vete a la azotea; te acuestas boca abajo con brazos y piernas abiertos. Lo acabo de comprobar en el hotel Coral Beach de La Guaira, donde un señor salvó su vida en la azotea usando esa técnica. Si te quedas atrapado dentro de una edificación, colócate junto a un mueble pesado o una columna estructural.